GARA > Idatzia > Euskal Herria

Qué quiere el PP se sabe; qué podrá hacer, no

Ramón SOLA

Anteayer, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, fue interpelado a bocajarro en la Cadena Ser sobre si estaba preparando un plan de acercamiento de presos. Se trata de una de esas preguntas-trampa que ponen al entrevistado entre la espada y la pared, porque no le dejan más que dos opciones: negar o desviar la cuestión. Gallardón hizo lo segundo, o sea, lo menos malo y lo más sensato. Respondió que él no hará un plan de acercamiento, «ni ahora ni en el futuro», porque obviamente eso no compete a Justicia, sino a Interior. Y a continuación, añadió por su cuenta y riesgo una afirmación probablemente más interesante: que a Justicia lo que le tocan son «las medidas de gracia, es decir, indultos y conmutaciones de penas», y que este ámbito se abordará conjuntamente con Interior porque conforman una misma política.

Como suele ser norma, el titular que llegó a los medios fue escrito con la brocha gorda, eliminando todos los matices y explicaciones. Y rezaba que «el Gobierno no acercará a los presos, ni ahora ni en el futuro». Gallardón no había dicho tal cosa, pero por razones que sería muy largo explicar resulta frecuente que, como en el viejísimo juego del «teléfono loco», el mensaje inicial se vaya distorsionando por el camino -y siempre endureciendo- y llegue al final totalmente irreconocible. Esta vez fue tan descarado que por la tarde el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tuvo que explicar en los pasillos del Congreso que Ruiz Gallardón «no ha querido decir eso exactamente». Concluir de sus declaraciones que el Gobierno del PP no acercará a los presos era tanto o más falso que entender que estudia darles indultos y conmutarles penas.

Episodios similares se han repetido en las últimas semanas. La urgencia de la situación carcelaria y la angustia por conocer qué pretende hacer el PP son un caldo de cultivo propicio para estas distorsiones. Pero no hay que confundirse. Sobre qué quiere hacer el PP no hay duda alguna: ni indultos, ni conmutaciones de penas, ni acercamientos siquiera. Pero qué podrá hacer es lo que cuenta realmente. Y eso no depende solo ni principalmente de él, sino de las mayorías ciudadanas y políticas que se vayan articulando, en Euskal Herria y fuera. Por tanto, es clave no desesperarse ni ante decisiones negativas ni ante declaraciones pesimistas que a menudo, además, ni siquiera son verdad.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo