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Maite SOROA

La realeza, de moda

Le están pasando muchas cosas en pocos días a la familia reinante en España. Primero se dieron un garbeo por Africa, luego el pater familias se enzarzó en una trifulca criolla en Chile y ahora va la primogénita y se separa de su extravagante duque. Muchas emociones para tan pocos días entre las filas de los monárquicos.

Ayer en «Diario de Navarra» Esther Esteban mostraba, sin embargo, su alborozo y tranquilidad espiritual. Lo explicaba así: «Me encantó el Rey en ese momento cumbre del `¿Por qué no te callas?'. Sentí un gran sosiego democrático al oír al presidente del Gobierno de mi país salir en defensa de su antecesor, con quien no se habla, y me tranquilizó la llamada a éste del anterior inquilino de la Moncloa dando sencillamente las gracias. Todas esas sensaciones las tuve el pasado fin de semana y aunque han transcurrido solo tres días ahora me parecen un agradable e irreal recuerdo en la lejanía». ¡Cuanta placidez!

Y cita Esteban a Raúl del Pozo -que lo escribía en «El Mun-do»-: «Escribe Raúl del Pozo que el Rey le ha dado al predicador del bolero un corte que ha arrancado el aplauso de toda España, y que ahora lo que toca es vigilar las consecuencias». Ahí empiezan las preocupaciones: «De entrada, los republicanos de ERC y de IU han cumplido fielmente el guión. No sólo han acusado al Rey de prepotente y señalado que ha perdido las formas -como si ellos fueran precisamente un ejemplo de educación exquisita en eso de la contención- sino que, además, lo que es peor: han respaldado a ese dictador del tres al cuarto, que disfrazado de demócrata está llevando a su pueblo por el camino de las más rancias repúblicas bananeras. En cuanto a los dos grandes partidos, PP y PSOE, continúan a la greña llevando políticamente a su huerto electoral la cumbre borrascosa. Nadie esperaba que tras el incidente pasaran a darse `piquitos en la boca' pero al menos podían haber disimulado un poco a la hora de sacar los trapos sucios de sus armarios». Se complica el asunto, ¿verdad?

Después de pedir la llamada a consultas al embajador, la analista de «Diario de Navarra» alertaba: «Me parece también que el PSOE hace lo que debe calibrando las consecuencias que una medida de ese tipo puede tener para las empresas españolas que tienen importantes intereses en esa y en otras zonas de Iberoamérica, y que cualquier precipitación en ese sentido puede ser catastrófica». O sea, que el Rey la ha pifiado.

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