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Fede de los Ríos

La asombrosa Navarra boba

Y ¿qué decís del éxito de nuestro alcalde, Enrique Maya, dietista a destajo de la CAN y profesor adjunto en la Universidad del Opus? ¿Creían los barbudos arrantzales que el atroz crimen de desplegar la bicrucífera quedaría impune?

No sé si el bardo de Avon fue certero en sus augures al afirmar, allá por el XVI, que Nafarroa asombraría al mundo. «Navarre shall be the wonder of the world», espetó con acento nasal característico de Birmingham el Shakespeare de marras. Sí hombre, sí, el de la Juli(eta, con perdón) y el Romeo. En un principio creí en un asombro mundial por mor de la cosa agropecuaria: el espárrago, la alcachofa, el piquillo, el quesico de Erronkari y un patxarán que te cagas; pero en los últimos tiempos y de manera frecuente me asalta la sospecha de que el asombro del resto de la humanidad es debido a la actuación destacada de un conjunto de bobos que anidan en el Viejo Reyno. «Bobos hay en todas partes», se me dirá. Efectivamente, Dios, en su infinita sabiduría, los repartió por todo el orbe habitable, pero es que aquí tienen Universidad. Y a los bobos autóctonos se les unen los bobos sobrevenidos de otras partes que encuentran fácil acomodo en las instituciones navarras, inundando la vida pública con sus bobadas, y como los bobos, al contrario de lo que pudiera parecer, no tienen un pelo de tontos, cobran por ello.

Carlos Casimiro Salvador, diputado en Madrí por UPN, taurino, defensor de la separación por sexos y de vocación anticomunista y un tanto manirroto (suele declarar una rentabilidad negativa de casi 55.000 euros), ha presentado una iniciativa para reformar la Ley del Aborto de 2010. Quiere Casimiro que sea obligatorio mostrar a la mujer que ha decidido interrumpir de forma voluntaria su embarazo una ecografía del feto porque «una imagen vale más que mil palabras». No sé qué decir, Salva, en estos tiempos de tantos recortes en sanidad, a mí me parece un gasto un pelín superfluo. Con fotocopias del mismo embrión valdría, porque visto un feto, vistos todos. No sabría yo distinguir un embrión de miura de otro de supernumerario opusiano. Prueba de un ancestro común, como bien decía Darwin.

Como veo al diputado tan preocupado, empecinado en facilitar la pervivencia de toda posible vida, le haré llegar mis cada vez más escasas y pobres eyaculaciones en un frasquito para que, rascando un espermatozoide de aquí y otro de allá, aproveche lo que pueda. Después me mandas una fotico y yo tan contento.

Y ¿qué decís del éxito de nuestro alcalde, Enrique Maya, dietista a destajo de la CAN y profesor adjunto en la Universidad del Opus? ¿Creían los barbudos arrantzales que el atroz crimen de desplegar la bicrucífera quedaría impune? Tres meses de intenso trabajo de los diferentes cuerpos policiales han dado sus frutos. Con un despliegue inusitado de medios, se detuvo a los peligrosos de la odiosa tricolor que humilló la identidad de los pamploneses de bien. Es verla y la estructura emocional de los nacidos aquí o adoptados, «navarros de bien», se siente amenazada. ¿Paranoia? Simplemente un clásico odio espasmódico hacia la ikurriña como el objeto amenazador que cuestiona una identidad débilmente construida.

Dos muestras de la plaga emocional que asola Nafarroa. De difícil cura.

Paciencia, hermanos.

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