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Arenys mantiene la consulta sobre la independencia

Podría haber pasado inadvertido o quedar como un breve en los periódicos: referéndum sobre la independencia de Catalunya en un municipio de 8.000 habitantes. Habría sido presentado como una anécdota en el telediario de TV3. Pero en pocos días se ha convertido en la noticia principal del curso político catalán, y ya son varios los municipios que se han interesado en emular la iniciativa de Arenys de Munt.

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Laia ALTARRIBA i PIGUILLEM

Todo empezó con la petición de una veterana entidad del pueblo, el MAPA (Moviment Aranyenc per l'Autodeterminació), al concejal de la CUP para que presentara en el pleno municipal una moción para apoyar la celebración de una consulta sobre la independencia de Catalunya. Éste trasladó la propuesta al pleno el pasado 4 de junio y encontró el apoyo del resto de formaciones políticas (Arenys de Munt 2000, CiU y ERC), a excepción del PSC. Así pues, el Ayuntamiento decidió prestar la infraestructura municipal para la celebración de la consulta, que el próximo domingo 13 planteará a los habitantes de Arenys la pregunta: «¿Está de acuerdo con que Catalunya se convierta en un estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea?». Hasta aquí el clima estaba tranquilo.

Pero entró en escena la Falange Española pidiendo permiso para manifestarse en la población el mismo día 13 contra la consulta, y el consejero de Interior del Govern catalán, Joan Saura, les dio permiso. Y se armó la bronca. El propio alcalde se apresuró en pedir a Saura una rectificación. Cabe señalar que el alcalde forma parte de una plataforma electoral vinculada a Iniciativa per Catalunya, el partido de Saura, pero a pesar de esto al primer edil le ha costado muchas reuniones y llamadas hacer entender la provocación que sería permitir que los fascistas se manifestaran en Arenys el mismo día del referéndum. No ha sido hasta este miércoles cuando la Conselleria de Interior ha dado marcha atrás y ha decidido que la Falange se podrá manifestar en Arenys, pero el día 20. A pesar del cambio, los españolistas ya han anunciado que se manifestaran con o sin permiso el día 13.

La Falange, no obstante, no se ha quedado sola en su intento de impedir la consulta. El mismo miércoles se hacía pública la decisión del Juzgado número 14 de lo Contencioso-Administrativo de Barcelona de anular la decisión del Ayuntamiento de Arenys de apoyar el referéndum. El recurso para tratar de parar la iniciativa lo había interpuesto el abogado del Estado. El argumento: que el Consistorio se ha extralimitado en sus competencias, pues sólo compete al Estado la autorización de consultas populares vía referéndum.

Rechazo de Fernández de la Vega

El viernes la propia vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, salía a apoyar esta tesis y, sobre todo, a recordar que «la autodeterminación y la independencia no caben en la Constitución». Porque a nadie se le escapa que lo que preocupa es la pregunta, y no el hecho de hacer una consulta. Sin ir más lejos, el pasado mes de noviembre, la Alcaldía de Sant Adrià del Besòs, en manos del PSC, organizó una consulta ciudadana vinculante para decidir el futuro de las chimeneas de una fábrica del municipio.

Los convocantes del referéndum en Arenys, el MAPA, han respondido que mantienen la convocatoria a pesar de las prohibiciones. De hecho, lo que el Juzgado ha prohibido es que el Ayuntamiento participe en la consulta prestando su infraestructura. El alcalde ha dicho que mantiene su voluntad de que se celebre la consulta en dependencias municipales, aunque sea bajo la fórmula de alquiler del espacio.

En un país en el que la acción política se mantiene a menudo en el ámbito de las declaraciones y contradeclaraciones entre unos partidos y otros para demostrar quién defiende más y mejor los intereses de los catalanes, no sorprende que la mayoría de políticos catalanes hayan saltado al ruedo.

Si indudablemente los cargos de ERC se han posicionado a una a favor de la consulta desde el primer momento, el viernes el líder de la oposición en el Parlament, el convergente Artur Mas, llegaba a afirmar que si viviera en Arenys de Munt votaría que sí. Entre la larga lista de personas referenciales de los ámbitos político, social y cultural que han apoyado la celebración del referéndum destaca la presencia de Pasqual Maragall, quien últimamente se posiciona muy a menudo en contra de las tesis oficiales de su antiguo partido. De hecho, es precisamente el PSC quien más incómodo se encuentra en este tipo de debates, pues su defensa de la Constitución española le conduce a alinearse junto al PP, una pareja de la que todos huyen en la política catalana.

A la espera, pues, de conocer el lugar donde se colocarán las urnas, lo que tienen claro en Arenys de Munt es que habrá consulta. El mismo día se desplazarán también a la población, además de muchas personas solidarias con la decisión de llevar a cabo el referéndum, representantes de otros munici- pios para estudiar a posibilidad de imitar la iniciativa. Una iniciativa que el viernes las organizaciones de la izquierda independentista de la comarca del Maresme en rueda de prensa interpretaban como el «inicio de un nuevo ciclo político presidido por la reivindicación de la autodeterminación de los Països Catalans».

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