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Tasio Erkizia militante de la izquierda abertzale

Sr. Urkullu, somos la alternativa

Tasio Erkizia repasa algunas de las declaraciones que en torno a la izquierda abertzale se han realizado a lo largo del verano por parte de dirigentes nacionalistas, especialmente de PNV y Aralar. Además de denunciar la falta de vergüenza de algunas de esas declaraciones, Erkizia defiende la apuesta por un marco democrático y la vigencia de un proyecto político de izquierdas y abertzale para todo el país.

Resulta evidente la campaña orquestada contra la izquierda abertzale en la que participan al alimón determinados periodistas para inventar delitos, jueces para ahogar la voz de los independentistas a base de ilegalizar y encarcelar a quien tenga la osadía de hacer política y algunos partidos para hacer leña del árbol caído. Como si todo estuviera planificado o, al menos, como si se animaran mutuamente a cumplir su particular función complementaria.

En esta labor se han distinguido durante este verano por su singular intervención Aintzane Ezenarro de Aralar y sobre todo varios dirigentes del PNV, entre los que cabe reseñar a su presidente, Iñigo Urkullu.

No es la primera vez que Ezenarro hace declaraciones agresivas sobre la izquierda abertzale, obviando la situación de ilegalización y la persecución política a la que se nos somete, persecución que cuenta además con su participación más que evidente. A comienzos de agosto se escandaliza la parlamentaria de que la izquierda abertzale,no estuviera en Madrid junto con ellos para defender «el derecho a decidir». Para añadir a continuación que allí se reunieron todos los partidos de Lizarra-Garazi, a excepción de Batasuna.

Es difícil, Sra. Ezenarro, realizar emplazamientos tan frívolos y decir tantas incongruencias en tan pocas palabras. ¿No está claro por qué no estuvo Batasuna en Madrid? En primer lugar, porque sus dirigentes están en la cárcel. En segundo lugar, porque no fueron a defender el «derecho a decidir» sino todo lo contrario, su comparecencia de prensa fue una expresa declaración de sumisión y pleitesía al Tribunal Constitucional y al orden establecido (vean hemeroteca). En tercer lugar, en el año 2005 la izquierda abertzale ofreció a Ibarretxe ir a Madrid a defender conjuntamente el derecho a la autodeterminación, oferta que expresamente fue rechazada. Hace muy pocos días el propio Urkullu, públicamente por medio de la prensa, había vetado nuestra presencia en Madrid. Usted debía saber todo ello y, en ese caso, ¿a qué vienen esos emplazamientos? Por último, y en cuarto lugar, el contenido político que expresaron, los de la foto de Madrid, es justamente la antítesis de las bases políticas de Lizarra-Garazi. ¿No le parece que determinadas declaraciones, aunque aplaudidas en un momento en el que todo vale contra la izquierda independentista, no son correctas ni éticamente realizables?

Los dirigentes del PNV, por su lado, parecen tener una enfermiza obsesión para con la izquierda abertzale. No contentos con colaborar en la ilegalización de todas las expresiones políticas que defienden coherentemente la opción soberanista, critican, tratan de ridiculizar y criminalizan siempre que pueden. Prohíben cuantas manifestaciones pueden, nos marginan y silencian nuestra voz de manera escandalosa en medios públicos que están en sus manos, como es el caso de EiTB y, no contentos con todo ello, tergiversan y mienten sobre el proyecto político de la izquierda abertzale.

Urkullu sabe perfectamente que la izquierda abertzale tiene un proyecto político claro, factible y de gran alcance para la normalización política de Euskal Herria, proyecto del que carece precisamente su partido. Una alternativa con más gancho y credibilidad que la de ellos y ésa es precisamente la razón por la que tan gustosamente colaboran con Madrid en el desesperado intento de deshacer el movimiento independentista.

Ésa es la razón fundamental por la que Urkullu, así como otros dirigentes del PNV, agreden constantemente a la izquierda independentista. Para comenzar, Urkullu utiliza todos los adjetivos más despectivos e hirientes que pueda cuando habla de nosotros: «izquierda radical», «el mundo de los violentos», incluso «entorno de ETA». Nunca habla de izquierda independentista ni de izquierda abertzale. Y realiza constantes alusiones a la supuesta falta de proyecto político de la izquierda independentista. Proyectan en nosotros todas sus iras, justamente porque representamos la denuncia constante de su vacío estratégico. Tras años de ilegalizaciones y exclusiones de la vida política seguimos siendo un referente obligado y, según parece, ello les produce desazón e incomodidad.

Venimos diciendo desde hace mucho que, por desgracia, El PNV carece de proyecto para Euskal Herria. Y eso, que es una evidencia en la trayectoria práctica de su partido, se ha convertido en los últimos meses en doctrina oficial. Para la dirección del PNV no existe más «territorio propio» que los herrialdes históricos de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba. Nafarroa es simplemente un «entorno» y en cuanto a Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa, son «territorios transfronterizos». Para ocultar su vacío ideológico dirigen todas sus críticas a los que tenemos un proyecto de ámbito nacional.

La gran contradicción del PNV es que, siendo nacionalista vasco, sus dirigentes hacen seguidismo y coincide con la práctica del nacionalismo español. Sus señas de identidad son vascas, pero los negocios lo llevan a seguir las directrices de Madrid. Sus bases militantes en muchos pueblos son abertzales y por lo tanto el mensaje necesariamente tiene que tener tintes nacionalistas, pero sus intereses económicos lo arrastran a las dependencias centralistas. Es una ambivalencia constante en la que nada el PNV desde hace muchos años, pero en la que cada vez tiene más dificultades. Entre otras razones, porque la izquierda abertzale es un referente inequívoco de la existencia de la nación vasca.

El pasado 13 de agosto Urkullu realizó unas declaraciones en Radio Euskadi en las que, según las agencias, afirmó textualmente: «hecho en falta personas que eleven la voz públicamente en la izquierda abertzale para que los demás podamos entender que ese mundo todavía tiene un cierto componente de apuesta por la participación en la vida política». ¿Le cabe alguna duda o pone la venda antes de la herida para que no le salpiquen las próximas ilegalizaciones de setiembre? ¿Acaso tiene el PNV algún proyecto soberanista equiparable en su concreción y viabilidad a nuestra Propuesta para un Marco Democrático?

Nuestra fuerza es la razón política y ése es precisamente el motivo por el que se nos criminaliza y se nos ilegaliza. Nuestra apuesta por la participación en la vida política es total. La pregunta clave es si la dirección del PNV está dispuesta a competir en la arena política con la izquierda abertzale en clave de igualdad de oportunidades. Es la pregunta y la gran duda.

De todas maneras, tienen una buena oportunidad en las próximas elecciones autonómicas para que en la convocatoria anuncien públicamente la condición de que sean democráticas, es decir, se garantice el derecho a participar a todas las opciones políticas sin discriminación ideológica y para defender ese derecho democrático hasta sus últimas consecuencias. No colabore en nuestra ilegalización para la próxima cita electoral y le demostraremos que la izquierda abertzale es la alternativa que necesita este país. ¿O acaso esa es precisamente la razón fundamental por la que aceptan de buen grado nuestra marginación institucional?

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