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«Plácido», «Qué bello es vivir» y demás películas

«Plácido» de Berlanga es una joyita que nos habla de las rancias costumbres humanas y de lo divino. Frank Capra, con «Qué bello es vivir», marcó un antes y un después en lo que a la nieve artificial se refiere. En «Pesadilla de Navidad», Tim Burton sustituyó a Santa Claus por una calabaza de Halloween y sus bromas macabras, en lugar de buenos sentimientos e intenciones

Iratxe FRESNEDA

Periodista y profesora de Comunicación Audiovisual

Ponga a un pobre en su mesa, nos decían en «Plácido» de Luis García Berlanga. La caridad, el mensaje de las Navidades, eran otros tiempos. Ahora, y desde hace años atrás, el mensaje tiene que ver con el «gaste más y todo lo que pueda hasta endeudarse» o, en el mejor de los casos, «coma conejo». Lejos de considerar la caridad como solución para las desigualdades sociales, «Plácido» representa a una época y marca una línea sobre la temática navideña en el cine, sobre qué valores nos sobrevuelan (sólo una vez...). La película para el propio Berlanga es, junto a «La escopeta nacional», la mejor que haya rodado nunca. De hecho, y aunque los galardones no sean un aval del que fiarnos, fue nominada en su día (1961) a los premios Oscar. «Plácido» es una joyita que nos habla de las rancias costumbres humanas y de algo de lo divino. Suele resultar como apuesta cinematográfica navideña.

Y del lugar donde pocas veces ven la nieve y se la tienen que inventar, llega cada año otro clásico: «Qué bello es vivir». La película que marcó un antes y un después en lo que a la nieve artificial se refiere. Hasta aquel momento -hablamos de los años cuarenta- la nieve se representaba mediante copos de avena, pero, a partir de la cinta de Frank Capra, sería la espuma carbónica creada mediante agua y jabón la que cumpliría la labor tierna de la precipitación de pequeños cristales de hielo. La cinta unía los caminos de la tragedia y la comedia mediante las brillantes actuaciones del tío Billy, por Thomas Mitchel y George Bailey, por James Stewart. Un Stewart recién llegado de la guerra y al que en ese momento le esperaba un futuro incierto como actor, por aquello de que quizás tendría que volver a trabajar junto a su padre en su ferretería de Indiana. La película cambió muchas cosas, entre ellas el curso de la carrera cinematográfica del bueno de James, que imagino, siempre le estuvo agradecido a Capra.

Pero, ¿qué es una Navidad sin una pesadilla como revulsivo para todas nuestros pecados? «Pesadilla antes de Navidad» producida e ideada por Tim Burton y dirigida por Henri Selick, es simplemente una genialidad. Santa Claus sustituído por una underground calabaza de Halloween y sus bromas macabras, en lugar de buenos sentimientos e intenciones. Es la Navidad de los juguetes rotos. Inspirada en la noche de Halloween, donde las reglas para Tim Burton desaparecen.

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