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John Mayall: «Todo sobre mí está escrito, yo no puedo aportar nada más»

Hace cincuenta y cinco años que John Mayall forma su primera banda, The Powerhouse Four, un proyecto con el que no sucede nada. Sin embargo, en 1963 Mayall se inventa a los Bluesbreakers, que gracias a contar con guitarristas como Eric Clapton, Peter Green, después en Fleetwood Mac, y Mick Taylor, quien se incorporará a los Rolling Stones, escribe su nombre en el lado más relevante de la historia musical. Con casi sesenta discos, Mayall continúa en activo.

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Pablo CABEZA | BILBO

La tarde ha salido agradecida, el sol cae suave sobre la Gran Vía. La calle huele dulzona por la explosión primaveral de sus árboles, tilos, y sus frutos. En la misma calle, entre cientos de paseantes y atractivos escaparates, se encuentra la sala de la BBK, donde Mayall se encuentra probando sonido para la actuación de esta noche (ayer).

Gracias a la organización y BBK, el histórico bluesman nos concede unos minutos de charla una vez terminadas las pruebas de sonido y antes de irse a cenar. Han quedado a las 18.30 para degustar la cocina bilbaina, pero todo va con un poco de retraso. El británico prefiere cenar antes que después del concierto, que acabará sobre las 22.30.

De paso hacia los camerinos, nos topamos con Mayall en una de las esquinas. Debe salir de la ducha. Lleva una especie de traje de baño por pantalón y una camiseta de tirantes. Elegimos una de las posibles habitaciones y nos sentamos. No mira a los ojos, responde visualizando el limbo, cuando responde.

Le sugiero que en su último disco hay mucho blues-rock, que es un placer escuchar sonidos enraizados en esa variación del blues, en onda a los recordados Free. Mayall arquea los ojos y sentencia con sus ojos azules: «Ésa no es una pregunta». Da la sensación de que no se acuerda de quiénes fueron Free ni el inolvidable Paul Kosoff, guitarra ya fallecido.

En «Tought», aparecido en 2009, Mayall recurre también al funk-rock, pero hablar de estilos de blues, si se debe ser puro o fusionar es una pregunta que «a ésa no contesto».

Continúa haciendo una excelente tarde. Se presiente la luz tamizada, la buena temperatura. ¿Por qué los negros casi no hacen ahora blues y prefieren rapear y, sin embargo, hay tanto bluesman blanco? «¡Oh! esa es una pregunta que debieras haberme hecho en los sesenta, ahora no tiene sentido«, concluye Mayall. Letras. «No hablo de nada especial. Si tengo una historia que contar, la pongo en una canción».

Le extraigo que vive en California desde el año 69, que no sabe qué tiene que decir la historia de él, que está casado, que es abuelo y que uno de sus hijos, Gaz, es un reputado bluesman en Gran Bretaña, según él.

GUITARRAS

Mayall es un variado intrumentista. Toca armónica, guitarra y teclados. En los sesenta/setenta, la marca y el modelo suponían mucho. En la actualidad parece que la magia se ha roto. «No, a mí me da igual», afina John.

A sus 77 años, Mayall aún gestiona más de cien conciertos al año

Mayall es un personaje singular, aún más con los caprichos y manías que la edad va dejando sobre los hombros. Lleva grabados casi sesenta álbumes, el ultimo «Tought», donde mezcla blues-rock, funk, ritmo y blues... En cierto modo, todo bastante purista y basado en la ayuda de un gran guitarra solista. Mayall tiene 77 años. Realiza al año más de 100 conciertos. Tópico, pero sí, es una leyenda que aún resulta sugerente, llamativa. No viaja en avión, todos los recorridos, si es posible, los realiza dentro del autobús, con la banda. Y, más curioso, un poco antes de los conciertos, se pone, en persona, a vender discos, a firmar, y a dejarse retratar con cada seguidor que se lo pide. Pero no le solicites ninguna tesis.

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