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Derrota del Baskonia en ACB en casa después de dos años

La fe no logró mover al Barcelona

El Baskonia jugó con la seriedad que le ha faltado en los inicios de los últimos partidos, pero el Barça demostró más quilates.

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Koldo AKORDARREMENTERIA

A punto estuvo el Baskonia de dar la machada de nuevo. Casi se obró otra vez el milagro. Hubo fe, sobraron las ganas, pero los milagros se denominan de esa manera por su excepcionalidad. No existen los milagros repetidos, y menos ante equipazos como el que pasó ayer por las cercanías de Betoño. Sin embargo, el Baskonia dio la cara, jugó con temperamento y no recibió ningún severo correctivo, como muchos creían. El camino a seguir ya está trazado sobre una línea invisible que se debe comenzar a andar cuanto antes.

Cuarenta minutos antes el pabellón presentaba un aspecto inmejorable. Aquel de las grandes ocasiones. El reservado para recibir a los rivales más duros; los que habitan en el impermeable Olimpo de los grandes, pero que de vez en cuando sufren las embestidas de los más terrenales. Además, ver a Splitter vestido de corto era un aliciente más para un partido en el que Ivanovic quería «competir», pero la afición quería «ganar».

El entrenador montenegrino venía avisando durante la semana que la única manera de ganar el partido pasaba por apretar al máximo en defensa¯y por ende muchos entendimos que buscar un resultado bajo podía ser la clave¯. Pero aquello de la contrapsicología nos hizo jugar una mala pasada, y en 90 segundos el marcador ya mostraba un frenético 8-7. No sólo por la velocidad. Y es que, conociendo la tara de centímetros que arrastra el Baskonia, fue sorprendente ver cómo los más activos en este inicio del partido eran, paradójicamente, Barac y Teletovic, amén de los buenos segundos que disputó el siempre presto Tiago Splitter, que reaparecía tras su lesión. La defensa de Herrmann sobre el ex-baskonista Mickael¯que fue recibido con más aplausos que abucheos¯ también tuvo su efecto en el precioso 27-22 del primer cuarto.

Xavi Pascual comenzó, entonces, a rotar su banquillo como si no hubiera un mañana. En pocos minutos cambió por completo el traje de su quinteto, y una bomba de Navarro llevó la igualada al marcador (34-34). El Barça, con un gran Rubio tomando las riendas, empezaba a carburar, y la leyenda de que el Baskonia «nunca ha sabido jugar por detrás» invadía poco a poco el pabellón a modo de murmullo. Un descuido defensivo de tres minutos, de esos que se pagan caros contra rivales grandes, cambió por completo la tez del partido. Aunque un triple sobre la bocina del Teletovic dejó el marcador en 45-49 al descanso.

Los exteriores baskonistas no hicieron la aparición estelar que todos esperaban y los catalanes no tuvieron que exprimirse demasiado para mantener las rentas. El Barça logró manejar diferencias de hasta 10 puntos, pero la táctica de jugar con cuatro pequeños le resultó efectiva a Ivanovic, y gracias a las chispas que salían de la conexión entre Ribas y Barac el Baskonia afrontaba el último cuarto con 63-70. «Otro Cibonazo», suplicaban algunos.

Un triple de Rubio se convertía en la primera estocada del conjunto de Pascual. Pero cinco puntos consecutivos de Huertas llevaban de nuevo el éxtasis a la grada. El Baskonia lo intentó y la afición empujó con todo. No obstante, en frente había un equipo que hace de la concentración un arte. La fe moverá montañas, pero ayer no logró abrir la hermética defensa de este incansable Barcelona.

Ivanovic: «Splitter tiene que coger ritmo para la fase de Euroliga que se acerca»

Puede parecer una fanfarronada decir que al Baskonia le dolió menos la derrota de ayer, que la traída hace menos de una semana de Madrid ante el Estudiantes. Pero no hace falta más que ver las caras de los jugadores, y del entrenador para saber que es así. Perder de ocho puntos contra el denominado «mejor equipo de Europa», después de haber tenido aisladas opciones de ganar el partido, es algo que muchos hubieran firmado durante la semana. Ivanovic también estaba satisfecho con el trabajo de sus hombres.

«En general he visto al equipo bien. Hemos cometido errores, es cierto. Pero hemos tenido una manera de jugar que nos ha permitido estar cerca, y luchar siempre». La pregunta era obvia; ¿y qué es lo que le faltó, entonces, ayer para doblegar a un equipo que es el firme candidato para llevarse la Final Four? Según Ivanovic, la clave estuvo en saber esperar. «Nos ha faltado paciencia. Cuando nos hemos situado a tan sólo seis puntos, ha habido pérdidas que nos han vuelto a alejar de nuestro objetivo. Hay cosas que debemos mejorar, pero me quedo con que hemos estado ahí», declaró el montenegrino.

La otra cuestión importante era la referida a la participación de Splitter en el partido. Pocos veían factible durante la semana que ayer jugara algún minuto, pero el brasileño saltó a cancha y disputó 10 minutos. «Era simplemente para que cogiera ritmo. Sabíamos que no nos podía ayudar mucho, pero hay que meterle en ritmo para la eliminatoria de Euroliga que se acerca», dijo. K.A

Ribas: «Tenemos confianza en nosotros para hacerlo bien»

El martes es un día marcado en rojo por los aficionados baskonistas. Ese día, el conjunto gasteiztarra juega su primer partido de la eliminatoria de cuartos de final que le enfrenta al CSKA, y de lo que suceda allí dependerá, en parte, que el Baskonia pueda soñar de nuevo con llegar otra vez a disputar la tan ansiada Final Four.

Pau Ribas no esconde la trascendencia del partido que disputarán en Moscú: «La eliminatoria que viene es distinta a todo lo que hemos jugado hasta ahora. Tenemos que trabajar muy bien para hacer lo que queremos. Tenemos confianza en nosotros, y aunque no no nos tengamos que meter mucha presión, es cierto que traernos de allí una victoria sería muy bueno. También habrá que ver si Eliyahu está bien, y lo que pueda aportar Splitter», Y es que nadie duda de que ahí estará una de las claves en este ser o no ser.

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