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«El uso masivo del amianto llegó por la avaricia empresarial»

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Carlos PIÑEIRO I Médico gallego y miembro de AGAVIDA

Carlos Piñeiro participó hace unos días en una jornada sobre el amianto que organizó la fundación Ipar Hegoa y LAB en Sakana. Destacó la necesidad de llevar adelante acciones de concienciación para aflorar el grave problema social que ha generado y está generando el mineral cancerígeno.

Juanjo BASTERRA |

El médico especialista y miembro de la Asociación Gallega de Víctimas del Amianto (AGAVIDA), Carlos Piñeiro, destaca que campañas como las que está realizando en este momento LAB para la sensibilización de la población trabajadora y la sociedad en general sobre el peligro del amianto son necesarias, porque, a su juicio, se debe activar la presión social para conseguir que aflore el amianto y para lograr que quienes han estado en contacto con ese mineral o tengan enfermedades por cáncer logren mejoras en la calidad de vida y en su salud. Aporta el dato de que en la zona de Ferrol, donde la actividad de Agavida es más intensa, tienen 45 fallecidos controlados a nivel médico en los últimos cinco años debido al amianto y otros 12 casos «sin haber podido haber realizado la autopsia».

¿En qué situación están en Galiza con el amianto, sobre todo, en la comarca que usted trabaja, Ferrol?

En concreto, estamos realizando el reconocimiento de 5.400 personas, pero tenemos ya 1.200 personas diagnosticadas con contacto previo laboral al amianto. Todo ha estado controlado en la unidad de referencia de neumología. Ahora hemos comenzado desde la Asistencia Primaria ese control de esos 5. 400 afectados. Nos los envían de veinte en veinte a cada médico de familia y les estamos aplicando un protocolo que nos permite evaluar la exposición a ese cancerígeno.

¿Qué objetivo persiguen?

El gran problema es que no tenemos con exactitud los datos de exposición, son posibles expuestos. Estamos intentando hacer un diagnóstico de la situación y vamos a hacer un seguimiento de una cohorte igual que se hizo en Navarra en 1994, desde una perspectiva integral para lograr resultados.

¿Estas campañas de sensibilización son necesarias?

Por supuesto. Vengo a apoyar la campaña de LAB. Es muy interesante. Además de la exposición laboral existe la doméstica. Tenemos hijos e hijas de trabajadores de la industria naval afectados, incluso sus viudas. Estamos investigando dos casos controlados. La persona que trabajaba en aquellos tiempos se llevaba el buzo a casa y las botas llenas de polvo de amianto. En Irun, hace un año, en una charla pregunté a trabajadores jóvenes de CAF sobre el amianto y me decían que no tenían problemas ahora, pero cuando les pregunté si les habían visto a sus padres o abuelos con el buzo lleno con polvo blancos, me contestaban que algunas veces sí. Eso quiere decir que estuvieron expuestos. En Galicia queremos mentalizarles, hay que hacer un plan específico por municipios, como hacemos desde Agavida, e identificando, por supuesto, todas las zonas donde se ha utilizado amianto.

¿Qué recomienda a las personas que han estado expuestas al amianto?

A todas las personas que han estado expuestas al amianto les tenemos que recordar que no deben de fumar, porque se cuadriplica el riesgo de cáncer de pulmón, son dos cancerígenos sumados. Estamos observando efectos bastante nefastos. Lo que estamos haciendo en Galicia lo estamos consiguiendo con mucha presión social. Desde que Agavida y los sindicatos se han puesto de acuerdo, con una mesa conjunta, las empresas envían a trabajadores afectados por amianto, lo que indica un reconocimiento expreso de que sí han estado expuestos.

¿Las muertes y enfermedades por amianto en pleno siglo XXI son un fracaso del sistema?

Es derivado de la avaricia empresarial. Hace poco me solicitaban de Colombia una ayuda para un grupo que trabaja allí con el medio ambiente. Todavía allí están vendiendo productos de amianto, lo que es increíble. Los países en vías de desarrollo están pagando las consecuencias de la avaricia empresarial y me parece que el fracaso es total, de todos. Siempre he denunciado, y se han ofendido algunos sindicatos, que los comités han estado activos, en muchas ocasiones, pero han permitido que no se corrigiese el problema con anterioridad. En algunas zonas de Galicia, fallecía una persona y le sucedía su hijo o hija. En zonas deprimidas han consentido su existencia a cambio de trabajo. Es un fracaso general.

¿Qué piensa de los empresarios que ponen como disculpa que no se conocían los efectos malignos del amianto?

¿Cómo que no se conocían? En las hemerotecas españolas en 1965 se hablaba de la problemática del amianto. En Estados Unidos hubo un grave problema. En Bilbao, el doctor López Areal ya estaba estudiando casos de enfermos de amianto y en el primer congreso que hubo de higiene en 1978 presentó un grupo de personas enfermas de amianto. Se sabía perfectamente los riesgos que entrañaba y lo que ocurría, lo que pasa, es que los médicos de las empresas callaban, posiblemente, por motivos laborales. Hay una responsabilidad colectiva. Está claro que han sido las empresas que han consentido la venta de los productos, pero también es cierto que el sistema sanitario no actúo en su momento, porque no era su función, parece ser. La administración apoyó el enriquecimiento de las empresas. No es casual que el empresario catalán March introdujese miles de toneladas de amianto después de la Guerra Civil.

Decía antes que en Colombia se comercializa amianto, pero también pasa en India y otros muchos países ¿Los empresarios están exportando la muerte con equipos productivos que tienen amianto?

No cabe duda. En la India se están produciendo desguaces de barcos llenos de amianto, se observan casos de niños con mesotelioma con aparición precoz, es algo que no se observaba desde hace tiempo. Tienen una exposición importantísima sólo por el traslado de chatarra en cestas. Es terrible. Está calculado que una persona, cuando lavaba el buzo de su marido en su casa solamente al agitarlo equivale a inhalar 300 fibras por centímetro cúbico de aire. No es broma.

¿Cómo se pueden paliar estos despropósitos de los empresarios, que han contado además con el consentimiento de la administración pública?

Desde esa perspectiva en Galicia estamos viendo qué podemos hacer ahora, que es muy tarde. Lo primero es un plan de identificación de puntos con amianto, porque hay viviendas que se habrán llevado placas de amianto para proteger el calor de la cocina, el famoso sintasol, polivinilos con amianto, uralita, que el 30% era amianto. Ya es muy tarde, ¿qué hacer? Exigir que a nivel de atención primaria cuando se realice la historia clínica elctrónica de los pacientes incluir en el apartado laboral la pregunta de si ha tenido contacto con el amianto. Creo que es fundamental. Hemos observado que haciendo sólo esta pregunta se incrementa en un 30% el número de casos de afectados. Es una barbaridad. Mucha gente se acuerda cuando se le va explicando qué tipo de exposición ha podido tener, confirma y afirma que ha sido así.

Habla de hacer prevención, ni más ni menos

Efectivamente. Esta enfermedades relacionadas con el amianto tienen un período de latencia que puede llegar a los 40 años desde la exposición inicial. Tenemos que evitar que surja la complicación del cáncer de pulmón, identificar con tiempo el cáncer pleural, el mesotelioma y, sobre todo, las exposiciones previas con la aparición de placas pleurales y engrosamiento pleural, y hacer un seguimiento y un TAC de alta resolución que permita reconocer si existe o no fibrosis y afectación pleural.

Por ahí pasa la acción, por mejorar la vida del enfermo?

Tenemos que conseguir que todos los enfermos dejen de trabajar y que pase a ser enfermedad profesional reconocida. Que los médicos del sistema público podamos tener la capacidad suficiente para certificar informes con evidencia científica y que sean reconocidos entre las administraciones públicas, la laboral y la sanitaria, como enfermedad profesional. Otro dato es la necesidad de dotar de calidad de vida a los enfermos. Tenemos registrados más de 600 enfermos que tienen problema de disnea, que necesitan oxígeno para respirar. Deben ser conscientes de esa enfermedad cancerígena, pero deben de vivir con calidad de vida.

¿Los gobiernos tienen miedo ante el grave problema que supone el amianto, del que algunos indican que es una de las epidemias que va a explotar en este siglo?

Cuando estuvimos hace ya un tiempo con un ministro español nos comentaba que con la actitud de Agavida, lo que íbamos a conseguir es que cierren las empresas. Yo le contesté que no fuera cínico con esa acusación. Nos puso el ejemplo de Estados Unidos en el que equipos agresivos de abogados consiguieron indemnizaciones millonarias -hasta que fueron limitadas por el Congreso estadounidense- y llevaron a la quiebra a muchas empresas. Estos equipos ya operan en el Estado español. La realidad es que cuanto más se tarde en actuar de una manera eficaz , el daño será mayor.

¿Cuál es la solución?

Si se tarda en dar una respuesta adecuada se debe a la falta de capacidad de diálogo por parte de la administración pública para resolver el problema, en el sentido de que se debería de adoptar un fondo común, que lo llevan pidiendo mucho tiempo los afectados, para que se pueda catalogar y homologar lo que le corresponde a cada trabajador y la indemnización adecuada para el trabajador y su familia por el daño. Es lo que tienen que ponerse de acuerdo, empresas y gobiernos. Que tampoco nos digan que estamos en crisis, porque cuando empezamos hace veintitantos años no había crisis, lo que hay es una ocultación sistemática de este daño provocado al trabajador y a su entorno, que lleva aparejado muchas muertes y muchos dramas familiares.

«No hay un registro de enfermos, y es triste»

¿Han realizado un mapa del amianto?

Estamos en ello. Estamos muy sorprendidos porque en algunas zonas donde hay astilleros, igual que en Ferrol, no permiten hablar del tema. Está claro que no sólo se ha trabajado con amianto en los astilleros de Ferrol. Hacemos una denuncia sistemática y queremos obtener ayudas para realizar un trabajo sistematizado, porque hay zonas de alto riesgo que deben estar en el mapa.

¿En qué trabajan en este momento?

Estamos creando un grupo de seguimiento para formar médicos de familia para que tengan más sensibilidad. No es un problema social sólo, sino un problema muy serio de salud pública. Mantener la presión social en diferentes ámbitos es fundamental en este caso, pero también es cierto que necesitamos financiación para llevar adelante esos proyectos y ese es un problema evidente.

¿Cuántos muertos hay en Galiza por amianto?

Diagnosticado con anatomía patológica en los último 5 años tenemos 45 casos de fallecimiento de ex trabajadores. Después sin documentar científicamente, porque no se nos ha permitido hacer autopsia, otros 12 casos más. En total hablamos de 57 casos en nuestro ámbito. Es una tasa alta. Se calcula que es un problema con una tasa de 1 ó 1,6 fallecidos por millón de personas, pero tenemos una tasa de 4 por cada 100.000, que es típica de zonas industriales, sobre todo astilleros. Lo triste es que no hay un registro y nos tenemos que enterar por sentencias judiciales. Es tristísimo que los casos judiciales sean el sustituto de un registro. J. B.

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