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Ibarretxe defiende el tripartito, que está siendo cuestionado en el PNV

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, hizo ayer una encendida defensa de la fórmula del Gobierno tripartito y mostró su convicción de que no sólo continuará hasta el final de esta legislatura, sino también «después de 2009». Las palabras de Ibarretxe llegan cuando en el seno del PNV se está poniendo en duda la lealtad de sus socios al tiempo de que se cuestiona la conveniencia de continuar junto a EA y EB.

Iñaki IRIONDO | GASTEIZ

El Consejo de Gobierno autonómico se reunía ayer de forma extraordinaria en la localidad de Turtzioz, en la casa-palacio La Puente, donde se firmó el acta de la última reunión presidida por el lehendakari José Antonio Agirre antes de partir al exilio. Tras el encuentro, estaba previsto un acto protocolario en la casa de Juntas de Avellaneda, donde la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Madariaga, y Juan José Ibarretxe pronunciaran unas palabras. Con la visita, el Ejecutivo autonómico daba por concluidos los actos del 70 aniversario de la lucha contra el alzamiento franquista.

La sorpresa saltó cuando lo que se esperaba fuera un discurso protocolario del lehendakari se convirtió en una encendida defensa de la fórmula del Gobierno tripartito. Dirigiéndose a sus consejeros y expresamente también a los partidos que componen el Ejecutivo, Juan José Ibarretxe afirmó que «este Gobierno no sólo va a liderar el país durante los próximos dos años. Yo estoy convencido de que lo va a liderar también después del 2009. Es la apuesta más centrada que se ha hecho en los últimos años. Somos la columna vertebral de este país. Y lo somos porque, frente a las posiciones de las orillas, suponemos el cauce central».

A raíz de que en la composición de algunos ayuntamientos formaciones del tripartito no hayan respetado la consigna de facilitar la alcaldía al socio con más votos y de que en la elección de la mesa de las JJGG de Gipuzkoa EB castigara a EA dando la presidencia al PSE, se han entrecruzado entre las direcciones de los tres partidos acusaciones de deslealtad y de estar debilitando a la coalición de gobierno.

Siendo esto así, no es menos cierto que han sido altos cargos del PNV los únicos que han puesto en solfa el futuro de la fórmula. El mismo día de la constitución de los ayuntamientos, el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu, afirmó que «la deslealtad de EA traerá consecuencias». Y «Deia», que había contactado directamente con Urkullu, afirmaba que dichas consecuencias «pueden llegar hasta el propio Gobierno».

El pasado sábado, el portavoz del PNV en el Parlamento de Gasteiz, José Antonio Rubalkaba, apuntaba que «si no se cumplen los acuerdos, el tripartito tiene mala continuación» y señalaba que podría estar en «fase de liquidación». Rubalkaba dijo hablar a título personal, pero añadió que lo expondría «donde haya que exponerlo» y sus declaraciones figuraban en la web oficial del PNV.

Otro destacado portavoz jeltzale, Iñaki Anasagasti, recoge en su web personal su posición contraria a la fórmula de Gobierno elegia por Ibarretxe y habla de la misma como «fantasmagórico eje con fecha de caducidad».

No es de ahora

Lo que el PNV entiende como actos de deslealtad de sus socios no han hecho sino agudizar las dudas sobre la viabilidad del tripartito que ya existían con anterioridad en una parte de la cúpula jeltzale. Cabe recordar que en mayo del pasado año se produjo una crisis por la oposición de un sector del PNV a aceptar el proyecto de Ley de Suelo del Gobierno de Lakua. Aquellos movimientos fueron entendidos por sectores políticos de dentro y fuera del Ejecutivo como una forma de desgastar la fórmula del tripartito.

Por aquellas fechas, el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, explicitaba que «hoy por hoy el tripartito sigue siendo un instrumento válido, dentro de dos años habrá que ver».

Con estos antecedentes y en el contexto actual de nerviosismo postelectoral, había también sectores jeltzales que lo que deseaban es que el lehendakari diera un tirón de orejas a EA y EB por lo ocurrido en algunos ayuntamientos y en las Juntas Generales de Gipuzkoa.

Lejos de eso, lo que se ha producido es una nueva defensa del tripartito por parte de Juan José Ibarretxe. Admitió que se han hecho mal algunas cosas, «que tendremos que reparar», pero insistió en la idea de que es la «columna vertebral del país». En una orilla se situarían el PP y el Partido Socialista «que no aceptan que las decisiones se tomen en Euskadi y no en Madrid», y en la otra Batasuna que «no acaba de aceptar que los derechos humanos son indivisibles».

«Contratos millonarios»

El lehendakari consideró «una enorme contradicción» que «se hable mal, a la baja, de un proyecto y, al mismo tiempo, se ofrezcan contratos millonarios a partidos del Gobierno para que abandonemos el proyecto».

La interpretación general de estas palabras fue que se trataban de una mención a la propuesta que el PSE había hecho a EA ofreciéndole la mitad de las carteras de la Diputación de Gipuzkoa y la presidencia de la Kutxa.

La defensa que el lehendakari hizo del tripartito comenzó a ser contestada ayer mismo en algunos foros de opinión de internet donde se expresan personas que se presentan como afiliados o simpatizantes jeltzales. Llamativamente, la web oficial del PNV no recogía en este caso ninguna referencia a las palabras del lehendakari, como sí ha solido hacer en otras ocasiones.

Las negociaciones van por buen camino en Gipuzkoa, según Galdos

El presidente de EA de Gipuzkoa, Iñaki Galdos, señaló ayer que las negociaciones con el PNV «en general, van bien». Confirmó que el PSE les había ofrecido la mitad de las carteras y la presidencia de Kutxa, pero señaló que para EA «esto no es un mercado», aunque afirmó que si la negociación con el PNV fracasa no tendría problemas para lograr un acuerdo con el PSE. A Miguel Buen no le gustaron estas declaraciones. Galdos criticó a EB, aunque en los próximos días las negociaciones comenzarán a ser a tres bandas.

En otro orden de cosas, Galdos aseguró que «muchos» concejales de EA han cometido «grandes pecados» y han creado «graves problemas», por lo que se mostró «muy enfadado» y pidió «perdón».

En cuanto a las negociaciones que se están produciendo en Araba -donde el PSE ha ofrecido al PNV compartir la Diputación bajo presidencia de Txarli Prieto- el diputado general en funciones, Ramón Rabanera, pidió ayer a PP y PSE que hagan «los esfuerzos necesarios» para llegar a un acuerdo y que Araba «sea un contrapeso, que no un enfrentamiento, al mundo nacionalista».   GARA

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