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Victoria Mendoza Psicoterapeuta

Pautas para contruir la paz

Hay muchas heridas que curar y sanar, y no son solamente las de una parte del conflicto, sino la de todas las partes del conflicto

La noticia esperada como resultado del esfuerzo, la resistencia y el trabajo de todos los que, a pesar de las dificultades y contrariedades, han sabido resistir y mantenerse en en esa búsqueda y logro de este nuevo escenario. Ahora el proceso es arduo y difícil pero no imposible si todas las personas nos implicamos y si sabemos portarnos a la altura de las condiciones y necesidades políticas, procurando cumplir los deberes desde todos los ámbitos.

Construir la paz no es fácil, pero tenemos grandes convicciones y motivaciones para lograrla, por eso debemos actuar con responsabilidad e inteligencia. La paz se construirá cuando vayamos resolviendo todos y cada uno de los conflictos políticos que vivimos en Euskal Herria.

Necesitamos formar grupos de trabajo donde formular y revisar proyectos y objetivos políticos mediatos e inmediatos que resuelvan todas las consecuencias del conflicto. Debemos procurar espacios de análisis, terapia, registros de testimonios del dolor silenciado, del sufrimiento colectivo, del sentimiento trasmitido, heredado y extendido.

Hay muchas heridas que curar y sanar y no son solamente las de una parte del conflicto, sino la de todas las partes del conflicto, la de todas las madres que han llorado a sus hijos asesinados y encarcelados, la de todas las mujeres que vivieron sus propias angustias y miedos, la de todos los hombres que han llorado en silencio, porque todos los sentimientos y sufrimientos deben reconocerse y respetarse puesto que no ayuda en nada decir que sólo una parte sufrió y lloró.

Necesitamos formar un gran equipo de profesionales que paranos atrevamos a hablar de y sanar todos los dolores sufridos.

Negar nuestro propio dolor causa ceguera histórica y negar el dolor del otro causa una amnesia colectiva que impide seguir resolviendo el conflicto hacia una paz duradera. Todas las personas que han sufrido este conflicto forman la memoria colectiva de este pueblo por eso no podemos negar ni menospreciar ninguno de los sufrimientos, debemos atrevernos a hablar de todos los dolores porque sólo reconociéndolos podemos avanzar hacia la paz. Si sólo reconocemos el dolor de una parte estamos negando toda la verdad y esto es peligroso e irresponsable. Debemos ser conscientes que hay muchas otras victimas y muchas otras heridas que sanar.

Desde nuestra postura, debemos comenzar a hacer una revisión y reparación de daños y sufrimientos que por ningún motivo deben quedar reprimidos, sino hacer todo lo posible por sanarlos. No se trata de pedir perdón, ni de reconciliación, se trata de entender cuál ha sido nuestro papel histórico y político, trabajar el dolor para seguir trabajando juntos, no desde la rabia y resentimiento, sino desde el entendimiento y comprensión de lo que fue y de lo que aún nos queda por resolver, resolver nuestro conflicto de no ser reconocidos como pueblo y nuestro derecho a decir como tal, y tratar de aprovechar esta gran oportunidad de un nuevo período de resolución de conflictos y de construcción de la paz en la que todos somos protagonistas.

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