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Los dos goles de San José, de cabeza, fueron un espejismo

Marcelo tiene un reto

Una primera media hora para olvidar, una endeble actitud defensiva y la elevada efectividad de los béticos dan al traste con una remontada que pudo ser histórica pero que acabó con los leones goleados. El equipo notó ausencias y el mal partido de Herrera e Itu.

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ATLHETIC 3

BETIS 5

Joseba VIVANCO

Fabio Capello dijo una vez que «cuando se hace vino, la uva no siempre es la misma». Y ayer la uva no era la misma, no. Una primera media de hora de juzgado de guardia y una actitud defensiva durante todo el partido de juzgado de instrucción no solo sepultaron cualquier ilusión rojiblanca por comenzar la temporada con una necesaria victoria balsámica, sino que impidieron una remontada épica. Marcelo Bielsa dijo el sábado que le ilusionaba el reto que para él suponía «construir una alternativa» a las ausencias de Llorente y Javi Martínez. El problema es que a ellas, ayer, se sumó, sobre todo, la de la contundencia de Amorebieta atrás formando pareja de baile con el de Aiegi. Y ayer, más que Llorente e incluso Muniain, eso pesó demasiado. El Loco tiene un reto, vaya que si lo tiene.

Una épica e increíble remontada momentánea, que es lo único salvabable de un encuentro en el que casi cada ataque bético terminaba en el fondo de las redes de un Iraizoz que, sin culpa en gol alguno, no las olió. Al Athletic no le salió casi nada y es que por salirle mal, hasta a Iturraspe y Herrera les salió un partido para olvidar. Y al Betis le salía todo. No solo efectividad cara a puerta, sino cada rebote, cada balón suelto, siempre terminaba en botas verdiblancas.

El Betis ahogó la salida de balón

Mostró el Betis sus cartas desde el mismo pitido, con presión arriba, muy alta, en las mismas narices de Iraizoz, que ahogaron la salida del balón de los locales. Aun así salieron bien los rojiblancos, entrando por banda, sobre todo derecha, y los primeros minutos parecían prometedores. La tuvo San José en un balón que robó en la medular, avanzó y al final ni chutó ni pasó. Pero con el estadio de San Mamés expectante, demasiado expectante, llegó el mazazo.

Iturraspe pierde ante Beñat un balón en una salida en mitad de terreno bilbaino, el bético avanza, dos defensas le cierran el paso y con la jugada ahogada, le saca oxígeno y su balón atrás lo remacha solo, de cerca, Rubén Castro. La primera en la frente. San Mamés viendo ya los primeros fantasmas.

El Athletic, lejos de continuar con sus primeros buenos minutos, se desnortó, se fue del partido, y en un fallo de Gurpegi que se adelanta tarde a un balón, Rubén Castro encara, dispara e Iraizoz salva el segundo. Los leones estaban KO. Más que pases al pie eran melones. La banda izquierda no existía, Herrera no era ni su sombra, De Marcos por algún lado debía de andar, y algunos espectadores contaban ya en alto los pases fallados por un Iturraspe al que en el minuto 24, Marcelo Bielsa mandó a darse una ducha fría y metió al prometedor Ruiz de Galarreta.

El argentino puso en práctica su habitual dominó de fichas y el eibartarra se situó en el puesto de un Herrera que dio un paso adelante, Iñigo Pérez ocupó el puesto de volante de contención de Iturraspe, y De Marcos mutó al lateral izquierdo. Pero sin tiempo para asentarse en sus destinos, nuevo fallo, esta vez es De Marcos el que se adelanta tarde a un contrario, vertiginosa contra del Betis y el balón acaba en las mallas, con los rojiblancos preguntándose qué había pasado. Desconcierto.

Al Betis le salía todo. Al Athletic nada. El Betis jugaba con sentido. El Athletic no sabía cómo sacar el balón desde la defensa, cómo conectar con los de arriba, arriesgando en exceso y perdiendo en demasía.

A la media hora, una jugada en banda, pegada a la línea de fondo, con dos defensas encima del atacante, termina con un balón a la frontal y allí Beñat rompe la red. Y mira que Bielsa insiste a sus laterales que impidan los centros. De manera impensable, el Athletic se metió en el partido, y primero Toquero de cabeza, luego de tacón y finalmente Isma López mandando un balón a San Mames Barria, pudieron acortar distancias.

Bielsa no perdió tiempo. Del vestuario saltaron Aduriz e Ibai. Y a los dos minutos, Ruiz de Galarreta la juega para el donostiarra, galáctico pase de este a De Marcos y gol. Un tanto que espoleó a los leones, que ponía cerco a la meta de un Betis que ahora prefería nadar y guardar la ropa, o perder tiempo. El Athletic mejoró, apretaba, pero no concretaba. Y fue en el 66, ante seguramente el equipo más bajito de la Liga y, curiosamente, con un Athletic sin tres de sus torres, cuando un testarazo de San José a la salida de un córner hizo concebir esperanzas. El «Jo ta ke!» se volvió entonar en la grada. En febrero de 2005 los rojiblancos ya le remontaron un 0-3 al Betis en La Catedral, llegando a ponerse 4-3 y terminar el partido 4-4.

La defensa lastró la remontada

Los de Bielsa creían, San Mamés creía. Y diez minutos después, otro córner, botado desde el lado contrario, terminaba con el balón otra vez en la red, tras un poderoso testarazo de San José. Había tiempo. Era posible. El Athletic, veloz, alternando posiciones en las bandas, descolocaba al betis. Las bufandas al viento saludaban el impensable empate. Pero duró lo justo. Una endeble actitud defensiva acabó con cualquier ilusión. Primero cayó el cuarto de los andaluces y al poco del final, un quinto sentenció el partido.

El Betis llegaba y el Betis marcaba. Iraola chutaba, el portero paraba; De Marcos disparaba, un defensa la sacaba. Los leones ya no tenían fuerzas para más. Demasiado desgaste. Un San Mamés «tolerante» en la primera mitad y «estimulante» en la segunda, que diría Bielsa después, despidió con aplausos a los suyos. Una grada comprensiva, sobre todo en los momentos duros, como los de la semana que terminó y como en días así. Comunión más que nunca. La temporada pasada también se arrancó mal, hubo paciencia y los frutos llegaron. Ayer, que diría Capello, no era la misma uva, pero habrá que confiar en que pronto veamos el mismo caldo o parecido.

El Athletic no gana en Liga o Copa desde el 22 de abril, día en el que se impuso 0-1 al Racing de Santander. Es nada menos que el séptimo partido consecutivo sin conocer la victoria en ambas competiciones, todo un récord negativo de la era Bielsa. Por fortuna, la mejor medicina para esta nueva derrota es que el jueves hay partido y europeo, y el triunfo, aquí sí, se antoja inaplazable. Bielsa tiene mucho trabajo por delante. Ya tiene ese nuevo reto del que hablaba. El Betis ya es historia. Borrón y cuenta nueva. Toca hacer vino otra vez y con las uvas que hay.

Mikel San José: «Hemos pecado de querer ir a por el partido»

Mikel San José, autor de dos goles del Athletic y uno de los principales protagonistas del encuentro, consideró que su equipo «ha pecado de querer ir a por el partido» tras ser capaz de empatar un choque. «Hemos metido el primer gol pronto, luego han venido el segundo y el tercero, nos hemos visto superiores y hemos pagado querer ir a por el partido», añadió el central navarro. A juicio del iruindarra, el 3-5 final es «un varapalo muy grande», sobre todo «por el público que, tal y como han ido las cosas, ha estado increíble». En esa línea expresó que «hay que dar gracias a la afición porque la semana estaba siendo muy rara y tal y como han ido las cosas ha estado increíble», apuntó, contento por los dos goles marcados, pero dolido por una derrota en la que no dudó en asumir errores defensivos pero también destacando la «muchísima efectividad» rival. San José, por otro lado, aceptó que, ante la posibilidad de que Javi Martínez se marche finalmente al Bayern de Munich, este año le «tocará dar un paso adelante». No obstante, cree que «pase lo que pase» con el de Aiegi y Fernando Llorente, los jugadores de la plantilla del Athletic son «capaces de hacer un buen año» y están «con muchísimas ganas» de hacerlo.

Por su parte, Markel Susaeta reconoció que «los diez primeros minutos han sido muy difíciles para nosotros, hemos tenido muchas pérdidas y luego lo pagas. En la segunda parte hemos tenido nuestra recompensa, pero con tanto esfuerzo lo hemos pagado caro al final». Óscar De Marcos, por su parte, destacó que «el equipo estaba muy metido, pero no hemos acertado». Tras el 3-3 «la inercia nos ha llevado arriba y en dos contras nos han hecho dos goles. Igual nos hemos precipitado un poco».

El técnico argentino se quejó de que «no dimos la sensación de poderío defensivo»

Marcelo Bielsa reconoció tras la derrota que el equipo rojiblanco había perdido «justamente» -aunque «todos los imponderantes» favorecieron al Betis- al tiempo que añadió que las ausencias por diversos motivos de hasta cinco titulares habituales la pasada temporada «no explican» el 3-5 encajado ante el conjunto andaluz. «Diez minutos antes de empezar el partido estábamos con una entereza y disposición que no estaba mermada ni afectada. Perdimos justamente y ni las presencias, ni las ausencias ni el clima previo es lo que hace suponer que no hayamos ganado este partido», reflexionó el técnico argentino. «Lo concreto es que respecto al año pasado había cinco o seis jugadores diferentes. Pero en los últimos 50 días trabajamos para solventar esa necesidad porque la temporada pasada uno de los principales reclamos era que no había recambios», explicó. Lo «preocupante» para Bielsa fue la «confusa» primera media hora de partido y también la «falta de oficio» de sus jugadores en algunos momentos del encuentro para «tener más paciencia a la hora de superar los momentos negativos y de aprovechar mejor los positivos», sobre todo tras el empate a tres, como apuntó.

Bielsa también señaló a una de las causas de la derrota. «No dimos la sensación de poderío defensivo y si hubiésemos tenido un poco más de seguridad después del 3-3 las ocasiones para ganar hubieran llegado».

Cuando se le solicitó su opinión sobre el bético Beñat Etxebarria, Bielsa se limitó a contestar que es un jugador «importante», pero que en su plantilla dispone de hombres «equivalentes» como Iturraspe, De Marcos o Galarreta.

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