GARA > Idatzia > Iritzia> Hemeroteka

Quim Monzó (2010/9/3) LA VANGUARDIA

Todo recto, al fondo, a la derecha

Tuvo lugar el sábado y la pieza más valorada fue un retrete. A partir de un precio de salida de 1.200 euros, vendieron por 11.550 uno que perteneció a John Lennon. Es de porcelana, y Lennon lo usó durante tres veranos, los de 1969, 1970 y 1971. El hecho de que lo usase sólo en verano no debe hacernos presuponer que tuviese uno para el verano, fresquito, y otro para el invierno, afelpado. La explicación es que estaba en Tittenhurst Park, la casa de campo georgiana que tenía en Sunninghill, cerca de Ascot. Es una casa que ocupaba sólo en verano, con su amada Yoko Ono. Lo que nos permite pensar que, además de las posaderas de Lennon, el váter en cuestión debió de acoger también las de ella, a no ser que tuviesen retretes distintos (...). A las posaderas de Lennon y Yoko Ono hay que añadir, por cierto, las de Ringo Starr, que fue quien a principios de los setenta le compró la casa a Lennon. Starr vivió en Tittenhurst Park hasta finales de los ochenta. Calculen pues, la prosapia del inodoro en cuestión.

Por todo ello la cifra de 11.150 euros me parece no sólo ajustada sino incluso escasa. ¡Es mucho lo que ahí han orinado y defecado personajes tan ilustres! Pero lo que no consigo imaginar es qué hace uno con un retrete así cuando se lo lleva a su casa. ¿Llamar al fontanero y decirle que quite el que hay e instale este en su lugar? Es una posibilidad. Así, luego uno puede explicar a los amigos: «Pues yo, cada día meo y cago donde meaba y cagaba John Lennon». Si no es por esa exhibición de poderío en el terreno que el catálogo de sanitarios Roca llama «espacios únicos para sentir, amar y vivir», no acabo de verle el sentido a esa mitomanía cercana a la coprofilia. Porque, si no es para usarlo, ¿qué hace uno con el retrete? ¿Venerarlo? ¿Ponerlo sobre una peana de madera de cerezo rojo y, convenientemente iluminado, situarlo en lugar preferente de la sala de estar? (...) Uno podría entonces pasarse horas admirando los detalles: los sutiles matices ocres que surgen de la rebaba interior de la taza, la textura de la porcelana, trabajada por el paso del tiempo, más áspera aquí y en cambio lisa y suave allí... Aunque igual algún indocumentado lo tomaría por una escultura de Antoni Tàpies. Desde que -pronto se cumplirán cien años- Marcel Duchamp presentó su famoso retrete ante la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York hay que ir con mucho cuidado.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo