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consideran en peligro la cueva del chamÁn paleolítico de Deba

Un libro une a 210 profesionales de la cultura en defensa de Praileaitz

Donostia, por la mañana, y Deba, por la tarde, fueron ayer los escenarios escogidos por la asociación Praileaitzen Lagunak para presentar «Praileaitz I", un libro en el que han colaborado 210 profesionales de la cultura de toda Euskal Herria y que quiere llamar la atención sobre la necesidad de preservar la cueva de Deba que albergó la actividad de un chamán paleolítico y su entorno cultural, entorno que consideran amenazado por la cantera de Sasiola.

Martin ANSO | DONOSTIA

«¿Están las instituciones haciendo lo suficiente para preservar el yacimiento de Praileaitz y su entorno, amenazado por una cantera que no deja de avanzar? ¿No se podría gestionar este patrimonio cultural de otra manera?». Estas son las preguntas, recordaron ayer Maite Marco y Fito Rodriguez, miembros de la junta directiva de Praileaitzen Lagunak, que llevaron a un grupo de profesionales de la cultura a constituir en enero pasado la asociación. «Han pasado los meses -añadieron-, y aquella duda que nos reunió no nos impide hacer hoy una clara afirmación: ya vale, la explotación de la cantera y la conservación del yacimiento de Praileaitz son incompatibles».

El libro que Praileaitzen Lagunak presentó ayer, en el que han tomado parte 210 profesionales de la cultura de toda Euskal Herria, quiere ser un intrumento para «socializar» esa idea. «Es un libro espléndido, pero no para admirar, sino para mirar, para mirar más allá del presente, desde el pasado hasta el futuro, y ser conscientes de las implicaciones de los actos en la historia -subrayaron Marco y Rodriguez-. Incluye imágenes que sacan a la luz la explotación de la cantera y sus venganzas; textos que tejen una crítica a la Administración y sus miserias. Si la función primordial del arte es mostrar lo que no se ve, pasear los ojos por las páginas del libro nos llevará hasta esa mirada que nos une a aquellos que hace miles de años utilizaron las paredes de la cueva de Praileaitz para dejarnos su mensaje».

Entre los escritores que participan en el libro figuran Bernardo Atxaga, Anjel Lertxundi, Jean Louis Davant, Arantxa Urretabizkaia, Arantxa Iturbe, Joxean Sagastizabal, Unai Elorriaga, Hasier Etxeberria, Alfonso Sastre, Aurelia Arkotxa, Karmele Jaio y JoxAnton Artze; entre los pintores y escultores, José Ramón Amondarain, Néstor Basterretxea, Andrés Nagel, José Luis Zumeta, Carlos Eguillor, Carmelo Ruiz de Elguea, Dora Salazar y Xabier Santxotena. También hay fotografías de autores como Gemma Arrugaeta, Juantxo Egaña, Fernando Larruquert, Gorka Salmerón, Julián Toquero o Isabel Azkarate. E incluso música. Por ejemplo, Mikel Laboa ha aportado la partitura de «Txoria txori»; Kepa Junkera, las de «Santimamiñeko fandangoa» y «Zugarramurdiko Dantza», y Oreka Tx, un toque de txalaparta. Mikel Urdangarin y Kirmen Uribe, Mikel Erentxun, Juan Carlos Pérez y Gorka Knörr presentan sendas canciones.

Muchos de los participantes quisieron arropar ayer la presentación del libro, como Javier Arozena, Paco Letamendia, Juan Gorriti, Rafa Castellano, Antton Olariaga, Ricardo Ugarte, Julia Otxoa, Angel Irigaray, Jon Maia, Juan Luis Goenaga, José Ramón Anda o Amaia Zubiria. Esta última interpretó dos canciones en el acto de Deba.

El editor del libro, Xabi Otero, destacó que, al final, han sido 210 los profesionales que han participado, pero que, en realidad, podían haber sido muchos más. «En todo caso -dijo-, nos parece una muestra suficientemente amplia de los creadores de todo el país como para llamar la atención».

«Denuncia permanente»

La edición del libro está muy cuidada, entre otras cosas, porque tiene vocación de ser «una especie de manifiesto duradero, una denuncia permanente del momento que nos ha tocado vivir en Praileaitz», añadió Otero. Por eso, además de las colaboraciones, incluye una introducción, que sitúa el problema, y un epílogo, donde se señala quiénes ocupan en la actualidad determinados puestos institucionales. «No vamos contra nadie -recalcó Otero-, lo que queremos es que se conserve un valioso patrimonio en beneficio del conjunto de la sociedad». Pero, dicho esto, los miembros de la asociación no ocultaron su «profundo desacuerdo» con la gestión que están realizando las instituciones.

Al respecto, Marco y Rodriguez señalaron que «la organización político-administrativa actual, en la que la cada vez mayor opacidad de los mecanismos de control a los poderes ejecutivos origina una distancia casi insalvable entre administradores y ciudadanos, ha perdido la transparencia característica de la democracia y la Ilus- tración. Los gestores de esta política sólo son déspotas a la par que esclavos del beneficio cortoplacista, que, a lo sumo, se mide por los ciclos de elecciones convertidas en refrendos rituales, donde cualquier disidencia es marginada por su pretendido utopismo o su supuesta maldad intrínseca. Frente a ese mito democrático y coyuntural, el hito histórico de Praileatiz y la lucha por su preservación posibilitan mirar de otra manera a nuestro mundo, nuestro entorno, nuestro pasado y nuestro futuro».

Otero confesó que, «cuando nos constituímos como asoaciación, pensamos que las instituciones iban a estar encantadas, porque eso les iba a permitir disponer de un soporte muy amplio para poder negociar más y mejor con la empresa que explota la cantera, Hormigones Zeleta, del grupo Amenabar, o con quien fuera. Pero ha sucedido todo lo contrario, nos han visto como a un enemigo que obstaculiza su trabajo».

Al hilo de esta afirmación, Rodriguez denunció que la asociación «tiene constancia» de que tanto la empresa como determinadas instituciones están haciendo gestiones para «silenciar o mitigar en lo posible» el mensaje de Praileaiztzen Lagunak. Más en concreto, el escultor Koldobika Jauregi indicó que, «hace ya unas semanas, el programa `Kalaka' de ETB realizó una serie de entrevistas e incluso acompañamos a un equipo a tomar imágenes del entorno de la cantera, labor en la que, por cierto, fuimos interceptados por la Guardia Civil, que nos obligó a identificarnos. Han pasado varias semanas y ese programa sigue sin emitirse. Hemos intentado saber el porqué, pero no lo hemos conseguido, y, claro, tenemos nuestras sospechas».

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