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La izquierda abertzale acorta distancias entre la ciudadanía y las instituciones

Ajenos a la vorágine en torno a la legalización de Sortu y lejos de los escenarios y los focos típicos de precampaña, la izquierda abertzale se encuentra inmersa en la elaboración de los programas electorales, abriendo para ello infinidad de cauces para dar cabida a la participación ciudadana.

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Oihana LLORENTE

Sin perder un minuto en falsas promesas electorales, la izquierda abertzale está en estos momentos recorriendo cada calle de la geografía vasca con carros de compra repletos de encuestas para buzonear, repartiendo sus propuestas mano a mano y se encuentra a la espera de las aportaciones de los vecinos y las vecinas en los locales inaugurados con esa finalidad.

A los ojos de Aitor Bezares, juntero de la izquierda abertzale en Araba, un programa electoral es «una herramienta eficaz para detectar las deficiencias y las necesidades prioritarias y hacer de estas los retos de la política institucional más cercana»; «para la izquierda abertzale, el programa electoral no debe ser un instrumento de marketing ni de propaganda política», destaca.

Debido al trabajo que acarrea realizar un verdadero ejercicio de participación ciudadana, la elaboración del programa no es una tarea que pueda dejarse para la víspera de las elecciones, y, por ello, llevan meses trabajando en pueblos y barrios en las labores de realización de los diagnósticos.

«El diagnóstico es la tarea de detección de los problemas que se sienten en cada pueblo», apunta Bezares, antes de señalar que la falta de respuesta a estos problemas es la razón principal del desapego de los y las vecinas hacia sus entidades locales.

Con objeto de hacer frente a esta falta de comunicación y a la ausencia de canales de participación por parte de las instituciones, la izquierda abertzale ha querido tocar la puerta de todos los vecinos e invitarles a dar su opinión sobre la situación que se vive pueblo a pueblo y ámbito a ámbito. Pero esta invitación a ser agentes activos en la política municipal no debe ceñirse, según Bezares, a la elaboración de estos chequeos de la situación de las localidades; «La participación debe ser una constante en la vida política de todas las instituciones, desde las más locales hasta las que superan nuestras fronteras. Hay que invertir el modelo de gestión para pasar de un modelo vertical a uno horizontal». El juntero alavés considera además que sí existen cauces para fomentar la participación, pero que lo que no hay, a su juicio, es voluntad de las instituciones para adecuar los marcos de debate a la sociedad.

En la calle y en la Red

«Zure ahotsa, gure hitza» es el cauce empleado por la izquierda abertzale para recoger el sentir de los ciudadanos y plasmarlo después, repleto de alternativas, en el programa electoral. A los ojos de Bezares, «la izquierda abertzale quiere ser el vehículo que lleve la palabra de los y las vecinas de cada pueblo a los ayuntamientos», y para ello han puesto en marcha esta campaña, que es tan simple como eso: «tu voz nuestra palabra».

Pese a que el esfuerzo en pro de la participación ciudadana siempre ha sido una característica de la izquierda abertzale, los tiempos han cambiado y esto ha hecho que la oferta de este movimiento popular se haya actualizado. De este modo, además de buzonear más de un millón de encuestas casa por casa, montar haimas y abrir locales que los hacen estar presentes en nuestros municipios, han puesto en marcha una página web, -www.herriprograma2011.com-, donde además de poder realizar aportaciones vía Internet, se puede hacer seguimiento de todas las dinámicas que se están impulsando.

Tras recabar la opinión de los ciudadanos, por medio de las encuestas y las aportaciones de colectivos asociados a la cultura, el deporte, la juventud, el medioambiente o el feminismo mediante reuniones, sera cuando la izquierda abertzale ultime los programas electorales. Algunos, como los dirigidos a las Diputaciones de Araba y Bizkaia, ya han sido presentados en público. Bezares indicó que al ser estas instituciones recaudadoras y, por tanto, con competencia y responsabilidad directa en política fiscal, los programas electorales presentados para ellas dan mucha importancia a la justicia social, con políticas más progresistas que hagan contribuir más a quien más tiene y menos a quien menos ostentan.

Los programas electorales de cada municipio procuran ajustarse a la realidad de cada lugar, por lo que, como reconoce Bezares, cada programa es un reto distinto. Hace hincapié, sin embargo, en que todos tienen un denominador común: que se basa en la participación ciudadana.

 

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