GARA > Idatzia > Kultura> Zinema

La soledad como elección

«Villa Amalia»

p038_f02_97x91.jpg

M.I. | DONOSTIA

Benoît Jacquot es uno de los directores habituales de la actriz Isabelle Huppert, y «Villa Amalia» es su sexta película juntos. De las cinco anteriores, aquí solamente se había estrenado hace doce años «La escuela de la carne», con lo que a este lado de la frontera impera el desconocimiento del trabajo de tan persistente pareja artística.

«Villa Amalia» es una adaptación de la novela homónima de Pascal Quignard, con la que ganó el premio Goncourt. La premisa que maneja es ciertamente desafiante: una mujer decide abandonarlo todo cuando ve a su pareja besarse con otra. La imagen del beso provoca en la protagonista el deseo de cambiar de vida y de identidad. A tal fin, borra todas las huellas de su existencia, cancelando las cuentas y contratos a su nombre. Vende los pianos, porque ella era concertista, se cambia el apellido y se marcha a la isla italiana de Ischia.

«Villa Amalia» está contada a la manera de una experiencia religiosa, dado que retrata a una mujer que renuncia a su vida anterior y marcha a la búsqueda de sí misma en la más completa de las soledades. Pero esa soledad, en lugar de ser mostrada como fruto de un abandono, toma la forma de una elección libre y consciente, que a la larga produce una suerte de alegría y paz interiores.

Estreno

Dirección: Benoît Jacquot.

Intérpretes: Isabelle Huppert, Xavier Beauvois, Michelle Marquais, Jean-Hughes Anglade, Maya Sansa.

Música: Bruno Coulais.

País: Estado francés, 2009.

Duración: 94 minutos.

Género: Drama existencial.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo