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José Miguel Campillo y Juanma Idoyaga I Comisión de apoyo a los profesores despedidos de la UPV

Intransigencia con los profesores despedidos

La actitud de los mandos universitarios que se niegan a sostener un proceso negociador adecuado con los despedidos sólo podemos interpretarla en clave de venganza corporativa

Nos preocupa y duele el comportamiento de los dirigentes universitarios con los profesores despedidos del Campus de Leioa. A punto de cumplirse 18 años de su exclusión nos resulta inexplicable que la UPV no ofrezca una salida justa y digna a sus reclamaciones, obligándoles a permanecer con una pancarta en las puertas del recinto universitario. Están batiendo todas las marcas de resistencia conocidas en un conflicto laboral. Demostrando con su entereza y persistencia la fortaleza de sus convicciones, la solidez de sus principios y la altura de los ideales que defienden.

Sus reivindicaciones son perfectamente asumibles por la institución universitaria. Son peticiones inscritas en los marcos legales e incluyen derechos laborales mínimos que habría que respetar. Queremos recordarlos: Admisión de los tres profesores que aún no han sido readmitidos; abono de las deudas contraídas por la universidad con ellos en virtud de las clases impartidas y reconocidas pero no abonadas; reconocimiento de la antigüedad como contribución a su aportación en el logro de figuras de profesorado propio y como resarcimiento a los daños sufridos por un despido que ellos consideran a todas luces injusto.

Tenemos la obligación de señalar a las autoridades y a los diversos colectivos universitarios que la institución universitaria tiene contraída con ellos una deuda mayor que debe satisfacer. Porque los profesores despedidos han contribuido de forma especial y referencial a que la UPV disponga hoy en día de un profesorado propio con contrato laboral. Lo que ha permitido la estabilización y mejora laboral de un buen número de profesores y la posibilidad futura de contar con plantillas de profesorado con una mayor vinculación a las necesidades científicas y culturales de nuestro pueblo. Sin olvidar el aporte de los Profesores de la Pancarta a la ampliación de las competencias normativas en materia de profesorado tanto de la CAV como de la propia UPV. Y todo ello a costa de un inusitado sacrificio personal que han ofrecido por amor a su país y por responsabilidad ética y política. Por ello nos extraña el escaso interés que los sindicatos y demás grupos están mostrando por la resolución de este largo contencioso. Teniendo en cuenta, además, que se trata ahora de cuestiones de índole laboral que en nuestra opinión deberían recibir la atención de estos colectivos.

La actitud de los mandos universitarios que se niegan a sostener un proceso negociador adecuado con los despedidos sólo podemos interpretarla en clave de venganza corporativa. Parece que las cenizas del conflicto que durante muchos años protagonizó la vida universitaria todavía siguen quemando y algunos sectores aún no han podido asimilar el ejemplo de compromiso dado por unos universitarios que demostraron con su lucha que aquello que parecía imposible un día se ha convertido en una realidad tangible que hoy disfruta la comunidad universitaria. Quizás ello explique esa intransigencia irracional en negarse a terminar de resolver un problema cuya sustancia fundamental hace tiempo que quedó amortizada.

Por último, quisiéramos recordar que existe una caja de resistencia y que los que quieran contribuir o simplemente mostrar su solidaridad pueden contactar con Jon Azkargorta (teléfono 946014261) o aportar a la cuenta bancaria 2095 036010 9108642061. En estos momentos en que algunos de ellos están inmersos en graves problemas familiares vuestra contribución económica o de reconocimiento sería muy agradecida.

Una sociedad tan combativa y concienciada como la nuestra no tendría que permitir que situaciones como la descrita se mantuviesen congeladas en el tiempo.

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