GARA > Idatzia > Iritzia> Gaurkoa

Juan Carlos Murillo, Mertxe Mugika, Marian Bidegain (*) Elkarlan, Maizpide, AEK

Política lingüística, impulsora y no restrictiva

«A las puertas de este fin de curso solo sentimos preocupación y rabia», afirman los autores, a propósito de la anulación por parte de Lakua de la partida de subvenciones que recibían los alumnos por acreditar su nivel. Niegan que el problema de la bajada del alumnado esté en los euskaltegis, ni en la situación de paro de muchos alumnos, sino en que la persona con poco nivel de euskara no tenga ninguna necesidad de acreditación, ningún concepto socializado donde la lengua vasca «deba conocerse». Proponen medidas simples para dar la vuelta a esta situación, entre otras, volver a poner en vigor las subvenciones.

Estamos inmersos en la recta final del curso 2011-2012. El inicio del curso fue esperanzador; a pesar de escuchar la palabra crisis aquí y allá, tomando en cuenta que tiempos como este a menudo suelen aprovecharse para la formación de uno mismo, la cantidad de personas que tocaron a nuestra puerta fue parecida a la del año anterior, y solamente padecimos una pequeña bajada de alumnado.

Vista la evolución, podíamos estar contentos. A pesar de haber comenzado con una menor cantidad de matrículas, una vez más quedaron claras las ganas y voluntad de vivir en euskara de este pueblo.

En los cursos anteriores, hasta 2009-2010, hubo un crecimiento en lo referente a cantidades de alumnado, y para explicar la pequeña bajada ocurrida el curso pasado mencionábamos dos razones principales: por un lado, tal como se ha dicho arriba, la tendencia existente en tiempos de crisis a invertir en la formación personal, y, por otro lado, el beneficio aportado por la linea de subvenciones activada para los alumnos acogidos al sistema de acreditación de HABE.

De todos modos, las esperanzas iniciales han ido desapareciendo poco a poco, y a las puertas de este fin de curso solamente sentimos preocupación y rabia.

A principios de curso supimos que la partida de subvenciones que recibían los alumnos por acreditar su nivel iba a anularse. Para el alumno, aprender euskara, es decir, la lengua propia, resulta caro, y tomando en cuenta esa medida cada vez queda más lejos el principio de gratuidad que debería de contener el aprendizaje del euskara.

Por otro lado, a mediados de curso, el Departamento de Educación dio a conocer la resolución que dicta la exención de acreditación del nivel lingüístico. Según esa resolución, muchos alumnos escolarizados quedarán exentos de participar en las convocatorias de acreditación del nivel de euskara. Más de una persona nos ha preguntado preocupada el efecto que ello causará en nosotros y nosotras. Y siempre les damos una respuesta clara: nacimos para desaparecer. A medida que las personas de Euskal Herria vayan hablando euskara, nuestro campo laboral tiene que ir perdiendo peso. Necesariamente. Y si la perdida de alumnado fuera debido a eso, ¡ni tan mal!

Es una burrada pensar que este pueblo se convertirá en euskaldun a través de un decreto. De hecho, ningun decreto aumentará el índice de utilización, ni tampoco mejorará el bajo nivel de euskara que pueda tener una persona.

Mientras tanto, las personas que creemos que Euskal Herria será euskaldun, hemos seguido trabajando, y tal y como hacemos todos los años, hemos preguntado a los Responsables de Política Lingüística del Gobierno Vasco qué resolución de HABE será el eje del próximo curso. La respuesta, como no, ¡recorte otra vez! ¡Que habrá una perdida de alumnado y que con menos recursos dinerarios tendremos suficiente!

Tomando en consideración la actual crisis, nos han pedido, además, que hagamos una reflexión sobre qué podemos hacer para optimizar el sector. No se les ha pasado por la cabeza estudiar qué campañas de promoción pueden realizarse para que más personas aprendan o mejoren el euskara, o qué ayudas económicas pueden ofrecérseles a las personas que de por sí tienen ganas de acercarse a los euskaltegis. Se organizan campañas para renovar la cocina o comprar un coche nuevo, pero para quien quiere vivir en su idioma en su tierra, se da menos que nada.

En su opinión, el problema está en los euskaltegis: al parecer, ese poco que nos dan no lo empleamos adecuadamente. El problema no es que la persona que no sabe euskara no se acerque a los euskaltegis, el problema no es que la persona que quiere aprender euskara esté en el paro y no pueda hacer frente al coste de la matrícula, el problema no es que una persona con poco nivel de euskara no tenga ninguna necesidad de acreditación...

Nosotros lo tenemos clarísimo. A estas alturas ya les hemos dado algunas pinceladas para la «optimización». En nuestra opinión, hay que ponerle freno a la bajada de alumnado. Es un paso estratégico imprescindible asegurarle a quien quiere euskaldunizarse los medios adecuados para ello, y a quien no sabe euskara facilitarle el camino para el acercamiento. Para conseguirlo, hemos exigido repetidamente que se desarrollen medidas tan simples como las siguientes.

El aumento de alumnado vendrá de la universalización del conocimiento, por tanto, en la normalización del euskara resulta imprescindible socializar el concepto «debe conocerse».

Aprender euskara no puede ser tan caro, y son inadmisibles las diferencias de matrícula que se dan hoy en día.

Deben darse pasos hacia la gratuidad.

Hay que promocionar medidas para impulsar la práctica.

Frente a estas ideas, además de proponer recortes, ¿qué medidas tomará el departamento de Política Lingüística para impulsar de verdad el euskara?

Nosotros y nosotras creemos que la política lingüística debe ser impulsora siempre, no restrictiva.

Como hemos señalado al principio, tenemos que desayunar a diario con la crisis. En este momento, en los euskaltegis estamos metidos de lleno en la matriculación de verano, para que los ciudadanos/as den un paso más en su camino a la euskaldunización. Mucha gente se está acercando a los euskaltegis a pedir información, pero eso luego no coincide con la matriculación real. Muchas de las personas que vienen a informarse no dan el paso, y tememos que el curso que vienen esta situación pueda agravarse.

Visto todo ello, hemos hecho la siguiente reflexión: necesidad y deseo de aprender euskara sí que hay, pero es esfuerzo resulta caro. Si de nosotros dependiera, sería mucho más barato; de hecho, siempre hemos dicho que aprender euskara debería ser gratuito de cara al alumnado. Pero con los recursos que poseemos no podemos garantizar la gratuidad.

De cara a paliar los efectos de la crisis económica se están activando más de una linea de ayudas para reanimar varios sectores. ¿Acaso no es lícito que para aprender euskara, o sea, la lengua propia y oficial, se pongan en marcha iniciativas similares?

Por consiguiente, con la esperanza de que tendremos la oportunidad de debatir en torno a diferentes medidas, en este momento hacemos una petición directa a los responsables de la Dirección de Política Lingüística: que en septiembre, más pronto que tarde, abran una línea de ayudas para los alumnos de euskara, y que en el curso 2012-2013 vuelvan a poner en vigor la resolución de subvenciones para los alumnos que certifiquen su nivel de euskara.

Para terminar, está claro que en esta situación de crisis económica todos y todas debemos hacer un esfuerzo para que el futuro del euskara no esté condicionado, y, en este sentido, los euskaltegis seguiremos haciendo lo que mejor sabemos: dar clases de euskara y sacar adelante planes para la práctica.

(*) Firman asimismo este artículo Patxi Agirregomezkorta (Batuz) y Mailu Lasarte (IKA)

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo