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China se prepara para la avalancha extranjera

El próximo 24 de agosto, coincidiendo con la ceremonia de clausura, Beijing quiere oir la célebre frase de que ha organizado los mejores Juegos de la historia, pero también quiere ganarlos. La capital china ha trabajado a fondo en la organización y sus deportistas lo han hecho en los gimnasios.

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Miren SAENZ

Faltan menos de diez meses para que Beijing celebre la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de 2008, que se disputarán en la capital de la República Popular China del 8 al 24 del próximo agosto, y a estas alturas del calendario casi nadie duda de que todo estará listo para la fecha prevista.

Incluso cosas tan imprevisibles como el tiempo parecen estar bajo control. No es ciencia ficción que las autoridades de Beijing anunciaran en su momento que unos días antes del inicio de la macro cita deportiva pretenden bombardear las nubes para que la lluvia no estropee la ceremonia de apertura, pero también pueden recurrir al mismo sistema para lograr el efecto contrario, que aparezca el agua y limpie ese ambiente infernal con el que se pueden encontrar los deportistas al aire libre.

Recién llegado de Beijing, Oscar Urdangarin, delegado de la cooperativa Danobat en China desde hace una década y buen conocedor del lugar, admite que «últimamente está lloviendo mucho más que antes, y en eso les está acompañando el tiempo». Será cosa del cambio climático o de la tecnología. Evitar la polución o al menos intentar sanear su calidad del aire es un objetivo prioritario. Las pruebas de fondo de atletismo pueden ser las más perjudicadas, así que el maratón, sin olvidar los 50 kilómetros marcha por mencionar las especialidades más largas de resistencia del programa olímpico, son la gran preocupación.

El precedente más cercano no invita al optimismo. La experiencia del maratón de Osaka, la ciudad japonesa que a finales de agosto acogió los Campeonatos del Mundo de atletismo, resultó asfixiante. Fueron los 42,195 kilómetros más lentos de la historia de los Mundiales pero además fueron un infierno. De los 85 atletas que tomaron la salida 28 abandonaron. Las temperaturas extremas causaron estragos y eso que sus índices de contaminación son insignificantes comparados con los de Beijing.

Hablamos de una ciudad de 16 millones de habitantes, la más extensa del cuarto país más grande del planeta. «Reducir la contaminación es difícil, pero lo conseguirán porque allí funcionan por decreto. Si hace falta que lunes, miércoles y viernes sólo conduzcan los coches pares o que nadie coja el vehículo y los dos últimos meses todos anden en bicicleta se hará. Además hay otras cosas, como que en cada barrio queman carbón para calentar las casas, y a partir de abril esto se acabó porque se supone que ya no pasarán frío. Lo que está claro es que van a hacer lo que sea para que esté todo en regla».

Y es que hay otros aspectos que pueden influir en empeorar un ambiente poco propicio para la práctica de carreras de fondo, como por ejemplo las tormentas de arena provenientes del desierto de Gobi, que dejan polvo. «Pero eso suele durar un día, -recuerda Urdangarin- lo que sí se espera es un calor tremendo y húmedo». Si todo coincide, habrá que recurrir al sistema de atacar las nubes con productos químicos como yoduro de plata para disminuir el polvo de arena.

De las operaciones más sofisticadas en el cielo a las más curiosas, como limpiar el impresionante río que atraviesa la ciudad en plan bañera de casa. «El río huele fatal, como una alcantarilla. Sería por abril, cogieron y vaciaron todo el agua, lo limpiaron como quien limpia el suelo, le pusieron un plástico, una especie de loneta verde para que no se vuelva a manchar, y luego a llenarlo con agua limpia. Nunca había visto limpiar un río así», reconoce el vasco.

En la línea de anteriores sedes, se trata de construir a destajo, aunque pasado el momento mágico luego la mayoría de lo levantado es demasiado grande, muy caro, poco práctico y queda a desmano. Once de la treintena de instalaciones deportivas, que acogerán un programa que incluye 302 competiciones en 28 deportes, son completamente nuevas y ya están casi listas, con un Estadio Olímpico, conocido como El Nido, que impresiona.

Con los hoteles frecuentados por los extranjeros sin plazas para las fechas en cuestión, las cercanías del complejo olímpico preparan alojamientos de lujo. Beijing se va transformando. «Derrumban construcciones pequeñas y por lo menos para esas fechas seguro que no van a estar abiertos un buen montón de chiringuitos nocturnos, ni las tiendas de ropa de imitación, ni las copias, ni.... Quieren dar una imagen idílica». Así que algo tan made in China como las falsificaciones ya ha empezado a desaparecer como por arte de magia.

Manual para occidente

Los cambios afectan especialmente a las zonas turísticas y a los pequineses que trabajarán de cara a los visitantes. Los taxis antiguos, que han circulado durante los últimos años, ya han sido sustituidos por modelos más modernos y sus conductores aleccionados para que «no escupan, no pongan la radio, funcionen con el ticket pertinente y puedan contestar algo en inglés. Tienen una serie de instrucciones y de normas para atender a los extranjeros. En definitiva, están preparando formas de conductas occidentales para cuando vengan los turistas. Eso ya lo han conseguido».

El Comité Olímpico Internacional calcula que en torno al 75% de las entradas se venderán a ciudadanos chinos, y aunque el comentario general de los anfitriones «es que, como casi todo el mundo, van a ver los Juegos por la televisión la verdad es que no van a poder circular. Hace unos días, con motivo de una cumbre, hubo un simulacro de seguridad de los de un policía cada tres metros. No te podías ni mover, las calles estaban cortadas. En los recintos deportivos, además de los de fuera, estarán los chinos que tienen recursos», admite Urdangarin.

Desde que el 13 de julio de 2001 en Moscú el COI votara a la capital oriental como sede, los elegidos se pusieron a trabajar a destajo. El gigante amarillo no sólo busca dar una imagen impecable de cara al exterior, también pretende rentabilizar sus inversiones con ambiciosos resultados deportivos e incluso algunos de los que conocen el territorio apuestan por la victoria local. «Los chinos van a ganar los Juegos Olímpicos, llevan ya unos cuantos años preparándose a tiempo completo y le han dedicado unos recursos impresionantes. Además si ganan un bronce les darán tanto, si se llevan la plata más, pero, como ganen un oro el medallista y toda su familia tienen la vida asegurada. Al tiempo que llevan preparándose con dedicación exclusiva, las recompensas también son importantes. Van a arrasar», opina.

La idea no es descabellada teniendo en cuenta que en la clasificación por países de la competición olímpica vence el que más oros ha conseguido y no el que se cuelga el mayor número de medallas. Hace cuatro años en Atenas, China concluyó en segunda posición, a tres oros de Estados Unidos, que acumuló un total de 103 metales -35 oros, 39 platas y 29 bronces-, frente a las 63 de China -32 oros, 17 platas y 14 bronces-. Rusia ocupó la tercera posición, pese a que se mostró más regular que sus vecinos al sumar 92 preseas pero con menor número de victorias -27 oros, 27 platas y 38 bronces-. Los chinos basaron sus éxitos en los deportes que tradicionalmente dominan como los saltos, pero en menor medida también lograron ganar en la mayoría de las especialidades. En trampolín y plataforma de ocho oros posibles se llevaron seis; en badminton de cinco oros tres fueron para sus representantes; en tenis de mesa vencieron en individual femenino y las dos categorías de dobles; y en halterofilia coparon cinco oros de los quince en juego; y dos en taekwondo, y atletismo. En natación, gimnasia artística, lucha libre, piragüismo, tenis, tiro olímpico y judo al menos consiguieron un ganador. También lograron un éxito por equipos, puesto que las actuales campeonas de voleibol son la anfitrionas.

El vallista Liu Xiang, el más solicitado en la reventa

El atletismo, la natación y la gimnasia resucitan cada cuatro años para convertirse en las disciplinas olímpicas de referencia. Los chinos esperan dar que hablar en las tres, aunque si de alguien van a estar pendientes es del atleta Liu Xiang, campeón olímpico, mundial y recordman de los 110 metros vallas.

En la reventa de las entradas olímpicas, la final de 110 vallas era la más cotizada, aunque los chinos también cuentan con otra campeona, Huina Xing en 10.000 metros. El gimnasta Haibin Teng y la nadadora Xuejuan Lu constituyeron su cuarteto de lujo en Atenas pero los usuarios preferían pujar por deportes como el fútbol y el tenis. La fiebre del fútbol se acrecentó en el país en 2001, cuando la selección se clasificó por única vez en su historia para la Copa del Mundo'2002, celebrada en Japón y Corea. En el deporte de la raqueta, la pareja formada por Li y Sun obtuvo el oro en dobles.

Hasta 2.700 dólares han llegado a pagar los internautas por entradas para la final de Liu Xiang que valían 45. El Comité Organizador ha recordado que la reventa es ilegal y piensa perseguirla.

ESCALAR

En los anteriores Juegos Olímpicos, Atenas'2004, China concluyó en segunda posición, a tres oros de Estados Unidos. Los anfitriones quieren escalar en casa al primer puesto en el medallero por países.

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