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Mikel INSAUSTI Crítico cinematográfico

No hay talent show sin madres

Los realizadores de televisión saben muy bien que en un talent show el plano de la madre que sufre al otro lado de la pecera es tan importante como el seguimiento de la actuación del o de la aspirante a artista. No es nada nuevo, pues el mecenazgo materno ha existido desde siempre, tal como lo reflejó el maestro Visconti en su clásico de 1951 «Bellissima», con la gran Anna Magnani como la madre de todas las madres que sueñan con una hija famosa.

Cierto es que en los últimos tiempos se ha puesto de moda la figura del padre de futbolista dispuesto a firmar un contrato millonario con un equipo de las ligas profesionales, pero nunca le hará sombra a la de la mater amantisima. Ahora ellas también son managers, y si no que se lo digan a la actriz Katherine Heigl, cuya carrera la lleva la señora Nancy Heigl, la misma que la trajo al mundo.

Nancy es temida en todos los grandes estudios de Hollywood, debido a que esta mujer es más dura y exigente negociando que los agentes que se dedican al management desde siempre. Ella respalda a su hija en sus declaraciones, animándola a no consentir ningún tipo de abuso.

La excesiva sinceridad y sus críticas en público a cuantos la contratan le está costando a la actriz fama de «difícil». No se conforma con el éxito televisivo de «Anatomia de Grey» y denuncia la falta de calidad de los nuevos guiones, al igual que acusa a Apatow por la comedia «Lío embarazoso» de ser sexista. Para el rodaje de «Killers» las Heigl pidieron un avión privado. En el de «27 vestidos» solicitaban antes de cada toma un refresco dietético...

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