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Adolfo Muńoz Sanz «Txiki» Secretario general de ELA

«Si pensáis distinto, no hagáis lo mismo»

El autor muestra su hartazgo de que, en nombre de una pretendida «responsabilidad», la clase política insista en políticas fracasadas, que crean más paro y un enorme empobrecimiento social, y en rendir servidumbre al poder económico y la Banca. Plantea el dilema de aceptar ser «dóciles como corderos» o plantarse para «decir no», e interpela directamente a la clase política de este país. En el ámbito de sus responsabilidades sindicales, concluye apostando por una alianza sindical y social que no dé cobertura a ningún poder que aplique los recortes.

Menuda catástrofe política está causando la crisis! ¡Y con qué consecuencias sociales! El capitalismo pone a instituciones y partidos en fila de a uno para que le sirvan, utilizando la coartada de una Europa antidemocrática y un estado neocentralista como el español. Es y va a ser muy duro. Estamos en fase de emergencia social. Los partidos e instituciones vascas tienen que contestar a una pregunta... ¿Aceptan ser dóciles como corderos, o se plantan con un mínimo de dignidad y rebeldía y dicen «no»? El poder económico, con actitudes psicópatas, no quiere ambigüedades, exige servidumbre. Y nosotros, las organizaciones de clase y de contrapoder, no debemos aceptar poses, propaganda y retórica vacía. No aceptamos espectáculos de manipulación e hipocresía política.

¿En qué momento nos encontramos? Han reformado la Constitución para dar prioridad a pagar a los que especulan con la deuda pública que es ilegítima (a la Banca, en gran medida). Aprobarán la Ley de Estabilidad Presupuestaria para que las Administraciones (todas) reduzcan el déficit con recortes sociales y menos empleo. Además, el PP ha decidido -antes lo hizo Zapatero- que esos recortes sean «básicos» para que todas las administraciones hagan su política; a cada administración, en función de las competencias que gestiona, se le dice qué debe hacer. Un deterioro sin precedentes de la sanidad, educación, etc.

Las élites políticas saben que el problema está en la Banca; saben que la deuda es privada... No se asimilan -dicen- los «excesos» habidos en el sector inmobiliario y bancario, y han decidido que los paguemos a escote reduciendo derechos laborales y sociales. La Banca es intocable. Continúa repartiendo beneficios mientras recibe ayudas públicas y especula, ganando mucho dinero, con la deuda pública. Sí, las deudas son privadas y las mentiras son públicas. ¿Alguien recuerda los test que se hicieron a bancos y cajas y que «eran la envidia de Europa»? Nadie explicó que se les permitió presentar sus balances con una valoración amañada, inflada, de sus activos inmobiliarios (que habían crecido por los desahucios y proyectos fallidos); valoración inflada por tasar esos bienes no a precios de mercado, sino a precios anteriores al pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Mentiras públicas, mentiras impunes. Sus responsables siguen recetando recortes sociales. Esa gente, que ha conducido la economía al colapso, debería ser juzgada por fraude y delito social. Han puesto en bandeja al capital el mayor ataque a los derechos sociales y laborales que hayamos conocido.

Esas élites están, sin matices, al servicio del poder financiero y la gran empresa. Basta sacar conclusiones de para quién trabajan cuando terminan su «función pública» en los gobiernos. Se esfuerzan en hacer creer a la gente (nacionalización de YPF-Repsol en la Argentina) que los intereses del país y sus ciudadanos coinciden con los de las empresas y los bancos. Lo cierto es que los grandes partidos mantienen una línea similar cuando están en el gobierno apoyando la política de recortes pactada con la UE. Decimos pactada, no impuesta.

En la práctica, esos partidos a los que nos referimos están siempre de acuerdo, y lo que cambia cuando están fuera del gobierno son las palabras usadas para teatralizar la política. Por ejemplo, el PSOE no vota a favor de la Ley de Estabilidad Presupuestaria por una diferencia del 0,4% en el déficit público para el año 2020, frente al 0% que pide el PP (¡!). ¿Esa es toda la diferencia? No votan «sí» porque saben que bastan los votos del PP, porque los suyos no son necesarios. Ya impulsaron la reforma constitucional de la que esa ley es hija natural. Y el PNV se abstiene afirmando que ha «salvaguardado» las peculiaridades del régimen vasco y navarro a la vez que pide unos nuevos Pactos de la Moncloa para abordar la crisis... Impresionante.

Quienes aplican políticas unilaterales de recortes sociales y laborales quieren blindarse de manera corporativa. Protegerse los unos a los otros. Lo decía una «experta» ligada a intereses empresariales: «La única manera de evitar que las personas perjudicadas protesten es logrando un consenso político mucho mayor que el que hoy existe». Un consenso que, por supuesto, no ponga en cuestión los interés del poder económico. Lo que les preo- cupa es que los perjudicados -nosotros y nosotras- nos organicemos, protestemos y les dejemos en evidencia. Deberían tener cuidado; la gente percibe que son instrumentalizados como marionetas.

¿Están dispuestos los partidos e Instituciones vascas a aplicar las medidas de Rajoy? Nosotros les decimos: Si lo hacéis, aunque busquéis amparo en una legislación hecha a la medida del neocentralismo, seréis iguales. Es una agenda durísima, y va a continuar. Conlleva más paro y un tremendo empobrecimiento social. ¿Vais a colaborar? El fondo del asunto -que quieren disfrazar de discusión jurídica- es un debate político de primera magnitud que afecta a lo social -que simplemente lo desprecian-, y que convierte a las administraciones vascas en simples delegaciones administrativas de Madrid, negándoles cualquier margen de decisión. De verdad... ¿Vais a aceptar eso? Si así es, ELA afirma que desde la docilidad y sumisión no hay recorrido social ni político alternativo.

«Si pensáis diferente, no hagáis lo mismo», dijimos el día de la huelga general. Lo vamos a repetir cuantas veces sea necesario. Los recortes presupuestarios, en la sanidad, en educación, la destrucción de empleo, el incremento de jornada, los recortes salariales, la renuncia al ámbito de decisión, el incumplimiento de acuerdos sindicales e incluso de leyes aprobadas por los propios parlamentos... ¿Vais a aceptar todo eso?

Es el camino de Grecia, en todo. También en el descrédito de esa casta política. Con recortes el desempleo va a crecer más. Eso lo sabe hasta el más tonto. Con la negativa de nuestras haciendas a cambiar la política fiscal (inaudito que Rajoy haga más) y con el efecto de la recesión en los ingresos fiscales la caída de la recaudación está garantizada. ¿Cuál será el siguiente recorte que nos vais a plantear?

Es imprescindible, en nuestra opinión, quebrar esa docilidad política y abrir una crisis política real. Solo así tiene futuro lo social. La manifestación del 25-F y la huelga general del 29-M buscan eso. La huelga, que ha sido un éxito sindical y social, refuerza una realidad: En Euskal Herria lo sindical y social está muy vivo, con capacidad reivindicativa, y no se deja instrumentalizar. La huelga sirvió para constatar la inmensa distancia entre la política real y los problemas de la gente. Por eso dijimos a esa clase política que, tras cinco años de crisis, estamos hartos de que en nombre de una pretendida «responsabilidad» insistan en políticas fracasadas. Basta de mentiras.

El éxito de la huelga hay que traducirlo en fortalecimiento organizativo y en consolidar una alianza sindical y social que comparta propuesta y calendario de movilización, sin dar ninguna cobertura al poder político y económico que aplica los recortes. ELA se va a esforzar en hacerlo posible.

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