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«Voy a tratar de registrar todas las cuevas prehistóricas del mundo»

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Joëlle Darricau
Dueña de la cueva de Izturitze y Otsozelaia

La dueña de la cueva con restos prehistóricos que se sitúa en Nafarroa Beherea, Joëlle Darricau, forma parte de la asociación ISCA, que agrupa alrededor de 200 cuevas de todo el mundo. Acaba de ser nombrada presidenta de su Comisión Prehistórica, y tratará de hacer un registro de la época.

Idoia ERASO |

Tras el congreso de la asociación ISCA, que se ha reunido del 13 al 18 de este mes, y la creación de la Comisión Prehistórica, GARA ha entrevistado a la creadora de dicha comisión y miembro de la asociación Joëlle Darricau. Tras la cita celebrada cerca de Toulouse, sus colegas visitaron el sábado la que es su casa: las cuevas de Izturitze y Otsozelaia, en Nafarroa Beherea. Allí pudieron disfrutar de la música de Mixel Etxekopar, que hizo revivir una de las flautas prehistóricas halladas en la gruta.

¿Qué es exactamente el ISCA?

Se trata de una asociación internacional. La sede se encuentra en Italia y el presidente en estos momentos es David Summers, que vive en las Bermudas y que tiene dos cuevas allí, las cuevas de Cristal y de la Fantasía. Se trata de una asociación que reúne aproximadamente 200 cuevas abiertas al público en todo el mundo.

¿Cúal es su función?

La asociación se encarga de que haya una ética y que las cuevas estén cada vez más protegidas. Como todas las asociaciones, también queremos crear lazos entre los diferentes continentes.

Es una asociación relativamente joven, de 1986, y soy miembro activo desde el principio.

Usted es la impulsora de la Comisión Prehistórica que acaba de ser creada en el congreso...

En estos congresos me he dado cuenta de que las cuevas prehistóricas tienen su lugar, pero no el que deberían como grutas prehistóricas. Tras un intercambio de ideas, la propuesta ha sido votada por la dirección, es decir, siete personas de diferentes continentes a los cuales se les han presentado mis ideas han votado a favor de su creación. Y luego han decidido que yo sea la directora.

¿Qué va a hacer desde el cargo?

He decidido no ir demasiado rápido, porque se trata de un tema muy amplio. Voy a establecer un periodo, que será el periodo del Paleolítico que reúne el Neanderthal y el Cromagnon. Después crearé una comisión con un grupo reducido de gente con especialistas y personas que se ocupan de las cuevas y que estén cerca geográficamente. Poco a poco voy a tratar de identificar todas las cuevas prehistóricas del mundo abiertas al público.

¿Quién formará la comisión?

Cuento con un especialista de la capa aurignácica, que corresponde a la llegada del hombre al sur de Europa. El Cromagnon es nuestra especie humana después del Neanderthal. Después está François de Lavarande, que se plantea muchas preguntas con una visión interesante y ha estado viviendo en Canadá durante mucho tiempo. Le he preguntado también a Jesús Altuna, que «pilota» todas las cue- vas de Euskal Herria que acaban de ser clasificadas Patrimonio Mundial de la Humanidad, y formará parte de la comisión. En España está Ramón Montes, que es un arqueólogo prehistoriador que ha trabajado mucho en Altamira. También está Randall White, que trabaja para la New York University y que viene a pasar seis meses al año en Dordoña. Es especialista de la ornamentación en la prehistoria y precisamente trabaja sobre los ornamentos de Izturitz. Y en este congreso he encontrado una persona interesante en Inglaterra, que tiene una cueva bastante antigua en Kent. También quiero hablar con un antropólogo que tiene una cueva en Grecia.

¿Harán un fichero de las cuevas prehistóricas?

Se irá creando poco a poco, y una vez que las fichas técnicas de cada cueva estén rellenadas podré comprobar cuáles son los lazos que pueda haber entre un continente y otro. Hoy en día, muchas veces en las cuevas prehistóricas los investigadores comunican muy poco y los managers también tienen ciertas reservas sobre su cueva. Lo que yo quiero es ampliar el foco, impulsar los intercambios y poder cooperar sobre temáticas comunes. Hay que incluir las nuevas tecnologías. Y quiero también desarrollar el lado solidario: hay también pequeños emplazamientos que son patrimonios indispensables para el conocimiento de la prehistoria que no pueden desarrollarse o lo hacen sólo un poco. Por eso me gustaría crear un movimiento de solidaridad para darlos a conocer al gran público.

 

Cooperación

«Hay pequeños emplazamientos que son indispensables para el conocimiento de la prehistoria, pero no tienen medios para darse a conocer»

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