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Raimundo Fitero

Este mundo

 

A todos nos sienta mal el último trago. Pero el despertar se necesita de un primer trago de líquido elemento, azucarado, biónico o exprimido. Y después llegan los vestigios de la vida, las noticias de este mundo en el que vivimos, global, aberrante. Miramos con fragmentación neuronal transitoria y las arcadas se suceden. No sabemos si reír, llorar, apagar la luz, bajarnos en la próxima parada o simplemente buscar una posición fetal para que el proceso químico cumpla sus ciclos y amanezcamos en libertad emocional.

Ahí van mis agujeros negros: en Rusia, son condenadas tres jóvenes cantantes del grupo Pussy Riot a dos años de prisión, porque habían utilizado como escenario un altar de una iglesia ortodoxa en un vídeo que ilustraba una canción crítica con Putin, y en uno de los considerandos de la sentencia dice que lo hacen por «vandalismo motivado por odio religioso y político». Una de las jóvenes punkis, pertenecientes a un movimiento anarquista, llevaba en su camiseta durante el juicio la inscripción «No pasarán», frase que inmortalizó Dolores Ibarruri «Pasionaria». La historia en un bucle loco.

El juez prevaricador ya tiene focos, cámaras y nueva víctima. Julian Assange ha elegido el camino más fácil para ser condenado: dejar en manos de esa estrella de la justicia unipersonal su defensa. Garzón no sabe de otra justicia que la que le reporta fama y dinero. El conflicto diplomático entre Ecuador e Inglaterra parece uno de esos excesos que pueden acabar mal. Es como los jóvenes que empiezan a pegarse jugando y al final se hacen daño de verdad. Parece todo una desmesura. En el fondo están los papeles de Wikileaks, y los periódicos que encumbraron al australiano lo han dejado solo, por órdenes de la autoridad imperial. Silencio.

Este mundo está despendolado. Lo de Siria parece una historia ya vista, una nueva vergüenza internacional a la que nadie presta la atención suficiente. Mis Mundo 2012 se celebra en la República Popular China y gana una bella mujer, de la República Popular China. ¿Qué está pasando? Aquí algunos entienden que es un acto de heroicidad torear con una muleta con la ikurriña. Mejor seguimos de fiestas hasta que pasen estos calores.