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Maite SORoa | msoroa@gara.net

Y no pasa nada

Acuenta del mal rollo que dicen que tienen el entrenador del Bar- ça, Tito Vilanova, y su antecesor, Pep Guardiola -servidora tampoco está muy puesta en el tema pero le caen bien los dos-, el impresentable Salvador Sostres perpetra en «El Mundo» un comentario que rompe todos los listones del machismo más zafio. Se titula «Las señoras», y el insultador a sueldo de Pedro J. comienza con este párrafo: «A Guardiola, para entenderle, hay que pensar en femenino. No me meto en su vida sexual, que ni la conozco más allá de que está casado y tiene tres hijos ni me importa. Lo que digo es que en Guardiola, y sobre todo en su modo de relacionarse con el mundo, predomina su parte sinuosa, su parte serpenteante, su parte femenina. Por eso sus broncas son siempre indirectas, siempre retorcidas». Vamos, que según Sostres las mujeres somos víboras, aunque el veneno lo pone él. De sobra.

El enfant terrible de la derechona, que quiso ser periodista pero solo puede ser columnista, sigue en su estilo y señala que «Pep sabe lo que quiere, hace todo lo que puede para conseguirlo sea correcto, incorrecto, moral, amoral o inmoral; y en lugar de admitirlo y de cobrar su parte del beneficio, intenta disimular y disimularse para parecer un ser angelical. Algo así como este tipo de esposas que quieren que hagas lo que ellas quieren creyendo que haces lo que tú quieres». Una desconoce si este personaje tiene pareja, si está casado o si se conforma con ver la tele hasta muy tarde, pero si esa es la idea que tiene de las relaciones debería hacérselo mirar. Y como columnista tampoco es que sea una lumbrera, ya que cierra el artículo como empieza: insultando a Guardiola y a todas las mujeres del mundo. También a las del periódico de tal nombre. Dice Sostres que «Guardiola es retorcido como pocos, sibilino y con una mala leche calculadora, fría y letal. Su entorno es el pasteleo constante, salvo Cruyff que es el Sol y es alrededor de él que giran los demás planetas. Su egoísmo es descomunal, su capacidad para el amago y el engaño, antológica, y su sentido de la amistad cotiza en la bolsa de sus intereses. Ha revolucionado el fútbol mundial, tornándolo noble y bellísimo» y añade: «en resumen: perversas, egocéntricas, malas y retorcidas lo son todas. Pero genio sólo hay uno: Guardiola». O sea, que se puede escribir que todas las mujeres somos perversas, malas y retorcidas, y aquí no pasa nada. Habrá que empezar a retorcer otras cosas...

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