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Nahikari aske, voluntarios se ofrecen a ocupar el lugar en prisión de una madre presa

La web nahikariaske.wordpress.com recoge adhesiones para cumplir condena en lugar de la joven donostiarra Nahikari Otaegi. Una iniciativa simbólica para poner en evidencia la situación de las presas vascas que se encuentran en prisión con sus hijos e hijas.

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Imanol INTZIARTE

La donostiarra Nahikari Otaegi ingresó en prisión hace menos de dos meses para cumplir los cuatro años y medio de prisión que le restan de la condena impuesta por su actividad en la organización juvenil Segi. Lo que hace su caso diferente al de decenas y decenas de personas es que no entró sola en la cárcel, sino que lo hizo acompañada de la pequeña Oihana, su hija de siete meses. Además, tiene otro hijo de tres años, Ekaitz, que se ha quedado en casa con su padre. GARA dio cuenta detallada de este caso. Otaegi está encarcelada en Aranjuez (Madrid) y no puede recibir visitas de su pareja, que está refugiado en Donibane Lohizune.

Ante ello, desde la capital guipuzcoana ha surgido una iniciativa que tiene como objetivo denunciar la situación y al mismo tiempo solidarizarse con Otaegi y su familia. En la página web nahikariaske.wordpress.com se ha colgado un manifiesto cuyos firmantes se comprometen a repartirse y cumplir los días de cárcel que le restan a la joven donostiarra, a fin de que ella pueda estar en libertad junto a su hijo y su hija.

Los menores y la dispersión

Si bien esta idea se ha personalizado en un caso determinado, sus impulsores subrayan la necesidad de que se respeten los derechos de todos aquellos padres y madres que se encuentren presos y de sus hijos e hijas. En este aspecto, cabe subrayar que la política de dispersión que aplican los estados español y francés dificulta enormemente las visitas. «Si los viajes son duros para una persona adulta, imagínate para dos niños de siete meses y tres años», apuntaba al respecto Aitor Mokoroa en el reportaje publicado en estas páginas el pasado 24 de abril.

«Por desgracia, este caso ni es único ni será el último. Cabe recordar además que en las cárceles de Euskal Herria no hay módulos adaptados para madres, por lo que se obliga a toda la familia a sufrir la dispersión», apuntan los promotores de Nahikari aske, que han abierto asimismo perfiles con este nombre en Facebook y Twiter (@nahikariaske).

Los firmantes del manifiesto, publicado bajo el título de «Amatxo, zer da kartzela?», se comprometen a cumplir por turnos la condena de Otaegi y exponen tres razones para esta especie de «autoinculpación» a posteriori. La primera hace referencia a que la donostiarra y los otros jóvenes condenados en el mismo juicio, así como muchos otros jóvenes que serán juzgados próximamente, han sido o serán juzgados «por su labor política».

Como segundo punto indican que «separar a los progenitores, y en especial a las madres de sus hijos, es muy perjudicial para los mismos, por lo que creemos que para casos de este tipo la sociedad debería preveer soluciones más humanas». El tercer aspecto destaca la actual situación política que se vive en el país, por lo que se pide a los órganos judiciales y penitenciarios que se adecuen a este tiempo.

Siete en Aranjuez, Valencia y Roanne

Según el listado que elabora Etxerat, cuya última actualización data del pasado 28 de mayo, hay siete prisioneras vascas que están en la cárcel con algún hijo o hija de corta edad. Seis en el Estado español. En la madrileña cárcel de Aranjuez se encuentran, además de Nahikari Otaegi, Lierni Armendariz, Nerea Garaizar y Anabel Prieto; mientras que en Valencia III (Picassent) están Oskarbi Jauregi y Josune Oña. La séptima es Miren Itxaso Zaldua, que se halla en la cárcel francesa de Roanne.

«Te dan una cuna, pero por lo demás todo es igual. Te tienes que pelear hasta un puré», explicaban la expresas Kristina Gete y Alaitz Iturriotz en un reportaje publicado por «Berria» a principios del pasado mayo. En el texto, ambas enumeraban las trabas sufridas para educar a sus hijos, como por ejemplo la prohibición de comprar cuentos o música en euskara. Unos días antes, Nahikari Otaegi reconocía a este diario que «el entorno no es el más adecuado» para una niña pequeña, pero que «tenemos opción de sacarla de prisión cuando queramos, por lo que también estará con su aita y su hermano». «Son muy pocas las cosas que puedo llevar conmigo», apostillaba.

 

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