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Mariné Pueyo y Mikel Gastesi Concejales independentistas del Ayuntamiento de Iruñea

Osasuna ¿más que un club?

Con la aprobación inicial en pleno solamente se ha dado el primer paso, pero si NaBai y PSN no son conscientes del partido que se está jugando la goleada a la ciudadanía puede ser de escándalo

Los temas urbanísticos no son tan complicados como a veces parece, pero lo técnico y la jerga suelen ser una cortina de humo al servicio del negocio. Expliquemos, en pocas palabras, la actuación urbanística que Osasuna pretende; disfrazado de bien social, se quiere modificar el Plan Municipal de Iruñea para dar cabida a intereses privados. Se presenta esta modificación como un mero trámite, necesario y beneficioso para la ciudad. No hay objeciones, tan solo alguna cuestión formal; aspectos técnicos perfectamente subsanables que no cuestionan el fondo de la modificación.

Hace dos años, Osasuna presentaba al Ayuntamiento de Iruñea una propuesta para modificar los usos de sus terrenos en la calle Sadar. A cambio de sustituir las piscinas por una serie de edificios, cedía al Ayuntamiento 6.000 metros cuadrados para un polideportivo. Por cierto, la versión oficial del cese de uso de las piscinas, después de la solución acordada con los abonados mediante el abono de una importante cantidad económica, choca con la versión de éstos, según la cual recibieron una ridícula cantidad de dinero en un proceso ilegal.

El Ayuntamiento pidió al club que ampliase el espacio destinado al polideportivo. Osasuna presentó otra propuesta en la que aumentaba a 20.000 los metros cuadrados para el pabellón. Como compensación el Ayuntamiento incrementaría la edificabilidad de los edificios que la entidad deportiva prevé construir en las inmediaciones y Osasuna mantendría el mismo aprovechamiento urbanístico en su proyecto de desarrollo de El Sadar.

Todo correcto, dentro del guión establecido, pero, ¿quién es el guionista? y, más importante, ¿es el guión que necesita la ciudad? No deja de ser un ejemplo más de dejación por parte de la administración. Sin criterio de ciudad, se diseña la ciudad a impulso de los intereses de la iniciativa privada. Por iniciativa privada se planifican las prioridades de la zona, se pretende una modificación del Plan que permitiría la inclusión de comercios, oficinas y negocios de hostelería dentro del estadio, así como la ubicación de usos comerciales, diferentes servicios y equipamientos tanto públicos como privados; residencia de ancianos, balneario, aparthotel, oficinas, centro de negocios y un equipamiento público (el polideportivo). ¿Es esto lo que necesita Iruñea o es lo que necesita Osasuna para financiar su ampliación y las necesidades que le surgen?

En una crónica titulada «Goles en el Sadarcillo» un diario local ironizaba sobre la posibilidad de que: «Osasuna logre una temporada exitosa en el Sadarcillo para compensar las angustias del Sadar». Se auguraba que: «si el partido terminaba bien, en estos encuentros sobre parcelas y reparcelaciones basta con un empate. Osasuna, 1; Ayuntamiento de Pamplona, 1 (...) Osasuna cedería 20.000 metros cuadros donde las piscinas y el Sadarcillo, y el ayuntamiento modificaría el planeamiento para dejarle edificar sobre el resto. Son dos jugadas con dos pelotas, que los dos jugadores quisieran convertir en pelotazo». Nunca mejor dicho, porque el pelotazo urbanístico que nos quieren meter es de órdago.

El partido no es entre Osasuna y el Ayuntamiento. En el verdadero partido, están en el mismo equipo, por un lado Osasuna (entidad privada) y Ayuntamiento (gobierno de UPN) y por otro lado la ciudad. En nuestras manos está que el triunfo sea para la ciudad. Con la aprobación inicial en pleno solamente se ha dado el primer paso, pero si NaBai y PSN no son conscientes del partido que se está jugando la goleada a la ciudadanía puede ser de escándalo.

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