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FINAL DEL PAREJAS

Un zaguero con una zurda excepcional toma el testigo

Un abarrotado y ruidoso frontón Bizkaia confirmó ayer a un zaguero de una zurda excepcional como el relevo natural no ya solo de la mano en La Rioja, sino en todo el cuadro profesional. Si tras años de un dominio abrumador de los delanteros, las nuevas generaciones parecen apretar desde atrás, no hay duda de que el referente de esa nueva hornada es un David Merino que, con solo 22 años, tomó el testigo en una final que incluso tuvo hueco para la épica.

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XALA-LASKURAIN 15

TITÍN III-MERINO 22

 

Jon ORMAZABAL | BILBO

Por primera vez en la historia, el Parejas cuenta con una dupla campeona 100% riojana, después de que Titín III-Merino II pusieran Miribilla a punto de ebullición tras imponerse en la final a Xala-Laskurain por 22-15. En un epílogo acorde a un campeonato maratoniano -casi 100 minutos de duración- apenas nueve meses después de que, en vísperas de San Mateo, Joaquín Plaza tuviera que meterlo en su coche porque las fuerzas le abandonaran por culpa de un extraño virus, David Merino tomó ayer el relevo como estandarte de bastante más que de la pelota riojana.

Las piernas ayer también terminaron fallándole al de Villar de Torre, pero fue tras un esfuerzo descomunal, tampoco abandonó la cancha por su propio pie, pero porque fue manteado por la apasionada afición que atrajo a Bilbo y seguro que las sensaciones de hoy nada tienen que ver con las de setiembre, por mucho que a su alrededor se levanten hoy resacosos y con la garganta rasgada.

Ahondando en la vía que abrió en semifinales, cuando terminó derribando la imbatibilidad de unos hasta entonces inaccesibles Aimar Olaizola-Beroiz, la final, con tantos épicos en los que vio terminar los tantos desde el suelo porque sus gemelos habían dicho basta, volvió a aportar esos toques de epopeya que necesitan todos los mitos para agrandar su leyenda, pero al margen de literatura, lo de David Merino ayer fue bastante más que una defensa numantina.

Y es que, la experiencia no le da a uno para recordar un zaguero que haya mostrado una zurda tan elegante y efectiva, mucho menos a esa edad y en una cita tan determinante. Porque acertadamente o quizá con excesiva insistencia, Xala y Laskurain pusieron en práctica esa regla que viene en el manual del juego por parejas que dice que, para hacer daño al zaguero rival, no hay nada como arrinconarlo contra la pared izquierda allá por el cuadro ocho.

Inicio igualado

Sobre todo en un arranque de partido bastante igualado, por mucho que los azules llevaran la iniciativa durante todo el partido, el de Lekuine y el de Soraluze pusieron en práctica esa táctica que traían aprendida y que les había funcionado en tantas ocasiones. Retrasar y arrimar les permitió meterse en semifinales en aquel agónico partido ante Bengoetxea-Apraiz que les valió el pase a semifinales. Algo parecido, con el importante matiz del mal de manos de Mikel Beroiz, les dio el pase a la final en el propio Bizkaia hace un par de semanas, pero no bastó ante un David Merino que devolvió todos los regalos envenenados que sus rivales le enviaban con una facilidad pasmosa.

Porque lejos de fallar o entregar pelota, sus zurdazos venían a botar detrás del cuatro, sin conceder ninguna opción de entrar en juego a un Xala que nunca estuvo conectado y minando irremediablemente la moral de unos rivales que no encontraron un plan B.

Y eso que desde el primer tanto se pudo comprobar que al gancho de Titín le falta bastante fuelle para ser lo letal que solía. Pero al contrario que Xala, supo encontrar alternativas a su incapacidad de cruzar el gancho. Supo ceder el protagonismo a su zaguero, amagó para que Merino gozara, se vació en defensa e incluso, a medida que el de Villar de Torre fue creciendo en el partido, fue encontrando resquicios para apuntillar el dominio de Merino II, eso sí, siempre en el txoko.

Por contra, los azules no tuvieron alternativas a pegar y pegar a la espera de que se produjera un desfallecimiento de Merino II que nunca sucedió, por mucho que tuviera que acudir a vestuarios por problemas en sus gemelos -la segunda, con 21-15 en el marcador fue muy prolongada, creando cierta incertidumbre en las gradas-. Como en todo el campeonato, Laskurain cuajó un gran partido, pegó bastante, tuvo sus momentos de dominio, pero terminó desesperándose y cometiendo algún error de más ante la imposibilidad de Xala de entrar en juego. Con un material de bastante salida, el de Lekuine nunca pudo entrar de aire -solo sumó dos tantos de esta factura- y así es imposible llegar a 22 si tus rivales apenas fallan.

Algunos excesos verbales y pitidos absolutamente prescindibles por parte del público riojano parecieron encender al de Lekuine, pero sin llegar nunca a desatar la rabia que lo llevaron a ser campeón Manomanista y como para ganar a Aimar Olaizola, para doblegar a David Merino hace falta el mejor Xala.

 

Veterano

A sus 43 años, Titín III se convirtió ayer en el pelotari más veterano que consigue calarse la txapela del Parejas, una marca que ostentaba Julián Retegi, que logró su quinto título a la edad de 42. Merino II, con 22, es uno de los txapeldunes más joven.

cuarta txapela

Con su victoria de ayer, Titín III logró su cuarta txapela de la especialidad, con lo que alcanza en el palmarés a Iñaxio Errandonea y Fernando Goñi. Julián Retegi y Antton Maiz son los que más títulos ostentan, con uno más que el de Tricio.

Sin tercer partido

A pesar de que, entre otros, Kepa Peñagarikano estaba dispuesto a disputar su partido una vez concluida la final, esta se alargó tanto que decidieron suspenderlo. En el telonero, Idoate-Pascual se impusieron a Berasaluze-Apraiz por 22-15.

NUEVaS equipaciones

Tanto los cuatro participantes de la final como los pelotaris que intervinieron en el partido previo utilizaron las nuevas equipaciones que Astore ha diseñado para los deportistas de Aspe y Asegarce. Ambas gustaron bastante a los aficionados.

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