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Raimundo Fitero

Oscuras

 

La verdad no existe. O quizás la verdad sean las mentiras. Es difícil intentar comprender lo que sucede en los asuntos económicos, en las decisiones de los gobiernos que nos afectan, en los asuntos que emanan de la gran máquina de contaminar que son los organismos de intoxicación gubernamental, en todos los rangos que se analicen. Los presupuestos del señor Urkullu son uno de esos ejemplos que no se pueden explicar a los compañeros de poteo sin caer en doscientas trampas argumentales, excusas y deficiencias políticas básicas que es lo que se desprende de la retirada de urgencia de los mismos.

El presidente de RTVE en comparencia en el Congreso español se despacha con una de esas frases en donde no puede ser fruto del cinismo sino que debe entenderse como una confesión: «No hay control político en RTVE». No, lo que hay es ocupación partidista del ente público. Son las huestes de un partido que se parece mucho a una banda organizada, que está copando todos los puntos neurálgicos para convertirlo en algo tan inviable como han hecho con todas las televisiones públicas que han privatizado para sus intereses con sus mayorías parlamentarias. Así de sencillo.

En el Festival de Cine de Málaga, según que crónicas hablan de abucheos al ministro Wert, pero en la manipuladora TVE es todo lo contrario, y como está de nuevo con ganas y necesidad de ganar titulares asegura que «el cine español está consiguiendo los mejores resultados de los últimos treinta años». Silencio. Es tanta la desfachatez de esa aseveración que no se puede contestar sin más. Lo hacen las estadísticas: el pasado fin de semana fue una ruina la recaudación de las taquillas de los cines. La peor en décadas. Cosas de Wert.

Aunque donde hay que hilar muy fino es entre De Guindos, Montoro y la realidad. La cosa económica va estupendamente, mejor que nunca, y hay voceros que lo confirman y aplauden sin aportar ningún dato, pero a la vez los estamentos mundiales auguran un pronóstico con más déficit, más paro, más recesión, más dolor para la ciudadanía. Todo es verdad porque todo es mentira. Aquí ya no hay color para mirar por ningún cristal porque nos han dejado a oscuras.