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Julio Medem hace un retrato intimista de dos mujeres

«Habitación en Roma»

Julio Medem tiene la habilidad de conseguir que sus películas no pasen desapercibidas, sabiendo siempre elegir temas que crean reacciones encontradas. Si en otras de sus películas previas el protagonismo absoluto ha sido para la mujer en singular, esta vez lo es por partida doble, ya que se atreve con una relación lésbica que promete no dejar indiferente a nadie.

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Mikel INSAUSTI | DONOSTIA

Julio Medem quedó muy tocado después de estrenar «Caótica Ana», que era su proyecto más personal y fue especialmente mal recibido, con una animadversión como para desanimar a cualquiera que no fuera él. No tardó en rehacerse de la tormenta de críticas hostiles recibidas, anunciando nuevos proyectos en otra dirección, ya que tomaba la decisión de rodar en el extranjero y en inglés, como buscando distanciarse de ese cine español que tantos sinsabores le había costado.

El encargo de hacer un remake de la película chilena «En la cama» le vino muy bien, gracias a que el experimento de Matías Bize estaba abierto a otras posibles relecturas, que Medem ha sabido aprovechar para llevarlas a su estilo de cine concebido en torno a la exploración de los misterios femeninos.

La película original fue un experimento necesario, en cuanto que su planteamiento era básicamente el de un «anti-porno». Bize demostró que se puede desnudar a una pareja en una cama, sin que el sexo explícito esclavice a la cámara, al dotar a esa relación de un contenido o significación. A pesar de los premios que acumuló «En la cama» a lo largo de su periplo por los festivales internacionales, dado su sorprendente formato, resultaba demasiado claustrofóbica y monotemática para el el gran público.

Julio Medem ha sabido hacer una versión más accesible, a base de prestarles a los espectadores y sobre todo a las espectadoras (no olvidemos que es una película con y para mujeres) más asideros en los que apoyarse. Han habido algunas quejas en el sentido de que, al final, el cineasta donostiarra no ha incluido en los títulos de crédito ninguna referencia a la película chilena en la que se inspira, pero me parece lógico que sea así, porque ha ido mucho más allá de lo que se entiende por una adaptación, llevando el planteamiento inicial a su terreno hasta hacerlo propio.

Creo que Julio Medem ha arriesgado tanto o más que su predecesor, teniendo en cuenta que todo lo que tenga que ver con el cine erótico, ya sea a nivel superficial o más en profundidad, encierra un peligro intrínseco debido a lo denostado que está el género. La inquina que se le tiene llega hasta tal punto que en internet se pueden leer comentarios en los que un comunicante bajo seudónimo, como no podía ser de otra forma, califica al donostiarra de «obseso a lo Vicente Aranda con menos años». Y todo ello a consecuencia de la imagen más difundida en la red, la de la secuencia en la bañera con las dos protagonistas abrazando sus cuerpos desnudos. El riesgo está ahí y Medem lo ha asumido, al igual que el que lleva implícito el mero hecho de tomarse en serio lo erótico en el cine. Son muchos críticos los que entienden que dotar de perspectiva intelectual a una película de estas características resulta pedante y cursi a la vez.

«Habitación en Roma» no se va a librar de ese tipo de ataques, pero como contrapartida cuenta con la defensa incondicional del colectivo de mujeres lesbianas, que se ha tomado la película como una bandera de su movimiento.

Roma, ciudad abierta

La prueba del toque personal que el donostiarra ha dado a su libre versión es la elección de Roma como ciudad abierta al mundo. El título original en inglés recoge mejor, con su juego de palabras sonoro, el viaje interno de lo particular o lo universal. Un habitación de un hotel romano, con una terraza desde la que se divisa el atractivo monumental, sirve de punto de encuentro o intercambio entre dos mujeres de distintas nacionalidades, entre la Europa occidental y la oriental.

La apertura de la mirada que libera a las protagonistas de su encierro voluntario utiliza las imágenes de móvil a modo de recuerdos o imágenes retrospectivas de sus vidas, del mismo modo que los cuadros y pinturas de las paredes y techo ponen el contexto cultural

Pareja de actrices

Para reflejar la cita íntima entre mujeres de diferentes procedencias, Medem coloca frente a frente a la ucraniana Natasha Yarovenko y a la española Elena Anaya, cuyos físicos estilizados dotan al tratamiento estético de la película de un refinamiento plenamente consciente. Está claro que «Habitación en Roma» no atraerá, ni lo pretende, al público masculino amante de las curvas.

Pero lo que importa de verdad es la repentina seducción que se da entre las dos protagonistas, una pasión lésbica que las lleva a olvidarse de su pudor inicial, así como de sus respectivas parejas o condicionantes familiares y sociales. Es un sentimiento íntimo que necesitan liberar, antes de que vuelvan a sus puntos de origen. Una de las dos incluso tiene por delante un matrimonio heterosexual, mientras que a su ocasional amante le esperan sus hijos.

El esquema del breve encuentro siempre ha funcionado en la gran pantalla, por lo que tiene de intentar inmortalizar la pasión de unos instantes que sus protagonistas nunca olvidarán. Pero lo novedoso es aplicarlo a personas del mismo sexo, a dos mujeres que hacen un paréntesis en sus existencias y viven una noche transformadora y catártica. Natasha Yarovenko y Elena Anaya son las que aguantan el tipo, con apariciones fugaces de los actores Enrisco Lo Verso, como empleado del hotel, y de Najwa Nimri, vista sólo en fotografía por ser la pareja de una de ellas.

Estreno

Título original: «Room in Rome».

Dirección y guión: Julio Medem.

Música: Jocelyn Pook, Russian Red.

Producción: Álvaro Longoria.

Intérpretes: Natasha Yarovenko, Elena Anaya, Enrico Lo Verso, Najwa Nimri.

Fotografía: Álex Catalán.

Música: Jocelyn Pook y Russian Red.

País: Estado Español, 2010.

Duración: 109 minutos.

MORBO

El supuesto trailer de la película, en el que se enfatizaba en el componente sexual del filme, se filtró en internet a principios de año y corrió como la pólvora, hasta que fue retirado.

ROMANTICISMO

El cineasta donostiarra quería plasmar «la complicidad, la atracción y el arrebato» de las dos mujeres protagonistas. Es, recalca, «una película fundamentalmente romántica».

La nueva etapa de Julio Medem en inglés tras «Caótica Ana»

Julio Medem fue muy valiente con su documental «La pelota vasca. La piel contra la piedra» y tal vez pagó cara su osadía política con su siguiente proyecto de regreso a la ficción, porque «Caótica Ana» fue su película con peor recepción crítica en el Estado español. El palo fue tan grande que el cineasta donostiarra se replanteó su carrera y decidió rodar en inglés y en el extranjero. De esa nueva estrategia nació el proyecto de rodar en Italia «Room in Rome», una película que puede ser entendida de la misma manera en cualquier parte del mundo por su cosmopolitismo. Entre tanto, con su productora Alicia Produce ha obtenido un sinfín de premios para la película «Yo, también», en torno al síndrome de Down, un tema del que se había preocupado antes a través del documental. Su próximo proyecto estaría ambientado en la Grecia Clásica, exigiéndole varios años de estudio y documentación. «Aspasia» versará sobre Aspasia de Mileto, una prostituta que acabó siendo la mujer de Pericles. Es una figura histórica que le permite abordar el origen cultural de la lucha social de la mujer por su libertad. M.I.

El descubrimiento de la exótica natasha yarovenko

La actriz ucraniana Natasha Yarovenko, nacida en Odessa hace 29 años, se dió a conocer en Catalunya, donde comenzó interviniendo en series de las televisiones locales. Saltó al cine en el 2004 con «Jóvenes», una película de Ramón Térmens, realizador con el que ha repetido luego en «Negro Buenos Aires». Su popularidad se debe a la teleserie «Lalola», emitida por Antena 3. En esa comedia de situación hacía el papel de Romina, la bruja del Este que sometía al protagonista masculino (Lalo) a un conjuro que le convertía en mujer (Lola). A base de exagerar el acento eslavo consiguió una caracterización exótica que llamó mucho la atención, unida a su imagen de atractiva femme fatale. Se le ha podido ver también en capítulos de otras series como «Hospital Central» o «Hermanos y Detectives». Daniel Calparsoro se fijó en ella para la telemovie «Inocentes» y Christian Molina la incluyó en el reparto de la polémica adaptación de la novela erótica «Diario de una ninfómana», que bien le pudo valer su elección para protagonizar «Habitación en Roma». M.I.

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