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Whitney Houston, una diva del R&B resquebrajada por la droga

La voz que popularizó el célebre «I Will Always Love You» de la película «El guardaespaldas» se silenció definitivamente el sábado en un hotel de Beverly Hills, en Los Ángeles, por causas que se investigan y tras años de adicción a las drogas. Whitney Houston falleció a los 48 años, cuando intentaba recuperar su carrera, la más exitosa de una artista femenina en la historia de la música. Su muerte ha truncado la que podía haber sido una madurez creativa.

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Fernando Mexía-EFE y GARA | LOS ÁNGELES

Whitney Houston, la diva afroamericana de los años 80 y 90, fue una de las voces más cálidas y aterciopelada de la música, pero su atormentada vida sentimental y las drogas resquebrajaron ese don portentoso. Su muerte tuvo lugar en el hotel Beverly Hilton, en Beverly Hills, donde fue hallada por su peluquera en la bañera de su habitación y se especula con que pudiera haberse quedado dormida por los efectos de un calmante, según informó la página web TMZ.

Según fuentes cercanas a la artista, Houston era consumidora habitual de Xanax, un medicamento que tomaba para controlar la ansiedad antes de acudir a fiestas como la que tenía previsto acudir el sábado. La víspera había trasnochado y bebido mucho alcohol. A pesar de la rápida respuesta de los paramédicos, que trataron de reanimarla durante cerca de 20 minutos, Houston fue oficialmente declarada muerta poco antes de las 16.00 hora local (00.00 GMT).

Whitney Houston estaba intentando relanzar su carrera desde 2009 cuando sacó «I Look To You», el álbum con el que intentaba dejar atrás a un período de silencio. Aquel año, la cantante confesó públicamente su tormento personal en el programa de la popular presentadora de televisión Oprah Winfrey, donde afirmó estar recuperada de sus adicciones a la marihuana, el crack y la cocaína.

«Mi marido era mi droga», reconocía entonces. Su drogadicción se asoció con su complicado matrimonio con el también cantante de rap Bobby Brown, con quien se casó en 1992, en el momento cumbre de su carrera. Tuvieron una hija, Bobbi Kristina, y se divorciaron en 2007 tras una convivencia autodestructiva. «No hacía nada sin su consentimiento», confesaba ante las cámaras, aunque aseguró que los abusos -verbales y en ocasiones físicos- se vivieron por los dos lados. En una ocasión, Brown escupió a Houston. En otra, Houston noqueó a Brown con un teléfono y le dejó tirado en el suelo sangrando.

Elegante y soul

Nacida en Newark, New Jersey, el 9 de agosto de 1963, alcanzó el éxito con «I wanna dance with somebody», pero fue «I will always love you» la canción que irá siempre unida a ella. Fue el tema central de «El guardaespaldas», la exitosa película que protagonizó junto a Kevin Costner.

Sofisticada, elegante y muy esbelta, fue la intérprete de rhythm and blues (R&B) que más discos vendió con su potente, y a la vez, sensual voz, con la que interpretó desde soul, gospel, funky y blues, lo que la colocó desde mediados de los ochenta en lo más alto de la música y le valió ser galardonada con seis Grammy. Su nombre fue recogido en el Libro Guinness como el de la artista femenina más exitosa de todos los tiempos por haber vendido más de 140 millones de copias.

La música la meció desde la cuna: su madre fue cantante de gospel y folk-blues y su padre dirigió un coro de gospel; era sobrina de la cantante Dionne Warwick y pariente lejana de Aretha Franklin. Solo tenía 11 años cuando empezó a cantar gospel en el coro que dirigía su madre en una iglesia baptista. Hizo coros para artistas como Chaka Khan y Lou Rawls mientras trabajaba como modelo. Sus fotos aparecieron en prestigiosas revistas de moda y consiguió el título a la Mejor Modelo Internacional de 1982.

Fue en 1983 cuando entró por todo lo alto en la industria discográfica: su primer disco, «Whitney Houston», le llevó a la fama; con su segundo LP, «Whitney», ganó, en 1988, el Grammy a la mejor vocalista femenina de pop. En diciembre de 1990 apareció «I'm your baby tonight», y dos años más tarde se estrenó «El guardaespaldas», de cuya banda sonora se vendieron más 23 millones de copias y el famoso «I will always love you» fue el single más vendido en todos los tiempos. Aquel año se casó con Bobby Brown.

Fue encadenando éxitos, en una vida profesional luminosa que contrastaba con las sombras sentimentales. Tras varios discos más y muchos premios, en 2002 su carrera entró en barrena y, a pesar de sus esfuerzos por rehabilitarse, nunca recuperó la voz que la hizo brillar. Su gira mundial en 2010 para presentar «I Look To You» fue un desastre. Incapaz de llegar a los agudos que la hicieron famosa, manifestó problemas de respiración, pospuso conciertos e incluso fue ingresada en París por unas «alergias». La crítica calificó sus interpretaciones de «horrendas» y sus fans terminaron por abuchearla.

En mayo de 2011 volvió a someterse a un tratamiento de desintoxicación y durante estos los últimos días se la vio en varias fiestas e incluso fue fotografiada en aparente mal estado saliendo de un bar en Hollywood.

La entrega de los Grammys, marcada por su muerte... aunque la fiesta continuase

La cantante había reservado una suite en el Beverly Hilton porque iba a acudir a la fiesta que había organizado allí el productor musical Clive Davis la noche del sábado, un evento anual que reúne a muchas estrellas de la canción y que se celebra la víspera de la gala de los Grammy. Su séquito comenzó a inquietarse cuando la artista llevaba más de una hora en el baño y tenía que empezar a prepararse para ir al evento. Su peluquera fue a ver qué le pasaba y se la encontró con la cabeza bajo el agua en la bañera y las piernas fuera, como si se hubiera deslizado.

La noticia conmocionó al mundo de la música americana, aunque hubo detalles chocantes, como que la fiesta a la que iba a acudir no se suspendiese. Era previsible, sin embargo, que Houston, que ganó seis premios Grammy durante su carrera, estuviese muy presente en la entrega de premios de anoche. Jennifer Hudson, la cantante de R&R que recibió un Grammy de Manos de Houston en 2009, sería la encargada del homenaje.

Twitter echaba chispas durante todo el día y Mariah Carey escribía que tenía «el corazón roto». El músico y productor Quincy Jones, uno de los colaboradores de Michael Jackson, destacó su «talento realmente original e incomparable». Robin Gibb, uno de los componentes de los Bee Gees, dijo que «era una de los grandes voces de la música popular. Como siempre, lo reconocemos tarde, cuando quienes lo merecen ya se han ido».

En una de sus canciones más aplaudidas, cantaba Houston: «Si no te tengo a ti, no tengo nada». Afortunadamente, tras su marcha quedarán la historia, sus canciones, el recuerdo de su voz y una trayectoria brillante que la convirtieron, con 415 premios, en la artista más galardonada de todos los tiempos. GARA

NOVIA DE AMÉRICA

En 1991, durante la final de la Copa Super Bowl de EEUU, vestida con un chándal, convirtió su interpretación en la única versión del himno que logró ser un éxito de ventas en EEUU. Convertida en la novia de América, solo restaba trasladar esa imagen al cine. Así llegó «El guardaespaldas», de cuya banda sonora, que se mantiene como la más vendida de la historia, despachó 48 millones de copias.

PRÓXIMO ESTRENO

Había completado recientemente el rodaje de «Sparkle», un filme sobre las Supremes del que se decía que podría devolverla al estrellato. La película, un remake de una película de 1976, inspirado en la historia del primer grupo de Diana Ross, se estrenará en los cines de Estados Unidos el 17 de agosto.

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