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Una doble renuncia que golpea la sensibilidad de un país anfitrión

Tradicionalmente Suiza ha sido un país que ha acogido una gran cantidad de inmigrantes. En ese sentido, el país anfitrión de la próxima Eurocopa junto a Austria, ha recibido con desazón la renuncia de dos hijos de balcánicos, nacidos en su territorio, a jugar con la selección helvética.

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Beñat ZARRABEITIA

Suiza es conocida como el país de los relojes o el chocolate, pero no son pocas las personas quienes la han tomado como un lugar de destino en busca de una vida mejor. Así, se calcula que de las más de siete millones de personas que viven en el país helvético, cerca de un 20% son de origen inmigrante.

Entre las diversas comunidades asentadas en Suiza, la más numerosa es la procedente de la antigua Yugoslavia con unas 350.000 personas. Partiendo de estas premisas, la decisión de dos internacionales en las categorías inferiores del país relojero como eran Zdravko Kuzmanovic e Ivan Rakitic a jugar con la selección absoluta ha generado un profundo malestar en la Federación, prensa y aficionados suizos en general. El asunto se ha convertido en un debate público incluso, ya que los dos jugadores han nacido en territorio suizo, pero han preferido jugar con Serbia y Croacia respectivamente, de donde son oriundas sus familias. Todo, dentro del contexto de un país que vive una futbolmania derivada de la organización junto con Austria de la Eurocopa del próximo verano.

El futbolista más relevante de los dos, de momento, es Zdravko Kuzmanovic. Un potente centrocampista con fuerte disparo y buena llegada a zona de gol. Su historia es curiosa, su padre, Ljubo Kuzmanovic, fue un futbolista serbio de Bosnia que desarrolló su carrera en Bosnia, Alemania y el Thun suizo. Una vez finalizada su trayectoria en el mundo del fútbol se instaló en el país neutral. Así, el 22 de setiembre de 1987 su hijo Zdravko nació en Berna. Éste siguió la estela de su padre y a los siete años se enfundó las botas para jugar en el modesto Durrenast. Sus virtudes no pasaron desapercibidas para uno de los equipos que mejor ejecutan el trabajo de cantera: el Young Boys. De ahí pasó al Basilea, el equipo más potente de Suiza.

En el equipo azul y rojo siguió creciendo hasta lograr el Swiss Golden Player Award en 2006, premio que le acreditaba como mejor jugador joven del país y se convirtió en un asiduo de la sub 21 helvética. Su progresión no pasó inadvertida ni para el seleccionador suizo, Kobi Kuhn, ni tampoco a los ojos de varios clubes europeos. Así, recibió ofertas de Celtic, Palermo y Fiorentina. Finalmente, y a cambio de tres millones de euros, el conjunto viola se hizo con sus servicios en enero. Sin embargo, Prandelli no le hizo debutar hasta marzo. Su estreno en el Calcio coincidió con la llamada de Javier Clemente. El Rubio de Barakaldo mantuvo una conversación con Kuzmanovic y logró convencerle para que escogiera jugar con el país de su familia en detrimento de los colores que a nivel internacional había defendido en categoría inferiores. El medio aseguró que «soy serbio y quiero dar todo para mi país, este es un tema que uno siente en el corazón y debo escucharle». Ahora, forma parte del nuevo armazón que Clemente está construyendo junto a otros jóvenes como Jankovic, Tosic, Stojkovic o Ivanovic en la otrora escuadra plavi (azul), ya que ahora viste de rojo.

Rakitic reabre el debate

Un año más tarde que Kuzmanovic, nació Ivan Rakitic. El jugador vino al mundo un 10 de marzo en la localidad suiza de Mönch. Lo hizo dentro del seno de una familia croata, hecho que ha marcado su vida. A pesar de su origen, y al igual que el jugador de la Fiorentina, actuó en las filas de las selecciones sub 17, sub 19 y sub 21 del país relojero.

Su progresión le postulaba como uno de los mediapuntas con más talento del fútbol suizo. De hecho, su única temporada en la primera plantilla del Basilea, donde coincidió seis meses con Kuzmanovic, no pudo ser más exitosa. El equipo logró la Copa, entró en cuartos de final de la UEFA y Rakitic anotó 11 goles en 33 partidos. Su rendimiento fue clave para que el Schalke 04 pensará en él como sustituto de un Lincoln.

Pero no sólo el equipo de Gelsenkirchen se fijó en Rakitic. Slaven Bilic, seleccionador croata, dio el paso y le llamó para jugar con los dálmatas. Pocos esperaban que cambiara, pero el jugador debutó con la ajedrezada el 12 de setiembre ante Andorra. La decepción en Suiza ha sido más que palpable. Más, si se mira el resto del plantel helvético donde hay más de 10 jugadores de origen extranjero. Entre ellos, casos como el kosovar Behrami, Senderos¯cuyo padre es de Guadalajara¯, Cabanas, que ha jugado en dos ocasiones con la selección gallega, o Smiljanic, que es de origen serbio.

Ahora, lo que preocupa en Suiza es que estos casos, sobre todo el reciente de Rakitic, se puedan repetir con varios de los descendientes de balcánicos, albaneses o turcos que juegan en sus categorías inferiores.

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