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«Black Mirror»: la serie británica que no dejará indiferente a nadie

El vitriólico creador británico Charlie Brooker estrena en canal TNT -Tele 5 lo hará en breve- su nueva y explosiva miniserie «Black Mirror». El autor de la genial «Dead Set» ataca frontalmente contra un modelo de sociedad-espectáculo gobernado por la tecnología.

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Koldo LANDALUZE | DONOSTIA

Las cadenas británicas no están dispuestas a que sean los estadounidenses los únicos que acaparen todo el protagonismo dentro del pujante territorio de las teleseries. A propuestas consolidadas como «Holmes» o «Downton Abbey» se les unen otras que se alejan de los cánones establecidos y subvierten lo políticamente correcto.

Tal es el caso de las producciones que llevan el sello de Charlie Brooker, un crítico televisivo de «The Guardian» que quiso poner en práctica el vitriólico discurso que exhibía en sus columnas mediante propuestas originales y nada ortodoxas. Su primer debut no defraudó, llevaba por título «Dead Set» y fue emitido por E4, el canal de pago Channel Four -en el Estado español, se emitió al año siguiente en Canal + y con posterioridad en Cuatro-.

Esta miniserie constaba de cinco episodios y su argumento combinaba humor y terror a la hora de relatar las pesadillescas jornadas que compartían los participantes del Gran Hermano británico cuando «descubrían» que su «casa» había sido invadida por zombies.

Efectos secundarios

Siguiendo la estela de esta producción, Brooker vuelve a la carga con otra miniserie que no dejará indiferente a nadie y que lleva por título «Black Mirror». En formato de trilogía, esta realización pretende ser una mirada desoladora sobre un futuro que ya está aquí. Tal y como ha afirmado el propio autor: «Me planteé lo siguiente: si la tecnología es una droga, ¿cuáles serían los efectos secundarios? El espejo negro del título es el que encuentras en muros, escritorios, en la palma de todas las manos: la fría y brillante pantalla de un televisor, un monitor, un móvil».

Un breve vistazo al hilo argumental de los tres episodios, cuyas historias son independientes, promete levantar más de una polvareda. El primero, titulado «El himno nacional», es una parábola sobre la información en un mundo en el que todo funciona según los parámetros del espectáculo. Un grupo armado ha secuestrado a la princesa de Gran Bretaña (igual de amada que Lady Di) y anuncia a través de YouTube que la matarán en un plazo de seis horas si el primer ministro no sodomiza a un cerdo.

El segundo -«Quince millones de créditos»- nos acerca a un mundo en el que los pobres han de pedalear ocho horas diarias para generar energía y las personas obesas deben ejecutar los peores trabajos y se convierten en objeto de continuas vejaciones. Lo grotesco cobra forma a través de un concurso regido por un jurado sádico.

El tercer y último capítulo -«Tu historia completa»- está enmarcado en un futuro inmediato en el que los ricos pueden acceder a la ultramemoria gracias a un microchip que registra todo lo que se hace, ve o escucha. Dicha memoria es posible ser rebobinada y compartida en proyecciones colectivas. La memoria se transforma en un nuevo modelo de espectáculo.

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