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pedro olea | director de cine

«La historia de los ballets y la familia Olaeta es extraordinaria»

Pedro Olea, bilbotarra de las Siete Calles, autor de títulos tan significativos como «Pim, pam, pum...¡fuego!», «Un hombre llamado Flor de Otoño» o «Akelarre», estuvo ayer en Bilbo para, en el marco de Zinebi, presentar su último trabajo, «Ballets Olaeta: Un siglo en danza». Este, lastrado por dificultades económicas, se encuentra aún en fase de construcción. GARA aprovechó la ocasión para conversar con él.

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Alvaro HILARIO | BILBO

Pedro Olea (Bilbo, 1938) es uno de los grandes nombres del cine vasco y del Estado español. Títulos como «La casa sin fronteras» (1972), «Pim, pam, pum...¡fuego!»(1975), «Un hombre llamado Flor de Otoño»(1978) o «Akelarre» (1984) le han granjeado el favor de crítica y público.

Nos citamos con Pedro Olea en las Siete Calles, el barrio en el que nació y, cuando el trabajo se lo permite, todavía reside. «Nací frente a San Antón y fuí criado a base de campanazos», recuerda sonriente. La interesante conversación nos llevó de Bilbo a Hollywood, pasando por Madrid; de la ficción al documental; del amor por el trabajo a las dificultades que hacer cine siempre conlleva. Olea también nos habló de este interesante proyecto en fase de construcción, «Ballets Olaeta: Un siglo en danza»; de su maestro Carlos Saura; de sus ganas de filmar, de hacer cine.

Un bilbaino en Madrid

Contrariando los deseos familiares, Pedro Olea fue a Madrid a estudiar cine donde, entre otros, tuvo de profesor a Carlos Saura: «Conservo aún los apuntes de sus clases. Aunque había gente como Picazo o Berlanga, él era el que realmente nos enseñaba. Desde el primer día, nos puso a dibujar los story boards, y a planificar el rodaje de una escena. Nos enseñaba cómo narrar cinematográficamente», cuenta Olea.

Orgulloso bilbaino, dice que guarda especial recuerdo por los trabajos que ha filmado en Euskal Herria: documentales como «La Ría de Bilbao», «Melodías vascas», «Athletic, un siglo de pasión», el Ikuska de Gernika y largos como «Akelarre» y «Bandera Negra» a pesar de lo cual gran parte de su carrera se ha desarrollado en Madrid: «Es la única solución posible si quieres dedicarte a lo que yo hago. Allí tienes la posibilidad de abrirte a proyectos más importantes; la posibilidad de disponer de más dinero y más tiempo para llevar a cabo un proyecto. Aquí, en Euskal Herria, se hace muy buen cine; ahí están esos dos títulos de cine gay, `Ander eta Yul' y `8o egunean' : me descubro ante ese nivel ideológico, progresista; bien rodadas, con muy buena interpretación de los actores que, claro, desgraciadamente tienen muy corto recorrido comercial. Es raro que traspasen las fronteras porque hay escasez de medios y de promoción».

Recuerda que la súbida en los tipos de IVA dificulta la creación cinematográfica todavía más: «En Madrid se hacen cada vez menos cosas y aquí sucede lo mismo: hay proyectos interesantes, hay gente muy buena trabajando, pero todo ha de sacarse adelante con muy pocos fondos, cobrando menos de lo normal».

«Ballets Olaeta»

Hace ya siete años que Pedro Olea comenzó a filmar «Ballets Olaeta: Un siglo en danza», proyecto en fase de construcción todavía por culpa de las dificultades económicas.

«La misma productora con la que hice el documental del Athletic me propuso este proyecto que es muy interesante, muy bonito pero está detenido. Es una desgracia porque, entre otras muchas cosas, grabé una entrevista, que abre la película, con Jose Antonio Arana Martija, pero no hay dinero para terminar la película», se lamenta.

«Digo que es una desgracia no terminarla porque todo el material que está filmado -incluído Arana Martija- es de gran importancia para el ámbito de la cultura vasca (ahí se habla de esa aportación de la danza vasca, el salto vasco, al ballet internacional, por ejemplo), puede quedar en nada, podría perderse: por contrato, si no se termina la película, la productora tiene el derecho para hacer con los materiales aquello que crea conveniente».

Los problemas no le arredran: «Trabajamos sin cobrar; no sabemos si alguna vez cobraremos algo. Pero me gusta mucho el tema: la historia de los ballets y de la familia Olaeta es extraordinaria. Es un documento excepcional, muy de aquí y corre el riesgo de quedarse ahí».

Así las cosas, en estos tiempos ha dirigido teatro en Madrid, amén de filmar «La conspiración» el pasado año.

Esta es una película realizada para TVE y ETB. «En TVE no la han pasado aún y en ETB la pusieron a la vez que un partido de fútbol en abierto y no la vio nadie. Es un trabajo interesante, todo rodado con un equipo vasco».

La historia comienza con Mola, nombrado gobernador militar de Nafarroa por la República, llegando a Iruñea en tren y termina con Mola entrando en Radio Navarra. «La idea y la producción son de Elías Querejeta y consiste en seguir a un único personaje durante tres meses. La idea es muy buena, pero es también muy difícil. Con un personaje tan nefasto como Mola no puedes hacer maniqueísmo barato, ni caricatura, ni ponerlo como un sádico que quiere acabar con el mundo, eso es lo difícil, porque hasta Mola tenía una faceta humana. Este seguimiento de tres meses se basaba en la documentación; no puedes mentir aunque sea un personaje siniestro».

El rodaje, que tuvo lugar en Bilbo, Iruñea y Donostia, no estuvo exento de reveladoras anécdotas: «A la curia no le gustó que hablaramos de sus relaciones con Mola y no nos dejaron rodar en la catedral de Iruñea; incluso cerraron la verja, la cubrieron con postales de la Iruñea actual. Un día, a las seis de la mañana, fuimos, quitamos las cosas, hicimos el plano, de modo muy breve. Luego volvimos a poner todo en su sitio y dijimos que habíamos solucionado el tema digitalmente».

Tampoco pudieron, obvio, rodar en la sacristía: «Es un lugar increíble, como de Visconti. Tenía todo planeado para filmar allí la entrevista entre Mola y un jerifalte carlista, pero no pudimos. Y me vengué: introduje una escena que no estaba en el guión en la que un cura le transmitía a Mola las bendiciones del Arzobispo». Las escena, finalmente, se rodó en la Diputación de Gipuzkoa: «Gracias a Martin Garitano, pudimos recrear una capilla en un salón de la Diputación. Otras escenas, como los de los ambientes de los militares, las rodamos en La Bilbaina».

Ideas y guiones

Parafraseando a Buñuel, dice que para seguir haciendo cine «hay que tener ganas y buena salud».

Para una buena película, son necesarias las ideas y un buen guión: «La idea es muy importante y cómo contarla también. La idea ha de ser desarrollada en un buen guión. Yo he tenido la suerte de trabajar con Rafel Azcona, todo un arquitecto del guión. El guión evita que el desarrollo de la idea tenga baches. Azcona y yo nos encerrábamos en una cafetería; allí, frente al cristal, viendo pasar la gente, hablábamos de la vida, hablábamos de la película y de lo que yo quería hacer. Pon que utilizáramos dos semanas en todo este tiempo en el que analizábamos todo el proceso, donde mirábamos qué escenas eran válidas, cuales eran necesarias para que la historia pudiera entenderse. A los pocos días, Azcona venía con el guión. Ya digo, la idea es importante, como lo es el guión, pero también es necesario saber contar la historia bien técnicamente».

Dos veces ha entrado Pedro Olea en la carrera por el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. La primera vez fue con «La casa sin fronteras» (1972).

«Saura me influyó mucho a la hora de realizar mis primeros trabajos. Así, hice `La casa sin fronteras', que rodé en Bilbao. Era un cuento muy kafkiano, como el cine en clave que Saura hacía entonces y el Gobierno utilizaba para hablar de una supuesta apertura en el Estado. Me traje a Geraldine Chaplin y, en fin, a casi todo el equipo de Saura».

Aquella película le dio la oportunidad de ir a Hollywood a por el Óscar: «Yo había estado con `La casa sin fronteras' en el Festival de Berlín (a punto estuve a punto de ganar el Oso de Oro al mejor director) y en el Filming de Los Angeles, que fue donde la vieron los yankees. Entonces, el director de la Academia les dijo a los españoles que querían que fuera mi película la que representara a España.

No sucedió nada y nunca supe qué había pasado. Años después, cuando volví con `El maestro de esgrima', aproveché la circunstancia para saber qué pasó en su momento con `La casa sin fronteras'. Entonces supe que los españoles habían enviado una versión inglesa (luego pirateada para proyectar en los aviones con el nombre de `Shock'), aunque la original era en español y por eso fue eliminada. No les gustó que arremetiera contra el Opus y demás».

Las salas 4 y 5 de los cines Golem, el Auditorio, todo ello en Alhóndiga Bilbao, y el Guggenheim son los escenarios en los que hoy se desarrollarán las proyecciones de esta 54 edición del Zinebi.

A partir de las 17.30 podrá verse en el auditorio de la Alhóndiga «La vierge, les coptes et moi» (Estado francés, Qatar, Egipto. 2012. 91`), documental dirigido por Namir Abdel Messeeh. Este cuenta la historia de la madre de Namir, convencida de que puede ver a la virgen en un video traído de Egipto.

A la misma hora, en la sala 4 de los Golem, comenzarán las proyecciones del Concurso Internacional.

Serán ocho películas procedentes de Irán, Canadá, Estado francés, Gran Bretaña, Turquía, Portugal, Alemania y el Estado español. A las 20.00, en el Auditorio, se pasarán otros ocho filmes, donde tomarán parte Rumania, Colombia, Bélgica y EE.UU, además de otras películas provenientes de los estados mencionados.

En el Museo Guggenheim, a las 18.00,tendremos «Intimacy» (Estado francés. 2001; ficción, 115`), dirigida por Patrice Chéreau (autor, entre otras, de «La reina Margot»), director galardonado junto a Carlos Saura con otro Mikeldi de Honor. La misma narra la relación entre un músico londinense fracasado y una mujer con la que mantiene relaciones sexuales. Cuando empieza a preguntar por su vida personal, la relación entra en peligro.

En el mismo escenario, a las 20.00, en la sección Homenaje al jurado internacional, se proyectarán «Fracaso escolar» (Estado español; ficción; 8`), de Gracia Querejeta y «Damascus, my first kiss» (Siria; documental; 43`), de Lina Alabed.

A esa misma hora pero en la sala 5 de los Golem, empezará el pase de cinco películas de la sección Infoworld. Hasta en las mejores familias (programa 1). Habrá ficción, documental y animación para un mismo tema: las relaciones familiares, sus luces, sus sombras y las experiencias personales de cada uno de sus miembros.

A las 22.30, una vez más en el Auditorio de la Alhóndiga, sesión de Informativas cine vasco: «Aztarnak» (28`), de Mikel Zatarain; «Deus et machina» (8,30`), de Koldo Almandoz; «El último hombre»(9`), Alain Garibi; «Al otro lado»(7`), de Neftalí Vela; «IIII» (10`), de Zuriñe Goikoetxea y Ieltxu Armendariz; «Walkie talkie» (16`), de Rubén Pérez Barrena; y «En el ensayo» (40`), de Carlos Idirin.

Exceptuando «Aztarnak» y «En el ensayo», ambas documemtales, el resto de las cintas son de ficción. A.H.

 
IDEA Y GUIÓN

«Para una película la idea es importante, como lo es el guión, pero también es necesario saber contar la historia bien técnicamente»

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