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Una exposición descubre los misterios que se esconden tras el enchufe de la luz

La electricidad es la energía invisible que mueve el mundo desarrollado. Pueblos, ciudades y centros de trabajo o de ocio se quedarían paralizados sin el flujo eléctrico, clave en el desarrollo de la humanidad. Una exposición muestra los misterios que hay tras el enchufe de la luz.

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Iñaki VIGOR |

Los científicos todavía no han descubierto cómo se originó la vida en la Tierra, pero muchos de ellos están convencidos de que la electricidad tuvo un papel esencial en su aparición. Hace unos 4.000 años, nuestro planeta sufría intensas y casi continuas tormentas, cuyas descargas proporcionaron la energía necesaria para que la química diera sus primeros pasos hacia la biología. En 1952, Stanley Miller intentó reproducir este proceso en un laboratorio. Llenó un recipiente con agua pura y estéril y una atmósfera de metano, amoníaco e hidrógeno, lo colocó sobre una llama y lo mantuvo en ebullición mientras descargaba sobre la mezcla chispas de 60.000 voltios. Tras una semana de experimento, el líquido había cambiado de color y contenía moléculas orgánicas, entre ellas algunos de los aminoácidos que forman las proteínas. Esta es una de las curiosidades que aporta la exposición «Una autopista detrás del enchufe», que podrá visitarse en el Planetario de Iruñea durante los meses de marzo y abril.

La muestra fue presentada por el director del Planetario, Javier Armentia, en compañía de Carlos Collantes, director general de Transporte de Red Eléctrica, y Antonio Calvo Roy, director de Responsabilidad Corporativa de esta misma empresa.

«Somos electrodependientes»

Javier Armentia indicó que la electricidad provoca «mucha curiosidad» en las personas, porque «parece magia», y Antonio Calvo destacó que «somos una sociedad electrodependiente, porque sin electricidad no podríamos vivir».

También explicó que el gran problema de la electricidad es que no se puede almacenar, por lo que se debe producir en el momento de su consumo. Este es un aspecto clave. Según recoge la exposición, en el futuro todo el sistema eléctrico podría cambiar si se consigue un mecanismo de almacenamiento de electricidad eficiente y económicamente rentable.

«Las fuentes renovables de generación podrían entonces pasar a tener un mayor protagonismo, generando electricidad cuando las condiciones fueran adecuadas y permitiendo que su consumo se diluyera en el tiempo y en el espacio», señaló Antonio Calvo. A este respecto, informó de que numerosos científicos de todo el mundo confían en resolver este problema mediante la superconductividad, un fenómeno que se produce en algunos materiales a bajas temperaturas y que permite que la electricidad fluya sin pérdida alguna.

Por otro lado, aportó un dato significativo: un día de la semana pasada hubo un momento en que el 28% de toda la luz que se estaba consumiendo en el Estado español era de procedencia eólica. Por primera vez, ese día hubo en las 24 horas más potencia generada por el viento que la que produjeron todas las centrales nucleares juntas.

Pero para evitar problemas por exceso o por defecto, hay que ajustar la producción al consumo. Para ello, los expertos de Red Eléctrica realizan diariamente una previsión del consumo de todo el Estado, minuto a minuto y región a región. Con toda esta información se decide la producción que le corresponde a cada central eléctrica.

33.ooo kilómetros

El 99% de la red de alta tensión del Estado español es propiedad de Red Eléctrica, que cuenta con más de 33.000 kilómetros de tendido. Se apoyan en 80.000 torretas, colocadas a intervalos de unos 400 metros.

377 subestaciones

Los puntos claves de estas líneas son las subestaciones, colocadas en los lugares de entrada y salida de la red o en los cruces de los tendidos. En total, 377 subestaciones permiten recoger y distribuir la corriente.

cerebro de la red

El control de todo el tráfico eléctrico del Estado español se realiza desde una sala situada en Alcobendas. Es el cerebro de la red, y está duplicado en otro lugar para seguir operando si surgiera algún problema.

Algunas anguilas producen descargas eléctricas capaces de matar a un caballo

Los tiburones, rayas y otros animales poseen sensores capaces de detectar campos de una intensidad de hasta una billonésima de voltio. Con esos sensores, que también poseen los renacuajos de algunos anfibios y ciertos cangrejos de río, detectan a sus presas a distancia. Las rayas torpedo se defienden de sus enemigos y atacan a sus presas mediante descargas tan intensas que las dejan inmovilizadas, y algunas anguilas producen descargas capaces de matar a un caballo. Las abejas suelen estar cargadas negativamente y las flores, como si lo supieran, producen cargas positivas en el polen para que se quede pegado a ellas. Estas son algunas de las curiosidades que recoge la exposición del Planetario de Iruñea. En ella también se explica el origen de la palabra electricidad: hace 2.600 años el filósofo Tales de Mileto observó que al frotar un trozo de ámbar atraía a otros objetos más ligeros. De su experimento nació el término electricidad, originario de la palabra electrón, que en griego significa ámbar. Esa fuerza es la que hoy mueve el mundo. I. V.

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