
Raimundo Fitero
Oscuro anal�gico
Sistem�ticamente van ocupando territorios con la Televisi�n Digital Terrestre, la famosa TDT. La marea digital se nos va acercando y todav�a no acabamos de darle la importancia que requiere. En las poblaciones donde se est� produciendo el apag�n anal�gico existen hasta equipos de voluntarios que ayudan a las personas con menos posibilidades a solucionar las dudas. Los ancianos, los que padecen problemas de audici�n o visi�n, los analfabetos, necesitan de ayuda para que su viejo aparato de televisi�n funcione con la nueva tecnolog�a o para adaptar el nuevo a sus costumbres.
Por lo que vamos viendo, se ha tomado este asunto como una cuesti�n de Estado. Es decir, no se presenta como una mera evoluci�n tecnol�gica sino que, al implicar los recursos ministeriales, se da a entender que se trata de algo de m�s importancia que la que realmente tiene. Intentar� explicarme. Si intervienen los poderes p�blicos es porque tienen asumido, metabolizado y colocado en su libro fundamental del mal gobierno que todo ciudadano debe ser intoxicado lo m�ximo posible por el mayor n�mero de informativos. Entonces, si a alguien le dejan sin mentiras dos o tres d�as, pues puede darse a la lectura, a escuchar alguna radio libre que ande por sus ondas y convertirse en un esc�ptico. Por eso procuran que todos hagamos la transici�n con la debida celeridad y a punto.
Si lo anterior les parece exagerado, lean las declaraciones del nuevo director de EITB, la de sus promotores, las exclamaciones abruptas de los que mueven los hilos ideol�gicos de quien aparenta gobernar, es decir de Antonio y sus gaviotas, y ver�n como si por un lado el lehendakari L�pez no tiene un programa sino una obsesi�n: ETA, el lehendakari en la sombra Basagoiti lo �nico que desea es que ETB sea la televisi�n m�s espa�ola del mundo. La m�s sectaria. Y tiene buenos modelos: seguro que propone a los destacados de TeleEspe para que den lecciones de patriotismo. Perd�n, de periodismo. Es decir, y para resumir, el apag�n anal�gico es una cuesti�n tecnol�gica y econ�mica. De momento son m�s teletiendas y las mismas mentiras. Pero m�s n�tidas y en panor�mica.