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Marcha atrás de Ben Alí ante la descomposición del régimen

Promesa de que no se volverá a presentar a las elecciones, reducción del precio del pan, la leche y el azúcar, eliminación de las restricciones a la libertad de información y del acceso a Internet... El presidente tunecino, Zine El-Abidine ben Alí, tuvo que recurrir a todo esto y a más en una declaración ayer por la noche para intentar detener las movilizaciones que empiezan a resquebrajar su régimen.

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Las protestas sociales que se registran en Túnez desde mediados de diciembre están provocando las primeras grietas en el régimen de Zine El-Abidine ben Alí, que gobierna el país magrebí con mano de hierro desde hace 23 años y que ayer se vio obligado a anunciar que no se presentará a las elecciones de 2014, cuando ya habrá cumplido 78 años.

Además, Ben Alí proclamó que ha ordenado reducir el precio del pan, la leche y el azúcar, que ha indicado a la Policía que deje de disparar a los manifestantes y anunció que introducirá un «cambio completo y profundo» en el país»

Estas manifestaciones se producen apenas dos días después de que sacara el Ejército a la calle en medio de una creciente descomposición del régimen. Sin embargo, esta medida fue acogida favorablemente por la población, según destaca José Daniel Fierro en «Rebelión».

«El papel del Ejército constituyó ayer [miércoles] una importante novedad para los manifestantes. Mientras las fuerzas policiales permanecen fieles a Ben Alí, los militares parecen guardar la distancia. Ya el lunes decenas de soldados montaron guardia frente a los juzgados de Kasserine (una de las ciudades más castigadas por la represión) tanto para prevenir disturbios en su interior como para proteger a los abogados», relata Fierro.

Asimismo, los abogados tunecinos, uno de los colectivos más activos y castigados por el régimen de Ben Alí, están recopilando pruebas para presentar a los responsables de la represión ante el Tribunal Penal Internacional, según informó Mediapart.

Las protestas tunecinas están siendo lideradas por el movimiento sindical, especialmente por la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), que ha convocado para hoy una huelga general en la capital.

«Nuestro gran problema es la falta de perspectiva política», aseguró Nizar Amami, sindicalista de la UGTT. «Ningún partido aparece, el Partido Demócrata Progresista (PDP, oposición legal) es demasiado débil, la UGTT tiene que sustituir a la oposición para lanzar consignas de organización, acciones de solidaridad, pero como proyecto... lo que hay es un régimen verdaderamente debilitado, nunca se había visto eso», añade el sindicalista.

«Las señales enviadas por el Ejército, en este contexto, son muy importantes. A nosotros nos toca trabajar para compensar la debilidad política», destacó Amami.

Junto a ello, este sindicalista destaca que desde el principio las movilizaciones se enfocaron contra la figura del presidente Ben Alí y su familia, especialmente el clan de su mujer, Leila Trabelsi, presentada como la verdadera gobernante del país y acusada en varias ocasiones como implicada en casos de corrupción y de nepotismo.

Según destaca Fierro en «Rebelión», «otro hecho inédito en Túnez son las críticas al gobierno (que es decir al presidente) por parte de los partidos de la coalición en el poder, que legitiman y mantienen la dictadura. La Unión Democrática Unionista (UDU) demandó tras los hechos del fin de semana una acción urgente del presidente y exigió acabar inmediatamente con los disparos policiales contra los civiles». El movimiento Ettajdid rechazó la violencia y pidió a Ben Alí medidas urgentes para ponerle fin.

«Dos posicionamientos, fuertes para el estrechísimo contexto político tunecino, que no hacen más que poner en evidencia las contradicciones existentes en el seno del régimen dictatorial del país», constata Fierro.

 

La capital, tomada por las fuerzas especiales

La capital tunecina se encontraba ayer tomada por las fuerzas especiales después de una primera noche de toque de queda, mientras que los enfrentamientos en un barrio del extrarradio provocaron ocho muertos, según una ONG de defensa de los derechos humamos, que ha contabilizado 66 fallecidos en todo el país desde mediados de diciembre.

El Ejército tunecino se retiró ayer de la capital, en la que estuvo desplegado 24 horas.

El presidente de la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos (FIDH), Souhayr Belhassen, denunció ayer en París que las fuerzas policiales han llevado a cabo detenciones masivas y violentas.

Las fuentes oficiales no han hecho público ningún dato sobre las víctimas de los enfrentamientos en los barrios capitalinos de Ettadhamen e Intilaka, donde viven unos 30.000 habitantes a quince kilómetros del centro de Túnez, que tuvieron lugar pese al toque de queda nocturno impuesto en la capital y su entorno

El toque de queda era la primera medida de este tipo que se aplica en Túnez desde la llegada al poder de Ben Alí en 1987. Hamidah BEN SALAH (AFP)

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