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COPAGO

Después de un año, pervive la polémica en Nafarroa

Nafarroa no opuso resistencia alguna al copago y ya hace un año que se implantó. Sin embargo, gran parte de la población sigue sin acostumbrarse. Muchos siguen sin tener muy claro por qué han de pagar y, lo peor es que muchos tampoco saben que ahora no tienen que abonar nada y qué han de hacer para que no les cobren.

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Aritz INTXUSTA

El copago en los medicamentos comenzó a aplicarse hace un año en Nafarroa. Pero sigue siendo nuevo. Es cierto que ha habido grandes avances desde su caótica implantación. Sobre todo, a la hora de las devoluciones, que ya se han automatizado en su mayoría. La mejoría, no obstante, se debe a la mayor implantación de la receta electrónica más que al nuevo sistema de pago. Aun así, las dudas sobre cuánto se abona y cómo repercute a cada colectivo social siguen pagándolas los farmacéuticos.

La fórmula de copago elegida por el Gobierno español fue compleja. Es cierto que se intentaron dejar los menos cabos sueltos posibles y que es raro encontrar a alguien que haya decidido dejar de tomar una medicación debido al nuevo sistema. Aunque los hay. En las farmacias consultadas por este periódico para este reportaje se detectó un caso de una persona que tiene recetado un medicamento para los huesos, llamado Preotac, y que ha decidido abandonar el tratamiento por el alto coste. El Preotac cuesta 395,6 euros y está subvencionado en un 90% por el Estado. Aun así, supone 39,5 euros cada cajita, algo que resultó inasumible.

Los farmacéuticos han sido, finalmente, quienes han llevado el peso comunicativo sobre la nueva fórmula de pago y quienes sufren el enfado de los afectados. En general, se puede aseverar que ha bajado el consumo de medicamentos. «Mucha gente, sobre todo los que tenían la medicación gratis, hacían acopio de medicinas en casa de forma innecesaria. Eso era real y ahora ya no ocurre», aseguran en una farmacia de Estafeta. Este fenómeno positivo, sin embargo, no es imputable al nuevo método de pago, sino a la receta electrónica. En este nuevo método prescriptivo se indica cuánto debe de durar cada cajetilla de fármacos, impidiendo que se dispense más de lo necesario. Hasta que no se agote la cajetilla, no se puede volver a la farmacia.

Los farmacéuticos también han constatado una bajada de los precios de los medicamentos que entran dentro de la Seguridad Social. Por contra, aquellos que fueron sacados recientemente por el Estado de la subvención pública (laxantes, ibuprofenos...) han subido de precio de forma considerable. «La gente no se da excesiva cuenta de estas subidas o bajadas. Al final, estamos hablando de algo que vale dos euros y pasa a valer tres. Es una subida enorme, pero la gente que los usa esporádicamente es difícil que lo aprecie», explica una empleada de otra farmacia iruindarra. «Es en estos medicamentos excluidos donde hemos notado un bajón en las ventas. Hay gente que ha dejado de tomarlos», continúa.

Súbida del 10% y los pensionistas

Cabe recordar que la clave para el relativo bajo coste que tienen los productos farmacéuticos en general no reside tanto en la subvención pública, sino en el sistema de compra masiva y a través de concurso que se hace de ciertos compuestos químicos desde el sistema sanitario. Los únicos medicamentos con subvención directa son aquellos que se prescriben a través de receta médica (que son a los que afecta el copago).

Si la gente no ha percibido las enormes subidas en los medicamentos excluidos (los que ya no se recetan y los que ya no se compran de forma masiva), mucho menos la subida general del 10% de los fármacos para la mayoría de la población no pensionista, pues se trata de un puñado de céntimos.

El punto crítico ha residido en el colectivo de pensionistas. Dejando a un lado la pérdida del derecho a la gratuidad de la medicación, resulta difícil aclararse con los topes y las devoluciones. Las personas de edad que ganan más de 18.000 euros tienen que pagar un máximo de 8,16 al mes. A diferencia de lo que pretende hacer la CAV, en Nafarroa se paga aunque se supere este límite. Tres meses después, Osasunbidea se lo devuelve vía ingreso en la cuenta. Y la mayoría no se aclara. A veces piensa que le han cobrado dos veces, etcétera.  Por otro lado, si se supera el límite marcado pero la medicación que vale para más de un mes, se divide la diferencia. Es decir, una persona puede superar el límite en diez euros y, tres meses después, quizá no le devuelvan los diez euros, sino solo cinco o quizá nada. Esta confusión en plena crisis, con muchas personas en apuros y donde solo algunos llegan a final de mes, no hace sino aumentar el malestar social.

El principal punto positivo del copago es la gratuidad para los parados de larga duración, los que acumulan rentas bajas los últimos años. Pese a ello, los farmacéuticos han constatado que muchos de ellos desconocen este derecho, así como los trámites que deben de hacer para obtener las medicinas gratis. Las farmacias les recomiendan informarse en la sede de la Seguridad Social. Aun así, resulta particularmente grave que el único pequeño avance sea uno de los puntos donde está fallando el nuevo sistema.

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