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La relación con el Antiguoko ha marcado las constantes variaciones de rumbo realizadas en el fútbol base

Seis años de cambios en Zubieta

Astiazaran inició en 2002 una dinámica inasumible, al prescindir de la estructura que durante cuatro décadas dio éxitos a la cantera

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Joseba ITURRIA | DONOSTIA

La profunda renovación que Badiola ha empezado a impulsar en el organigrama del fútbol base de la Real supone una más desde que, en el verano de 2002, Roberto Olabe y José Luis Astiazaran decidieron prescindir de la estructura liderada primero por Xabier Expósito y luego por Juan Mari Lasa, que durante cuatro décadas trabajó con una cantera inagotable.

Bajo su dirección, Carmelo Amas se encargaba del primer juvenil, Jesús Artajo del segundo, Iñaxio Kortabarria y Txema Rauleaga de los cadetes y Rafa Morales del infantil. No tenían contratos, eran colaboradores y cada uno tenía su equipo, sin ayudante ni preparador físico.

Con poco dinero y esta estructura simple bastaba para buscar y formar a los mejores jóvenes guipuzcoanos. Tras jubilarse Expósito, Miguel Etxarri asumió la responsabilidad de la base sin alterar esa estructura, simplemente se reforzó con la entrada de Olabe como responsable del primer juvenil por voluntad de Amas y de otros técnicos para que cada equipo trabajara con dos entrenadores, sin traumas.

Ellos captaron y trabajaron con casi todos los jugadores de la cantera que ahora están en el primer equipo. Su salida fue traumática con paso por el Juzgado y sentencia favorable a los técnicos, lo que motivó que se tuvieran que regularizar los contratos de los sustitutos. Eso aumentó el coste de Zubieta.

De un lado al otro

Y a partir de ahí, cada Consejo que entraba cambiaba la estructura y la filosofía de la base dando tumbos en los que siempre ha sido determinante el deseo de estar con el Antiguoko o contra él. Olabe entendía que debía cambiar toda la estructura para implantar una nueva metodología y acercarse al Antiguoko, y con ese objetivo fichó a Josean Rueda para el infantil, buscando atraer a los antiguotarras en esa edad. Mikel Sanjuan entró en lugar de Iñaki Sarriegi para llevar la relación de los clubes convenidos y Manu Urbieta para trabajar con el fútbol escolar.

Con el cambio de Consejo Fuentes no confió en Olabe, se volvió a una dinámica de enfrentamiento con el Antiguoko y entró Juanan Larrañaga. Se impulsó un modelo de fútbol base apoyado por la Diputación que agradecen los clubes más importantes de Gipuzkoa, que además han visto satisfechas algunas de sus peticiones. Con el trabajo de Sanjuan, Urbieta, Sistiaga y Agirre se ha mejorado la relación y las ayudas a los clubes, 28 han podido competir en alevines y todos trabajan en escuelas desde benjamines con una metodología bien acogida.

Ahora Badiola vuelve a dar un giro para tener buena sintonía con el Antiguoko y se anuncia un cambio del modelo de fútbol base con una filosofía distinta, lo que ha motivado una carta pública de los restantes clubes más importantes de Gipuzkoa, que están muy preocupados.

Todo esto impide que la cantera tenga estabilidad cuando todas las estructuras han trabajado bien y los resultados han sido buenos. Y todos los cambios motivan una sangría económica y social cuando no son tan importantes las ideas y las personas que trabajen. Como decía Expósito, cualquiera distingue en el fútbol base a un jugador que puede llegar a Primera porque hace cosas distintas a los demás, y los buenos llegan independientemente de quiénes los entrenen. Lo importante es tener claro qué es la Real. Como también decía Expósito, la Real no ha apostado en su historia por la cantera por filosofía, sino porque no tenía otra opción. Ahora tampoco la tiene y por eso se debe confiar en ella sin gastar tanto dinero que no se tiene en cambios, modelos y proyectos. Y tener claro que la Real no tiene otro camino que el seguido durante cuarenta años.

Los movimientos chocan con el cargo de Larrañaga

A la espera de concretarse la intención que Badiola trasmite de incorporar a un director deportivo que vendría acompañado de, por los menos, algún técnico que entraría como responsable en la cantera, los cambios que ya se han realizado chocan con el cargo de Juanan Larrañaga como director del fútbol base y se interpretan como un claro intento de conseguir que dimita.

Los despidos de Mikel Sanjuan y Manu Urbieta, responsables de la relación con los clubes convenidos y del departamento escolar, parecen una jugada similar a la realizada con Iriarte para conseguir que se fuera Coleman sin pagarle indemnización. Pese a que Badiola dijo que cuenta con Larrañaga para desmentir la noticia aparecida en GARA, en la que se adelantaban los cambios que se han empezado a producir y que afectan a todos los responsables, se le intenta impulsar a irse y no se le ha despedido, al margen de por su carisma para la afición, porque tiene un contrato de larga duración con unas cantidades más altas que las de cualquier técnico de Zubieta, como es normal por su cargo y porque tuvo que renunciar a otros trabajos para aceptar la oferta que le realizó Fuentes. La Real debería pagarle el contrato íntegro en caso de despido.

Josean Rueda, entrenador del cadete txiki, tiene el encargo de su presidente de realizar ya trabajos por encima de su teórico responsable. Junto a la primera incorporación registrada –Joseba Barandiaran, profesor de Santo Tomas Lizeoa que llevó a jugadores del Antiguoko a realizar unas colonias con el Liverpool; Badiola quiere que haga en la Real algo similar con el Arsenal y se le ha incorporado ya como sustituto de Manu Urbieta– Rueda es el responsable de poner en marcha a partir de abril el torneo alevín en el que participarán clubes que no están entre los treinta que pueden competir en esta categoría en virtud del acuerdo firmado con Diputación y Federación. Pero lo más reseñable es que también tiene el encargo de decidir con el Antiguoko los jugadores que se van a incorporar a la Real y los que en contraprestación irían cedidos desde Zubieta al club antiguotarra. Este papel choca de lleno con el de Larrañaga, responsable de la configuración de las plantillas. Rueda, que tiene una buena relación con el Antiguoko –club del que llegó a la Real en el 2002 y con el que siempre ha mantenido contacto fluido–, es además el responsable de la relación entre ambos clubes y de facilitar, por ejemplo, el acceso a Zubieta para realizar entrenamientos.

Josean Rueda está llamado a asumir mayores responsabilidades que se concretarán cuando se defina la nueva estructura deportiva, pero Larrañaga sigue con su trabajo y lo normal es que no lo abandone hasta que le indiquen lo contrario. A diferencia de Coleman, su club de siempre ha sido la Real, es valorado en el fútbol base de Gipuzkoa y está dispuesto a trabajar como en los últimos dos años.

Joseba ITURRIA

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