EEUU alerta de la llegada del poder talib�n a las puertas de Islamabad
Pakist�n se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza de la nueva Administraci�n Obama. El impulso a las reivindicaciones talib�n tras el acuerdo de paz alcanzado en el valle de Swat y la extensi�n de reivindicaciones similares a un distrito situado a escasos cien kil�metros de la capital, Islamabad, ha provocado una cada vez m�s dura reacci�n de EEUU, que amenaza incluso con una incursi�n terrestre contra los feudos islamistas.
GARA |
La expansi�n del movimiento talib�n hasta un centenar de kil�metros de Islamabad preocupa a EEUU hasta tal punto de que la secretaria de Estado de la Administraci�n Obama, Hillary Clinton, alert� de que la misma existencia de Pakist�n como estado estar�a amenazada.
Los talib�n, mayoritarios en la Provincia de la Frontera Noroeste, m�s conocida como FATA (�reas tribales bajo Administraci�n Federal), firmaron hace una semana un acuerdo de paz y de cese de hostilidades con el Gobierno de Islamabad a cambio de que este �ltimo no impidiera la instauraci�n de la sharia (ley isl�mica) en el valle de Swat, situado justo en la frontera con la provincia del Punjab.
En los �ltimos d�as, cientos de combatientes talib�n han llegado al distrito vecino de Buner, ya en el Punjab, y se han hecho con el control de los edificios gubernamentales y de las mezquitas y han instalado controles en las carreteras de la regi�n, situada a 110 kil�metros escasos de la capital paquistan�.
Rashid Jan, alto funcionario de las FATA, denunci� en conversaci�n telef�nica que �los talib�n llegados de Swat han intensificado sus patrullas� en el distrito de Buner, �prohibiendo la m�sica en los transportes p�blicos y saqueando las oficinas de las ONG antes de quemar sus veh�culos�.
Aplicar la sharia
El ministro provincial de Informaci�n, Mian Ifitjar Hussain, acusa a los talib�n de Swat de �violar� el acuerdo de paz. �El Gobierno ha mantenido sus promesas y los talib�n deben deponer las armas�, urgi�.
�Es cierto que hemos asumido el control total de Buner�, confirm� el portavoz de los talib�n de Swat, Muslim Jan, quien prometi� que lo devolver�n al control central si �ste permite la aplicaci�n del acuerdo sobre los tribunales isl�micos. Consciente de la debilidad del poder central paquistan�, otro portavoz talib�n insisti� en que continuar�n luchando por la aplicaci�n de la sharia, m�s all� de Swat, en todo el territorio de la Rep�blica de Pakist�n.
Las negociaciones y la firma de un acuerdo en el valle tur�stico de Swat encendi� muchas luces rojas en EEUU, que ha incrementado en los �ltimos meses, tras la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, sus indiscriminados bombardeos contra objetivos en el noroeste de Pakist�n desde aviones no tripulados.
Una estrategia que no ha logrado m�s que exacerbar el odio y movilizar a la poblaci�n de estas provincias fronterizas, pobladas por pashtunes, separados de sus hoy por hoy castigados hermanos afganos por la l�nea Durand que estableci� el imperio brit�nico en el siglo XIX.
La Administraci�n Obama, que ha condicionado la ayuda a Islamabad a su colaboraci�n en la lucha contra el talib�n, recela ya abiertamente de que el Ej�rcito paquistan� pueda o quiera implicarse en una guerra abierta contra sus propios compatriotas y est� comenzando a barajar, a futuro, la posibilidad de lanzar una ofensiva terrestre.
La viabilidad de Pakist�n como estado est� generando un prolijo debate que est� llegando a los m�s altos c�rculos en EEUU. David Kilcullen, asesor de la Administraci�n Bush, alertaba hace d�as en un diario que el pa�s asi�tico podr�a colapsar en un plazo no superior a seis meses e insist�a en que Islamabad no controla de facto m�s de un tercio del territorio estatal.
No falta, sin embargo, quien denuncia intereses ocultos en la presentaci�n de un panorama tan sombr�o y recuerda que el poder central sigue manteniendo bajo control la mayor parte del pa�s, formada por las provincias del Sindh y el Punjab. Esta l�nea de an�lisis reconoce las dificultades de mantener el control en las llamadas FATA y en el territorio irredento de Baluchist�n, escenario de una guerra de liberaci�n nacional. No obstante, recuerda que el vasto territorio baluchi no aporta m�s que el 5% de la poblaci�n del Estado.
No obstante, el Gobierno paquistan� ha expresado su preocupaci�n por los planes estadounidenses de incrementar sus tropas en el sur afgano fronterizo con Baluchist�n, que podr�a convertirse, si no lo es ya, en un refugio para la insurgencia afgana.
En una posici�n m�s matizada, el periodista y escritor Ahmed Rashid considera una exageraci�n dar seis meses de vida al Estado paquistan� pero no oculta su preocupaci�n por la expansi�n talib�n a la provincia del Punjab, que es a la postre el coraz�n pol�tico de Pakist�n. Lo m�s preocupante, a juicio de este reputado analista, es la incipiente alianza entre los talib�n del norte y los grupos islamistas punjab�es o cachemir�es refugiados en esta regi�n.