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Txomin Lorca Miembro de LAB

Lehendakari «guay»

Cuando han tenido beneficios se han quedado con ellos y cuando creen que no los van a tener, quieren que paguemos a escote sus expectativas negativas Ni el talante Zapatero, ni la cosa guay de Ibarretxe van a solucionar nuestros problemas. Los problemas, nuestros problemas, sólo los vamos a solucionar nosotras y nosotros

El lehendakari reunió en el Parque Tecnológico de Miramón a la flor y nata de su Comunidad Autónoma para autoafirmarse en momentos de crisis. Allí estaban los máximos beneficiarios de las políticas fiscales y presupuestarias del Gobierno de la CAPV, los que promocionan la precariedad laboral junto a quienes se han hecho de oro con la especulación inmobiliaria y financiera; compartieron declaraciones quienes proponen congelar los salarios en la administración pública y se han subido el sueldo un 6,5% o un 10,75%; bajo la carpa estuvieron los que se han dedicado a destruir el sector público mercantilizando y privatizando los servicios con los que demandan más liberalización y más dinero público para seguir haciendo negocio con las necesidades sociales; coincidieron los propietarios del capital que han aumentado sus beneficios a costa de la penalización de las rentas de trabajo con cooperativistas de Mondragón y Eroski que han decidido a lo BBVA romper amarras con la sociedad de Euskal Herria e iniciar el viaje sin retorno a la España de Rodríguez Zapatero. Allí estaban los responsables de la actual crisis para tomar impulso.

Allí el lehendakari fue más guay que nunca. Como no es políticamente correcto, dejó en el cajón la testosterona e instó a los presentes a «actuar con coraje» y a «hacer las cosas bien». Sr. Lehendakari ¡qué guay! Actuar con coraje y hacer las cosas bien como lo han venido haciendo hasta la fecha. ¿No es así? Cuando han tenido beneficios, se han quedado con ellos y cuando creen que no los van a tener, que paguemos a escote sus expectativas negativas. A seguir reduciendo el impuesto de sociedades y bonificando las rentas de capital a costa de penalizar las rentas de trabajo, a seguir desarrollando la obra pública para mejorar las acciones de las grandes constructoras, privatizando servicios públicos para que los de siempre hagan negocio con nuestra salud, nuestro derecho a la vivienda digna, a un sistema de seguridad social universal y eficiente y a una protección social ante situaciones de dependencia.

Allí, con el lehendakari guay, estaban los que importan. Aquellos que han acompañado durante todos estos años su acción de gobierno consistente en proclamas encendidas y pactos para cambiar competencias por dinero. ¡Más vale pájaro en mano que ciento volando! Como a nadie de los allí reunidos le interesa para nada la política -son empresarios y ya sabemos cuál es su patria- y el lehendakari hablaba de cosas de comer, no se habló para nada de referéndum, de capacidad de decidir para construir un país social y medioambientalmente eficiente y equitativo en el reparto de la riqueza. ¿Para qué?

Se dijo que se va a mantener el gasto social mientras se anunciaba que los efectos más negativos de la crisis que ellos han provocado están por llegar. Conclusión, el gasto social seguirá siendo insuficiente para la creciente demanda y seguirá incrementándose la brecha que en materia de salarios y protección social nos separa de Europa. El lehendakari nos dirá una vez más, ya que estamos en campaña electoral, que nuestra renta per cápita es de las más altas de la UE, pero no nos dirá cómo se reparte esa renta. «Cada uno aguante su posición», dijo, los que tienen menos que no pidan más y los que tienen más que no pidan menos.

Inducidos por la oficina de prensa del lehendakari guay, allí, según algunos medios de comunicación, se reunió la sociedad vasca y el mundo empresarial e institucional arropado por los tres diputados generales. Al día siguiente nadie ha tenido la delicadeza de comprobar los nombres de los invitados. Confebask sí, Confebask estaba, pero ¿alguien se ha dado cuenta de que no estaban ni los sindicatos, ni las organizaciones sociales? ¡Qué más da! Los de siempre.

¿Alguien sabe cuántos años lleva el lehendakari sin reunirse con los representantes sindicales? ¡Perdón! ¿Alguien sabe cuántas legislaturas lleva el lehendakari sin reunirse con los sindicatos? ¡Por favor, revisen la hemeroteca!

Bueno, en cualquier caso, probablemente no sea necesario, ya que el lehendakari lo tiene claro. Él va a seguir como hasta ahora «trabajando hasta el amanecer»... con los empresarios. ¡Para qué cambiar! El andamiaje institucional de diálogo social construido con el Estatuto de Autonomía se cae a pedazos, el pulso reivindicativo competencial languidece en los cajones de la vicelehendakari y se levantan actas de defunción como en el caso de Hobetuz. ¿I+D+i e innovación social? ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

Pero bueno, las cosas son así. Y «ante nosotros tenemos una buena oportunidad, nada de resignación». Como lo que dice el lehendakari guay vale lo mismo para un roto que para un descosido, le tomamos la palabra. Las trabajadoras y trabajadores vascos no nos vamos a resignar y vamos a dar la vuelta a la situación. Si alguien alberga la menor esperanza de que desde la acción institucional y de gobierno, bien sea de la CAPV o de Nafarroa, le van a solucionar los problemas, visto lo visto, que la vaya perdiendo.

Ni el talante Zapatero, ni la cosa guay de Ibarretxe van a solucionar nuestros problemas. Los problemas, nuestros problemas, sólo los vamos a solucionar nosotras y nosotros. Cogiendo el toro por los cuernos y exigiendo una devolución de la riqueza que nos quitan del salario, de los servicios públicos, de nuestras pensiones. La política fiscal es regresiva y favorece a las rentas de capital. Vamos a empezar por darle la vuelta, que paguen más quienes más tienen y menos quienes tienen menos. Vamos a terminar de una vez por todas con los especuladores, con los usureros. Vamos a construir desde nuestra capacidad para decidir otra Euskal Herria libre, justa y solidaria. También nosotras y nosotros, lo podemos hacer.

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