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Cien días de gobierno en gran bretaña

La gestión de la coalición refuerza a David Cameron y desgasta a Nick Clegg

El primer Gobierno de coalición que tiene Gran Bretaña desde la Segunda Guerra Mundial ha cumplido sus cien primeros días de gestión disfrutando todavía de una «luna de miel» que ha desafiado a los pronósticos de los más escépticos. Las encuestas muestran que el Ejecutivo mantiene el apoyo popular pero evidencian también que si bien David Cameron ha salido reforzado con esta alianza, Nick Clegg parece estar pagando su apuesta.

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GARA | LONDRES

El viceprimer ministro británico y líder de los liberal-demócratas, Nick Clegg, auguraba esta misma semana una «larga vida» al Gobierno de coalición entre su partido y los conservadores del primer ministro, David Cameron, nacido de las elecciones del 6 de mayo. Sin una mayoría absoluta parlamentaria, los tories se vieron obligados a aliarse con el partido de Clegg. Muchos observadores vaticinaron una corta esperanza de vida para esta alianza «contranatura» entre la derecha y el centro-izquierda, pero sus pronósticos no parece que se vayan a cumplir a corto plazo, aunque la gestión del Gobierno está teniendo consecuencias para ambos partidos.

El Ejecutivo ha cumplido cien intensos días marcados por un drástico plan de austeridad económica sin precedentes, que incluye la supresión de ayudas sociales y subidas de impuestos que los ciudadanos parecen haber aceptado sin problemas, y también por la puesta en marcha de un programa de profundas reformas en ámbitos tan diversos como la educación, la asistencia social, la Policía, la inmigración y el sistema político.

Aunque, según los analistas, los principales retos de esta alianza están aún por llegar y citan la aplicación de importantes recortes sociales y el referendo sobre la reforma del sistema electoral, clave en el programa de los liberales-demócratas y que a los conservadores no parece terminar de convencer, así como que «el ajuste presupuestario ahogue la recuperación económica», lo que consideran su «mayor peligro».

Superados los cien primeros días de Gobierno, los medios británicos y la oposición laborista esperan que los roces entre ambos partidos surjan una vez que se supere esta «luna de miel» política y que las dudas que sigue habiendo en torno a la recuperación de la economía británica serán las que hagan surgir las primeras discrepancias de fondo.

Ayer, Clegg dijo que era demasiado pronto para juzgar el éxito o el fracaso de la coalición.

Gestión aprobada

Quienes sí lo juzgan son los ciudadanos. Según el último sondeo, publicado ayer por el diario «The Guardian», un 46% de los ciudadanos considera que la alianza formada por conservadores y liberal-demócratas está haciendo «un buen trabajo» a la hora de gestionar el país, frente al 36% que sostiene lo contrario. En esta línea, un 44% cree que la gestión de la coalición es acertada a la hora de asegurar la recuperación económica, mientras que el 37% estima que el Gobierno realiza «un mal trabajo».

Como no podía ser de otra forma, los resultados de la encuesta fueron respaldados por directivos de la Confederación de la Industria Británica, mientras que los sindicatos critican las iniciativas de recortes del Ejecutivo.

Según este sondeo, realizado por el instituto ICM, por primera vez en tres años los laboristas empatan con los tories en cuanto al porcentaje de apoyo ciudadano, un 37%. El Partido Liberal Demócrata de Nick Clegg, por su parte, registra su nivel más bajo de respaldo, un 18% frente al 23% que tuvo en las elecciones.

Unos días antes, el fin de semana, otra encuesta difundida por «The Daily Mail» cifraba en un 57% los británicos «decepcionados» por la actuación de la coalición, por lo algunos analistas anunciaba el fin de «la luna de miel», si es que «este Gobierno la tuvo alguna vez», aunque no el «desenamoramiento» de la ciudadanía respecto a Cameron.

Y es que, a pesar de su falta de experiencia y de sus patinazos diplomáticos, el mediático líder conservador ha salido reforzado de esta experiencia (55%, el más valorado del Gobierno), ya que los tories han experimentado un repunte en su respaldo popular.

Clegg, en cambio, parece estar pagando su arriesgada apuesta. En estos poco más de tres meses en los que el premier británico ha acallado a los escépticos que auguraban dificultades para tomar decisiones o incluso el colapso como consecuencia de esa unión de conveniencia con los liberal-demócratas, la pequeña formación de Clegg se ha desplomado en los sondeos de opinión. Otra encuesta, publicada por «The Sun», tres de cada cinco personas sostienen que los liberal-demócratas «vendieron» sus principios al unirse al partido de Cameron, aunque el mismo sondeo recoge que el 60% de los votantes opina que hicieron «lo responsable».

Sin embargo, en un reciente artículo en «The Observer», el viceprimer ministro abordaba la fuerte caída experimentada por su partido en las encuestas, pero se mostraba abiertamente optimista al defender la alianza con los conservadores y subrayar que «vamos a reinventar el Reino Unido».

En el seno del partido

A finales de esta semana, el viceprimer ministro gestionará las críticas procedentes de su propio partido, puesto que un sector considera que existe un desnivel en la coalición guberna- mental, más orientada hacia los intereses de los conservadores, además de opinar que el Ejecutivo está demasiado centrado en los recortes del gasto público.

En este sentido, el «número dos» del Partido Liberal Demócrata, Simon Hugues, considerado como «izquierdista» dentro de los liberal-demócratas, defendió ayer en la BBC que sus diputados deberían tener el poder de vetar las política que intente sacar adelante la coalición de Gobierno. «No podemos ir por este camino», declaró Hugues, quien agregó que una coalición entre su partido y los laboristas «aún está en la agenda» para después de las próximas elecciones generales.

Sin embargo, ambos políticos mantienen la aparente complicidad y excelente sintonía que han mostrado desde la primera rueda de prensa conjunta que dieron, por la que el ala más derechista de los tories han bautizado la alianza como «Brokeback Coalition», en referencia a la película de Ang Lee sobre una historia de amor homosexual entre dos vaqueros en EEUU.

veto

El «número dos» del Partido Liberal Demócrata, Simon Hugues, defendió el derecho a veto de los parlamentarios de su formación ante las políticas que el Gobierno de coalición trate de sacar adelante.

críticas

El viceprimer ministro acusó al Partido Laborista de haber gastado «enormes sumas de dinero» en concepto de bienestar en los hogares británicos de ingresos bajos y defendió el ascenso social «mejorando la vida gente, no sólo elevando sus ingresos».

pronto

Nick Glegg, que será el rostro visible del Gobierno británico durante las dos semanas de vacaciones de David Cameron, aseguró que es demasiado pronto para hacer un balance de la gestión del Gobierno y juzgar el éxito o el fracaso de la coalición.

asesor

El líder liberal-demócrata confirmó que el ex ministro laborista Alan Milburn, considerado uno de los fieles del ex primer ministro Tony Blair, ha sido designado asesor de Cameron en materias de igualdad y cohesión social.

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