GARA > Idatzia > Kirolak > Tour

Pocas novedades en los Vosgos

Haussler y Txurruka exhiben osadía en una etapa «déjà vu»

La escapada volvió a llegar a meta, el Euskaltel se quedó de nuevo a las puertas, y sigue sin haber ataques entre los favoritos.

Koldo AKORDARREMENTERIA |

Heinrich Haussler levantaba los brazos, con los ojos humedecidos, las manos tiritando y el semblante desencajado tras 180 kilómetros de fuga. Su etapa fue antológica. Escapado desde el kilómetro 12 junto a 7 corredores, sólo Rubén Pérez (Euskaltel) y Sylvain Chavanel (Quick-Step) aguantaron la marcha. Pero el ciclista alemán realizó un alarde de fuerza y pundonor, y tras dejar primero al ciclista del Euskaltel, pocos kilómetros más adelante también soltó de rueda al francés, para coronar en solitario el último puerto de Firsplan -segunda categoría- y descender los últimos veinte kilómetros con la miel del triunfo en los labios.

Aunque si de adjetivos épicos fue valorado el esfuerzo del flamante vencedor de la etapa, no debe decaer el tono al referirse al segundo clasificado de la misma. Amets Txurruka estuvo agazapado en el pelotón, aparentemente desinteresado en la disputa. Sin embargo, decidió que quería volver a ser protagonista, recordando sus hazañas del Tour de 2007, en el que se hizo con el título de ciclista más combativo. Saltó del pelotón junto a Brice Feillu -otro joven valor al alza tras su triunfo en Arcalis- a falta de 55 kilómetros, y pronto abrieron hueco respecto al pelotón.

Nada más comenzar el último puerto, Amets atacó sin miramientos para dejar descolgado a Feillu. El ímpetu del de Markina se tradujo en una cadencia de pedaleo espectacular, y pronto dio caza también a Chavanel. Sin embargo, en la cima perdía cuatro minutos respecto a Haussler, y a pesar de que no tiró la toalla, no pudo recortar tiempo respecto al rodador alemán. Una meritoria segunda plaza, que no sacia del todo a un Euskaltel que sigue a la caza.

Amets sacó dos minutos y medio al pelotón en meta, y sin querer quitar ningún mérito al ligero ciclista de Lea-Artibai, tampoco parecía una tarea demasiado difícil la de distanciarse del gran grupo. Muchos esperaban ayer importantes movimientos entre los gallos de la carrera, e incluso Armstrong reconoció que era la etapa más trascendente hasta el momento, otorgándole más capacidad de decisión que a cualquiera de las disputadas a través de los Pirineos. Pero las amenazas volvieron a quedar en agua de borrajas. Ya sea por miedo, por falta de fuerzas o por otra razón que se pueda escapar a la capacidad de análisis de un servidor, el único movimiento que se pudo observar ayer fue cuando Cadel Evans, en un gesto brusco y agresivo, movió su muñeca para recolocarse las gafas en su sitio.

Abandono de Levi

Independientemente de las bromas que se puedan hacer respecto a la falta de ataques entre los favoritos al triunfo final, cierto es que tanto Saxo Bank, como Silence-Lotto, obligados a moverse por aquello de que cada vez queda menos, intentaron comandar el pelotón en busca de un ritmo más vivo. Nada. No hubo continuidad en los cambios de ritmo, y las hostilidades siguen sin desatarse.

Ni el abandono de Levi Leipheimer -cuarto en la general hasta ayer y diagnosticado de rotura del escafoides de la muñeca derecha tras la caída del jueves- animó a nadie a pegar el gran golpe encima de la mesa. Un día más para algunos, y uno menos para otros.

Por ello, los otros maillots cogen importancia. Egoi Martínez perdió el maillot de la montaña al sumar Franco Pellizotti 27 puntos por sólo 15 del de Etxarri. Y Thor Hushovd arrebató el maillot verde a Cavendish.

Armstrong: «Guk ez dugu erasorik jo behar eta egoera onean gaude horrela»

Amets Txurruka pozik agertu zen etapa amaitutakoan, eta lanak ondo egin dituen ustea zuela esan zuen. Ezkortasunetik aldenduriko esaldi batekin, horrela laburtu zuten etapa: «Ezin dut garaipenetik hurbil geratu naizenik esan. Hausslerrek lau minutu sartu dizkit-eta». Bere erasoa garaipenagatik baino beste arrazoi batengatik heldu omen zen. «Nire asmoa Pellizottiri ahalik eta punturik gehien kentzea zen. Horregatik egin dut eraso», argudiatu zuen.

Baina benetan pozik egoteko arrazoiak zituena Heinrich Haussler zen. «Oso egun polita da niretzat. Ez nuen Chavanel utz nezakeenik espero, baina oso indartsu sentitu naiz. Eguraldiari aurre egin, eta Platzerwaselen behera erasoa jo dut», adierazi zuen. Ezin zuen sinetsi irabaziko zuenik, «azken kilometroetan sartu naizen arte. Orduantxe konturatu naiz benetan posible zela. Hain pozik nengoen... malkoak ere atera zaizkit»

Nocentinik ere badu zoriontsu egoteko arrazoirik. «Ez da faboritoen arteko erasorik izan. Nire taldeak oso ondo egin du lan, eta gero Astanak aginte makila hartu duenean, ez du arriskatu nahi izan. Niretzat bikain», zioen maillot horiari eutsi ostean txirrindulari italiarrak. Carlos Sastrek ere baikor hitz egin zuen, «etapa eta maillot berdea lortu ditugulako».

Oilarren arteko eraso faltaren inguruan Bruynellek ere bere iritzia utzi zuen. Erasoak benetan espero zituztela esan zuen, «baina ez dira heldu». Armstrong ere ildo beretik aritu zen hedabideekin: «Guk ez dugu erasorik egin behar. Oso egoera onean gaude, eta lasterketaren ardura ez dago gure gain». Dena-den «Leipheimerren bajak arerioak animatu» ditzakeela gaineratu zuen.

K. A

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo