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El argentino, con sus últimas palabras, no desestima seguir un año más

La pelota de Bielsa está en el tejado de Urrutia

La Directiva necesitará argumentos de peso en el caso de que no esté por la labor de ofrecerle renovar.

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Joseba VIVANCO

De la margarita sobre quién será el inquilino del banquillo del nuevo San Mamés la próxima temporada comienzan a desgajarse ya algunos pétalos. Decía Lukas Podolski, el delantero alemán, que «el fútbol es como el ajedrez, pero sin dados». Y esa partida de ajedrez, sin dados, ha presenciado ya los primeros movimientos de piezas. Veremos en estas semanas si la razón habrá que dársela a otro teutón, Franz Beckenbauer, cuando sentenció que «el fútbol no es ajedrez, se juega con los codos de vez en cuando».

El `alquimista' Marcelo Bielsa capeó con atino la comparecencia de prensa posterior al partido del sábado, y si bien justificó su falta de concreción acerca de su futuro en su intención de «no meter la pata», deslizó un mensaje lleno de contenido. «Yo no soy solo el que debe fijar posiciones», lanzó la pelota al tejado de una Directiva que por boca de su máxima cabeza, Josu Urrutia, dijo en su última presencia en abril ante los medios que lo que tocaba entonces era «alcanzar la tranquilidad lo antes posible, es lo que nos preocupa y lo que nos ocupa, y lo que tenga que venir el año que viene ya vendrá».

Pues bien, la tranquilidad -aunque no matemática sí virtual que se dice ahora-, está ya alcanzada y ahora sí, toca hablar de Bielsa y del banquillo. Hasta ahora, todo eran conjeturas, que si el técnico argentino tiene pie y medio fuera, que si ahora lo tiene dentro, que si su equipo de trabajo está contento entre nosotros y no desea hacer las maletas, que si ahora ya las está embalando, que si los jugadores observan al rosarino con ganas de seguir, que si... Incluso en un mismo periódico, dependiendo de quién rubrique el artículo, se da fe a una cosa y a la contraria.

La Directiva tiene la palabra

Sin embargo, en los últimos días, como decíamos al inicio de estas líneas, la margarita empieza a deshojarse. La semana pasada, Nika Cuenca, en el diario ``As'', elucubraba con que era cuestión de tiempo la confirmación de Ernesto Valverde como nuevo técnico rojiblanco, pero a la vez informaba con rotundidad que la Directiva de Athletic no iba a ofrecer la renovación a Bielsa. Blanco y en botella. La pelota no estaba ya solo en el tejado del argentino y su manía de no exteriorizar sus intenciones hasta el final de la temporada, sino que el esférico también botaba en el alero de Ibaigane, que esta vez, y a diferencia de la campaña anterior, sí tiene algo, y mucho, que decir.

Hay quien defiende estos días que la decisión sobre el banquillo del club nunca ha estado solo en manos de Bielsa, pero hace un año la impresión era que la Directiva estaba tan expectante por la decisión del técnico como la propia afición. Hoy, las cosas han cambiado. El silencio de Josu Urrutia parece llevar ahora carga de profundidad. Quién sabe si la de hacerle saber al propio entrenador que esta vez no depende de él, o si directamente que su ciclo en Bilbo ha tocado a su fin. Sea como fuere, el aludido respondió este sábado para dejar claro que más allá de cuál sea su actitud hacia la renovación o no, también depende de las intenciones de la otra parte.

Un técnico con crédito

El «yo no soy solo el que debe fijar posiciones» puede entenderse como que Bielsa tendría una predisposición a seguir y de paso devolver la pelota a la Junta de Urrutia para que aclare si está en la misma sintonía. No ha dicho ni que sí ni que no, pero el de Rosario ha abierto una rendija a la cábala. Porque si su decisión es la de irse, a qué viene tanta intriga por su parte, tanta indefinición. Era lógico hace un año aguardar a que se resolvieran las dos finales y que el propio Bielsa, club y afición digirieran las dolorosas derrotas, pero no tiene ningún sentido su silencio en la actual, a no ser que esté esperando signos desde la Directiva sobre sus intenciones.

De lo que no cabe duda es de que si la Junta Directiva prescinde de Bielsa deberá argumentar muy sólidamente su decisión. El rosarino sigue teniendo crédito en gran parte de la afición, mucho más allá de ese fondo norte de La Catedral. Bielsa ha calado muy hondo en el entorno rojiblanco. El ideario y filosofía del entrenador parecen intactos, su apuesta futbolística sigue teniendo validez, lo mismo que su innegable compromiso sentimental y con el club, sea el primer equipo, filiales, el femenino o el propio césped de Lezama.

Al contrario, si el guión pasa por la necesidad de `oxigenar' el vestuario habrá que preguntar a los jugadores si necesitan aire nuevo o si lo que mandan son los resultados será difícil seguir vendiendo que este club es diferente, porque solo lo sería en determinadas circunstancias.

Otra cosa es que primen razones extradeportivas y de aquellos polvos del verano vinieran estos lodos un año después. Si bien se pueden observar ciertos mensajes subliminales sobre por dónde van las inquietudes de Urrutia y los suyos, y parece que su apuesta no incluye a Bielsa. Habrá que aguardar a la caída del próximo pétalo, la próxima rueda de prensa que ofrezca en Ibaigane el presidente.

Es cierto, de la misma manera, que el futuro del banquillo rojiblanco está sujeto a más aspectos que solo el de Bielsa, si realmente la intención de Ibaigane pasa por el relevo del técnico sudamericano.

Ernesto Valverde parece la alternativa con más fuerza, pero todo dependerá de la seriedad del proyecto con que el Valencia tiente al técnico extremeño, lo mismo que la competición en la que los chés jueguen la próxima campaña en Europa. Con Cuco Ziganda, el que completa la terna, ocurre otro tanto, a expensas de si su Bilbao Athletic consigue el ascenso a Segunda A, y al navarro le seduzca el reto de la División de Plata, aunque pase lo que pase, ya ha dicho que seguirá en Lezama entrenando.

La pelota está en el césped. Bielsa ha centrado y le toca a Urrutia hacer jugada. ¿Estaremos ante una partida de ajedrez, con o sin codazos?

Álvaro: «El Athletic no se juega nada»

El defensor zaragocista Álvaro González aseguró ayer que «el Athletic no se juega nada a estas alturas, ojalá les pillemos un poco relajados. Nosotros somos los que tenemos que demostrar sobre el campo que nos jugamos el futuro». En ese mismo sentido, añadió que «ellos vienen con los deberes hechos y los nervios no les van a pasar factura. El Athletic es un equipo que siempre lucha, nos lo pondrá difícil, pero tenemos que demostrar que nosotros somos los que nos jugamos algo». Será el reencuentro de Ander Herrera con su antiguo estadio y el equipo al que también lleva en su corazón, en una complicada situación. Algo parecido le pasó a Aduriz ante el Mallorca el sábado.

El equipo maño viene de sacar un punto ante el Levante y de dejar la portería a cero en los dos últimos encuentros. Se juega la vida este domingo y como reconoce Álvaro, «es una semana larga, porque de viernes a domingo se hace eterno». Este jueves saldrán a la venta las entradas para el partido, con precios que oscilan entre los 25 y 50 euros. J.V.

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