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Ciclismo Retirada

Jan Ullrich abandona el pelotón «cansado de mentiras"

El alemán, que se ha sentido «prejuzgado", se defendió de las acusaciones de dopaje y admitió que su exclusión del Tour 2006 fue «un shock" que «hasta ahora" no ha podido superar

Unai IRARAGORRI | BILBO

Jan Ullrich anunció ayer el fin de su carrera «cansado de mentiras». Los que antaño le daban palmadas por sus victorias le han dado la espalda. El ídolo caído en Alemania ahora se ha encontrado solo, con su nombre vinculado a una Operación Puerto que sigue dejando cadáveres por el camino, sin que a día de hoy haya un proceso judicial contra ningún ciclista, pero sí unas dudas que, en este caso, han consumido al alemán.

«Anuncio aquí oficialmente el fin de mi carrera deportiva», dijo. Fue una jornada triste para el ciclismo, y de sorpresa incluso. Porque muchos pensábamos que en su comparecencia iba a anunciar su equipo para la presente temporada. A partir de ahora será asesor del Volksbank austriaco.

Sin duda, se va uno de los mayores talentos del ciclismo de la última década. Su palmarés en 13 temporadas es envidiable: un Tour (1997) y cinco segundos puestos, dos veces campeón del mundo y oro olímpico en los Juegos Olímpicos de Atenas.

Ayer Ullrich ajustó cuentas con parte de la prensa deportiva de su país -habló de «ovejas negras»- y fue especialmente crítico fue con el presidente de la Federación Alemana de Ciclismo, Rudolf Scharping, que ha pasado de ser «uno de los que más palmadas me daba en la espalda y más fotos se hacía conmigo a decir que Ullrich le ha hecho más daño que bien al ciclismo alemán». Asimismo, se mostró desilusionado con las distintas organizaciones deportivas que, según él, han contribuido a ensuciar su nombre.

Un ídolo en su país

Ullrich defendió sus aportaciones al ciclismo alemán. Y es que despertó la fiebre por la bicicleta en su país -apuntó también a Zabel-, y las audiencias eran millonarias en la televisión.

Ullrich se convirtió en un ídolo muy joven en su país, y pronto le llegaron contratos millonarios. Unos mecenas que ahora han desaparecido, sobre todo, desde su exclusión en el pasado Tour. «Fue el día más negro de mi vida. Con la exclusión, se derrumbó mi mundo deportivo, fue un shock que hasta ahora no he podido superar», recordó.

«Se prejuzgó como nunca había pasado antes y como no debería ocurrir en un estado de derecho», agregó.

Sin Armstrong, el de T-Mobile y Basso eran los favoritos al triunfo en París. Ninguno pudo tomar la salida. Sin embargo, el italiano compite este año -ha debutado en el Tour de California con el Discovery-, pero el germano se ha topado con la cruda realidad de un ciclismo que se devora a sí mismo. Porque el alemán es tan culpable como el italiano, o tan inocente.

Nueve meses después de estallar la Operación Puerto, hay investigaciones en Alemania, Suiza y el Estado español, pero, de todas formas, el alemán ha vivido una situación de indefensión ante acusaciones sin respaldo alguno, ya que no existen.

«Dicen que en Suiza hay material con el que podrían suspenderme de por vida. Yo llevo ocho meses preguntándome por qué no aparece ese material y por qué no hay ningún proceso deportivo abierto en mi contra», denunció.

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