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«El cine es una evidencia histórica primaria, aunque muchos no lo crean»

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Michael Chanan

Director de «El americano que electrificó Rusia»

Profesor de realización en cine y vídeo en la Universidad Roehampton de Londres, Michael Chanan ha filmado películas sobre música para la BBC en los 70 y sobre América Latina para la Channel Four en los 80. Entre sus libros destacan «The politics of documentary» (2007) y «Social practice of western music from gregorial chant to postmodernism» (1994).

Aritz INTXUSTA | IRUÑEA

Solomon Trone, un judío de Europa del Este que fue el ingeniero jefe de General Electric en la URSS, es la figura en torno a la cual pivota el filme, que se proyecta estos días en el festival de cine documental Punto de Vista de Iruñea. Trone, primo de la abuela del director, falleció en Londres en 1969 y su figura fue capital en la infancia del cineasta. El documentalista afirma que tardó en darse cuenta «de que no es normal tener en casa a alguien que habla de amigos como Lenin, Trotsky o Nehru». Tras años buceando en los archivos de Londres y de General Electric, ha finalizado una obra de marcado carácter personal en la que repasa los grandes acontecimientos del siglo XX desde el prisma marxista y antisionista que heredó del propio Trone.

El uso de imágenes de archivo resulta fundamental en su filme. Usted le cede casi la mitad del metraje.

Es obvio que esta película no se habría podido hacer sin archivo, pero en el documental siempre aparece sobreescrito de dónde saco todas las imágenes. Para mí, indicar esto es algo fundamental. Me he dado cuenta de que se está extendiendo una convención en el documental, sobre todo en el televisivo, de robar archivo sin especificar desde qué punto de vista están tomadas las imágenes.

¿Hasta qué punto resulta peligroso descontextualizar las imágenes para elaborar un material propio?

Resulta tremendamente inválido. El archivo representa pedazos de historia y hemos de saber de dónde viene, quién lo grabó y cuándo se tomaron las imágenes. Por ejemplo, se pensó durante muchísimo tiempo que las imágenes de la liberación de Auschwitz fueron tomadas en el momento de la liberación del campo. Finalmente, alguien cayó en la cuenta de que al fondo de las imágenes hay árboles con hojas, lo que significa que no fueron tomadas en febrero, como se pensaba, sino dos o tres meses después. Esto no invalida la evidencia, sino que agrega algo: tres meses después, todavía había gente en el campo que no había sido dispersada. Muchos historiadores piensan que el archivo cinematográfico es meramente ilustrativo, pero yo pienso que es evidencia primaria de lo que ocurre.

En su película mezcla estas imágenes con los testimonios de la hija de Solomon Trone y del resto de su familia. Se establece un diálogo curioso entre el recuerdo familiar y el hecho histórico.

Precisamente, lo que busco es plantear la diferencia entre la memoria familiar y la historia tal y como es conocida. Nunca fue conveniente que trascendiera el papel de General Electric y de Solomon Trone en la modernización de la URSS. Es un buen ejemplo de cómo se construye la historia oficial dejando huecos. Merece la pena prestar atención a lo escondido para comprender la verdadera historia.

Ha rescatado auténticas joyas del cine para su historia.

Necesitaba contextualizar. Recurrí a obras como, «La caída de los Romanov» de 1927, que abarca la historia de Rusia desde que existe el cine hasta la revolución de 1917. Esfir Shub inventa con esta película el documental de compilación. Creo que no me hubiera lanzado a terminar sin encontrar otra maravilla de Shub, de 1932, en el que hay evidencias de la colaboración de EEUU en el gran proyecto de electrificación de Rusia que llevó a cabo Lenin.

 
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