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EEUU tratará de atar en corto al nuevo e islamista primer ministro paquistaní

Nawaz Sharif venció en las urnas con la promesa de negociar la paz con los talibanes y con críticas a EEUU. Pese a ello, los expertos prooccidentales no auguran cambio alguno y confían en que todo está bien atado. Y si no, siempre queda el recurso al Ejército golpista local.

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GARA | LAHORE

Vencedor incontestable en las elecciones legislativas del pasado sábado, el nuevo primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, está ya en el punto de mira de Washington para que no se mueva un ápice y mantenga la tensa y rocambolesca pero real alianza estratégica.

El objetivo de EEUU es que siga permitiéndole utilizar el suelo paquistaní en su lucha contra los talibanes.

Jefe de Gobierno en dos legislaturas en los años 90 -hasta que fue depuesto por un golpe de Estado militar-, Sharif evocó durante la campaña electoral la posibilidd de iniciar conversaciones con los talibanes paquistaníes del TTP, embarcado en los últimos años en una guerra a muerte contra los sucesivos gobiernos de Islamabad. Esta guerra se ha saldado con la muerte de miles de personas.

El TTP ha reivindicado la campaña de atentados mortales, que llegó hasta el mismo día de las elecciones, contra los miembros pro-estadounidenses de la coalición de gobierno saliente.

Los talibanes les responsabilizan, por complicidad, de la muerte de cientos de personas en ataques perpetrados por drones (aviones sin piloto) estadounidenses, así como de la guerra sucia que llevan a cabo los servicios de inteligencia de EEUU, que tuvieron su colofón hace dos años con la ejecución de Osama Bin Laden.

La Liga Musulmana (PML-N) de Nawaz Sharif no ha sido objetivo de estos atentados, lo que ha facilitado su campaña de mítines y concentraciones, pero ha generado críticas por parte del Gobierno pro-occidental, que aireó su supuesta proximidad a los grupos islamistas armados.

En declaraciones al diario británico «Sunday Telegraph», Sharif realizó unas declaraciones un tanto ambigüas asegurando que «lo más importante es no permitir jamás que nuestro suelo pueda ser utilizado por quien sea para crear problemas en otro país del mundo». Afirmación que sirve tanto para tranquilizar a Washington como para criticar su intromisión.

Por de pronto, Barack Obama se ha limitado a señalar que trabajará con el Gobierno de Sharif «como socios iguales».

Retórica versus realismo

Ya hay quien se ha apresurado a recordar que Sharif apoyó las ofensivas del Ejército paquistaní contra los insurgentes islamistas en 2009 en el valle de Swat y en el distrito tribal de Waziristán Sur, en la frontera virtual con Afganistán .

Un alto responsable del partido de Sharif, Sartaj Aziz, abogó ayer por una «estrategia mixta» que combine el uso «dosificado» de la fuerza militar con negociaciones con los insurgentes.

Durante la campaña. el retornado primer ministro ha criticado los ataques estadounidenses con drones, pero los comentaristas pro-occidentales ponen el acento en que sus críticas habrían sido menos virulentas que las proferidas por su rival, Imran Khan.

Imtiaz Gul, especialista en cuestiones de seguridad, augura «una relación madura y desapasionada con EEUU» del nuevo Gobierno. «La guerra contra el terrorismo y la campaña de bombardeos con los drones tienen su propia lógica y no creo que (Sharif) vaya a ser muy puntilloso», apunta sincero Gul.

MUSHARRAF

La APLM, formación del general Pervez Musharraf, logró un escaño por la circunscripción de Chitral (noroeste), precisamente aquella donde el golpista intentó presentarse sin éxito antes de ser confinado a prisión domiciliaria.

BALUCHISTÁN

Un atentado contra el inspector general de la Policía de la ocupada Baluchistán, Mushtaq Sujera, en la ciudad de Quetta, se saldó con la muerte de seis personas. Un camión con una tonelada de explosivos fue lanzada contra su comitiva.

BOLSA

La principal plaza financiera, la Bolsa de Karachi, abrió al alza y con fuerza tras la victoria de Sharif, magnate del acero y próximo a la clase empresarial, que espera de él que enderece desde la ortodoxia la economía del país.

El retorno al poder de Nawaz Sharif suscita esperanzas en el rival histórico indio

India espera una mejora en las tensas relaciones entre las dos potencias nucleares rivales, al menos mientras Sharif mantenga a raya a los generales que le destituyeron.

Durante su anterior mandato entre 1997 y 1999, India y Pakistán se enzarzaron en el bautizado como «conflicto de Kargil» y Pakistán se declaró potencia nuclear, dos semanas después de que Nueva Delhi anunciara sus propias pruebas nucleares.

Sharif aseguró que el conflicto de Kargil fue lanzado sin su consentimiento por el entonces jefe del Ejército, Pervez Musharraf, quien meses después le destituyó con un golpe de Estado.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, fue de los primeros en felicitar a Sharif y en apostar por «un nuevo capítulo en las relaciones» bilaterales e invitarle a visitar India «en su momento».

Analistas indios alaban la franqueza y la apuesta por mejorar las relaciones bilaterales de Sharif. Pero el analista paquistaní Ahmed Rashid insiste en que la clave de ello residirá en la posición que tome la cúpula militar paquistaní. GARA

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