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Las obsesiones y fascinaciones de Federico Fellini ocupan San Telmo

Lo que le interesaba al histórico director de cine Federico Fellini era hacer películas, no guardar cosas. De hecho, tal como recuerda su productor y asistente Gerald Morin, no guardaba nada. Por eso, al abrir esta exposición en San Telmo han traicionado su voluntad: «Pero menos mal que lo hemos hecho». 400 piezas, entre fotografías, dibujos, revistas, cómics o extractos de filmes, algunos de ellas inéditos, revelan la realidad transformada y los sueños del artista.

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Maider IANTZI | DONOSTIA

La inauguración ayer de la muestra «Federico Fellini. El circo de las ilusiones» a las puertas del Festival de Cine de Donostia suscitó gran interés. Por un lado porque, tal como destacó el alcalde Juan Karlos Izagirre, presentar esta propuesta de alto nivel dentro del festival aumenta aún más su valor. Por otro, por el privilegiado espacio de más de mil metros que ofrece el recién renovado San Telmo. Y, cómo no, por el propio Fellini.

Esta exposición de 400 piezas -fotografías, dibujos, revistas, cómics, carteles, entrevistas o extractos de filmes, algunos de ellos inéditos- ha sido organizada por la Obra Social La Caixa y NBC Photographie, y se podrá visitar hasta el 13 de noviembre. Además, se llevarán a cabo actividades complementarias, como la retrospectiva completa dedicada a este icono del cine, todos los miércoles, a las 20.15 en el Teatro Principal.

Fellini (Rímini, norte de Italia, 1920 - Roma, 1993) se fue a vivir a los 19 años a Roma, que para él significaba la ciudad de todas las palabras. Según explicó Gerald Morin, el que fue su asistente en la década de los 70, Roma era fascismo, censura, Vaticano, pero a la vez, era el anonimato, eran todas las posibilidades. El cineasta nunca abandonó esta ciudad y rodó todas sus películas allí.

«Los únicos viajes que hizo fueron a Los Ángeles, para recibir el Óscar, Japón, Cannes y Moscú, también para recoger galardones. Además, se desplazó a Sudamérica a grabar y a Suiza, porque allí estaba su agente», contó Morin.

Realidad transformada

El productor y asesor indicó que a Fellini le interesaba la realidad, que la transformaba en su verdad, puesto que siempre le añadía su imaginación. Añadió que lo que de verdad le gustaba no era rodar, sino encontrarse con la gente, conocer personas diferentes y aprender de ellas, al igual que hacía cuando trabajaba como dibujante de caricaturas o como periodista.

Como anécdota, rememoró lo que le pasaba cuando se encontraba con otro grande, como podía ser Pablo Picasso. Tenía un problema, porque aparte de mostrarle la admiración que sentía por su obra, no sabía que más decirle.

Una especie de mentira

Su esposa solía comentar que era un mentiroso, ya que se ponía rojo cuando decía la verdad, como los políticos. «Su mentira fue hacer una especie de inmensa autobiografía. Lo que le pasaba lo expresaba como lo había sentido y por eso hay siempre en sus narraciones esa especie de mentira. Pero eso es lo que le permite desarrollar el lado creativo», aclaró Morin.

Paolo Fabbri, director de la Fondazione Federico Fellini en Rímini, remarcó que la exposición es una manera de hacer vivir al histórico director, uno de los grandes de Europa, y apuntó también las líneas generales del trabajo que llevan a cabo en la fundación.

Lo que hacen, precisamente, es no dejar que muera Fellini, estudiando su obra más que sus anécdotas, porque, según indicó, sobre el director existe una auténtica lluvia de ellas y hay gente que se queda ahí, sin adentrarse en su labor.

Libro de sueños

Paolo Fabbri mencionó que tienen una página web donde se puede completar la información que ofrece esta muestra con infinidad de documentos, y también habló del libro de sueños, que, «lamentablemente, no se ha traducido todavía al castellano». Todas las mañanas durante treinta años, Fellini se despertaba con su pluma o su bolígrafo y diseñaba con colores y describía con palabras sus sueños, que más tarde los plasmaba o no en el cine. «Para él, el futuro son los sueños que vamos a poder cumplir», aseguró.

En opinión de Fabbri, el aspecto más interesante en Fellini son precisamente los sueños. Empezó como neorrealista, pero después introdujo la dimensión de los sueños en sus creaciones y eso cambió todo su estilo.

En San Telmo se pueden ver fotografías de procesiones religiosas, desfiles de clowns, de prostitutas... de todo tipo, ya que al creador le fascinaba la imagen de cualquier cortejo. También descubrimos las cenas de Roma, porque, como decía él, «aquí todo está relacionado con la tripa y todas las cosas hacen que crezca la tripa». En la escena de la cena en «Roma» el cineasta refleja ese ambiente típico de la ciudad. Cuando vivía en una pensión de la calle Albalonga cenaba en una pequeña trattoria y observaba aquellos enormes espaguetis con aspecto de gargantúa que corresponden al folclore italiano. Con buen tiempo, los restaurantes ponían terrazas en la calle y estos se convertían en curiosos puntos de encuentro.

Analizando sus obsesiones

Se combinan carteles, vídeos de conciertos de rock falsos, artículos de periódicos, tiras de cómics, caricaturas y obras realizadas en la juventud, ya que, como indicaron los comisarios de la muestra, con esta exposición no tratan de mostrar la obra del cineasta siguiendo un orden estrictamente cronológico o filmográfico. Lo que plantean es analizar los temas que fascinaron y obsesionaron a Fellini hasta el punto de que acabaron convirtiéndose en sus fuentes de inspiración. Fue a partir de esos elementos como construyó los argumentos y las míticas escenas de sus filmes.

La muestra que se puede ver en Donostia tiene un doble objetivo: desvelar los mecanismos de la creación felliniana y mostrar su cine desde una nueva mirada. Así, la exposición trasciende a veces la filmografía de Fellini para abordar de manera más amplia el siglo XX, el del cine, efectivamente, y también el de la televisión, la publicidad... El siglo de la fábrica de imágenes.

Ficha

Lugar: Museo San Telmo (Donostia).

Fecha: Se inauguró ayer y permanecerá abierta hasta el 13 de noviembre.

Organiza: La Obra Social La Caixa y NBC Photographie, en colaboración con el Ayuntamiento de Donostia.

Precio de la entrada: Gratuita.

Horario: De martes a domingo, de 10.00 a 20.00.

Un creador que reinterpretó el cine

Federico Fellini inició su carrera trabajando como caricaturista para diversos periódicos satíricos, pero no tardó en lanzarse a escribir y, en la década de 1940, colaboró en la redacción de numerosos guiones. Por ejemplo, trabajó junto a su amigo Roberto Rossellini en «Roma, ciudad abierta» en 1945, antes de debutar en 1950 como director con «Luces de variedades». Fue algunos años más tarde cuando logró el reconocimiento internacional gracias al Óscar que obtuvo por «La strada» (1954). En 1960, provocó una gran polémica con «La dolce vita», hasta el punto de que la Iglesia, que hasta entonces le había apoyado (considerándole incluso un cineasta católico), se indignó al estrenarse el filme, que tachó de decadente y blasfemo.

El artista nacido en Rímini continuó su carrera de forma totalmente libre. Alteró las reglas de la narración, deconstruyó el relato, reinterpretó el cine. Sus cuestionamientos sobre la creación y su reflexión sobre el cine le llevaron a superar las fronteras de lo real para explorar lo imaginario. GARA

45.000 entradas vendidas y localidades agotadas para el festival el primer día de venta

Las ventas del Zinemaldia arrancaron «con buen ritmo» y cifras «similares» a las del pasado año. Según apuntaron los organizadores, a las 21.30 horas de este pasado domingo, primer día de venta de localidades, se habían adquirido unas 45.000 entradas, de las cuales 1.700 se compraron con la tarjeta Gaztekutxa, que ofrece descuentos.

La primera persona que se colocó en la cola el pasado sábado a las 21.45 horas adquirió 50 entradas. Además, durante la primera hora de venta se compraron más de 9.000 localidades y se registraron más de 710.000 clicks de ratón de ordenador.

La primera película agotada en venta anticipada, a las 10.00 horas del domingo, fue la sesión del Teatro Victoria Eugenia de «The Tree of Life». Otras sesiones agotadas en venta anticipada fueron las del Kursaal 1 de «No habrá paz para los malvados» y «Take this Waltz». Y también las sesiones de las películas «The Tree of Life», «Et maintenant on va où?», «Shame», «Le Havre» y «Drive», en el Teatro Victoria Eugenia. Sin embargo, todavía quedan entradas para las galas de inauguración, Premio Donostia y clausura.

La venta se realiza en los lugares habituales: taquillas del Zinemaldi Plaza, Centro Kursaal, Quioskos Kutxa y Telekutxa, y en internet, a través de www.sansebastianfestival.com y www.kutxa.net. Para acudir a las sesiones de la sección «Culinary Zinema: Cine y Gastronomía» se pueden adquirir los tickets de la misma manera, pero las reservas de las cenas se harán en los mismos restaurantes: en Mugaritz, en bso@mugaritz.com; en el Hotel Londres en el número de teléfono 943440770; en el restaurante Mirador de Ulía, en el 943272707; en Bokado Aquarium, en el 943431842; en Iñigo Lavado en el 943639639; en Fagollaga, en el 943550031; y, por último, en Illarra en el 943214894. GARA

CON LAS TRIPAS

Descubrimos las cenas de Roma, porque, como decía Fellini, «aquí todo está relacionado con la tripa y todas las cosas hacen crecer la tripa». En «Roma», refleja ese ambiente típico de la ciudad en las terrazas callejeras.

OTRAS ACTIVIDADES

Entre las actividades complementarias están la conferencia de Ángel Quintana, «Federico Fellini y las máscaras del yo», que tendrá lugar el jueves a las 19.30, y la proyección de documentales, el 6 de octubre.

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