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Análisis | Diada Nacional de Catalunya

Una Diada marcada por el día después de Arenys de Munt

La consulta de Arenys de Munt será, sin duda, una de los protagonistas de la Diada Nacional de Catalunya, tanto en las conversaciones entre quienes paseen por la mañana entre el Fossar de les Moreres (donde están enterrados los mártires que resistieron las últimas horas del 11 de setiembre de 1714 frente a las tropas franco-castellanas) y la estatua de Rafael de Casanova (uno de los resistentes de la batalla de hace casi tres siglos), pero también en los mítines independentistas y en las preguntas de los periodistas a los políticos, que se reunirán en el Parc de la Ciutadella para el acto institucional.

Laia ALTARRIBA i PIGUILLEM Periodista

El todavía pendiente fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatut ha cedido todo el protagonismo en esta Diada al referéndum de autodeterminación en Arenys de Munt, una iniciativa que la izquierda independentista y entidades civiles soberanistas abogan por extender.

Arenys de Munt estará en las mentes de todos los que hoy acudan a homenajear a los 35.000 habitantes de Barcelona que resistieron un asedio de 13 meses por parte de 40.000 soldados franco-castellanos que lanzaron hasta 30.000 bombas sobre la ciudad entre 1713 y 1714.

Probablemente el president Montilla tratará de esquivar el asunto del referéndum independentista, puesto que ayer ya encendió los ánimos de muchos catalanistas con unas declaraciones en TV3 donde consideraba que la consulta de Arenys «da argumentos a la caverna de la derecha española». Es el espantajo que acostumbra a usar el PSC tanto en campaña electoral como frente a las demandas de mayor autogobierno. Lo que molestó doblemente es que Montilla no sólo evitara apoyar la decisión de un Ayuntamiento catalán frente a la ingerencia del Gobierno español sino que, en la misma entrevista, respaldó el permiso dado por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) a Falange Española para que se manifieste en el municipio: «Hasta los fachas tienen derecho a manifestarse. Es la grandeza de la democracia».

El consejero de Interior catalán, Joan Saura, que en un primer momento autorizó el acto de Falange para posteriormente rectificar y posponer el permiso para el día 20, ha señalado, ante la decisión del TSJC, que en previsión del conflicto por la presencia de los fascistas, va a desplazar un gran número de unidades de los Mossos d'Esquadra el domingo a Arenys.

Más allá de lo que suceda el ese día, la pregunta que centrará la jornada de hoy es: ¿qué hacer después de Arenys? Muchas personas se van a desplazar el domingo hasta este pueblo para apoyar el referéndum y otras poblaciones van a emular la iniciativa, pero cómo dar el salto de la consulta al ejercicio del derecho a la autodeterminación es un debate para el que existen diferentes respuestas, y más en un abanico tan amplio como el que configuran quienes hoy se sitúan a favor de la independencia (desde la izquierda independentista hasta sectores de CiU e ICV).

La izquierda independentista refuerza la unidad. A las cinco de la tarde de hoy arrancarán las manifestaciones independentista. La marcha la abre, como todos los años, la de las organizaciones de la izquierda indepen- dentista. En los últimos años la convocatoria ha sido unitaria por parte de las organizaciones nacionales con presencia en la ciudad (Endavant, Maulets, CAJEI y SEPC, el sindicato estudiantil), pero este año, por vez primera, se les suma la CUP.

Ante el interrogante de qué hacer después del domingo, este movimiento político va a recordar que cualquier variable dentro del marco constitucional va a dar a Madrid siempre la última palabra para decidir sobre los asuntos catalanes y que hay que seguir vertebrando la izquierda independentista para construir una alternativa frente al autonomismo y al pactismo. Así como que hay que extender a todos los Països Catalans consultas como la de Arenys, que además deberían ampliar el marco territorial y no limitarse a Catalunya sino abarcar la nación entera.

El presidente del Barça, en la pancarta de la tarde. La movilización de la tarde suele tener dos grandes bloques diferenciados: el de la izquierda independentista y el de ERC, cada uno con un acto final diferenciado.

El año pasado se sumó un tercer bloque entre ambos, el de las entidades civiles soberanistas, formado por personas que han estado o continúan vinculadas a alguna formación política catalanista o a entidades culturales, y que habiendo depositado su confianza en ERC cuando entró en el Govern han acabado desencantados. Son, sobre todo, herramientas de presión externa hacia ERC a favor de la autodeterminación, pero también hacia CiU. Este año son tres las entidades con este perfil las que se han unido para convocar la marcha vespertina bajo el lema «Somos una nación y queremos Estado propio». Y van a contar con un manifestante de lujo que llevará la pancarta de cabeza: el presidente del Barça, Joan Laporta. Le secundarán otras personalidades de la cultura catalana. Este sector aboga también por que tras Arenys se extiendan las consultas a nivel local, aunque sin cuestionar el marco de la pregunta.

Y por si la consulta de Arenys y el fallo pendiente del Tribunal Constitucional no bastara para estar distraídos, el partido españolista Ciutadans ha pedido a los Mossos que vigilen de cerca la movilización de la izquierda independentista para que no se quemen fotos del rey español ni se exhiban retratos de presos políticos. El día se presenta agitado.

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