GARA > Idatzia > Zinema

La radio viva

«El último show"

Quería ser una modesta película de homenaje a la radio-espectáculo en directo hecha a la vieja usanza, pero el fallecimiento de su director, Robert Altman, la ha convertido en una emotiva obra testamentaria.

M. I. | DONOSTIA

El destino es caprichoso pero, a veces, colabora con la voluntad creativa y a Robert Altman no le ha sido esquivo. El de Kansas tenía ya otro proyecto en marcha, una sátira del más desquiciado de los concursos de la televisión norteamericana, aquel que obligaba a los participantes a permanecer con las manos sobre un lujoso vehículo, consiguiendo el premio quien fuese capaz de resistir más tiempo sin despegarse. Pero, al sobrevenirle la muerte, quedó como la última película acabada del veterano cineasta de «A Prairie Home Companion», distribuida en nuestros cines con el explícito título de «El último show».

Cada obra debe ser la definitiva

Precisamente, la filosofía de su guionista, Garrison Keillor, es la de no despedirse echando el resto o de una forma diferente de la habitual, en el convencimiento de que cada obra que uno realiza debe ser hecha como si fuera la definitiva; nunca como si se tratara de una más. Él se refiere a su ya tradicional emisión radiofónica en la cadena pública, aunque dicha forma de pensar y de actuar resulta igualmente extrapolable a la carrera cinematográfica del viejo Altman, siempre y cuando ha tenido el control de la misma, lo que por suerte sucedió en su postrera etapa rubricada con el Oscar honorífico.

La actitud realista de Keillor y Altman viene muy bien para no caer en el chantaje nostálgico, según el cual todo tiempo pasado fue mejor. Al cineasta no le quedaba otro remedio que vivir profesionalmente al día, ya que la política de los estudios de cine con las aseguradoras obliga a los directores de edad avanzada a firmar un contrato preventivo, delegando sus funciones en un suplente designado por la productora ante la posibilidad de cualquier ausencia del rodaje por problemas de salud.

No hizo falta, a pesar de que Paul Thomas Anderson, al ser uno de sus continuadores dentro del joven cine independiente, ya estaba sobre aviso y listo para reemplazarle. En consecuencia, «El último show» transmite el amor por la radio en cuanto a forma de entretenimiento en la que no cabe mirar hacia atrás, debido a que hay que ganarse la confianza del oyente a diario. Los antiguos programas realizados como espectáculos en directo pueden seguir teniendo cabida en la actualidad, mientras estén hechos por artistas que se dejan la piel en el escenario. Altman muestra al espectador de cine que lo que se oía a través de los transistores no tenía ni trampa ni cartón y que podía ser visto perfectamente sin variar un ápice.

Robert Altman se despide sin dejar de ser el máximo creador de películas corales, gracias a que nunca estuvo cerrado a la improvisación y al experimento constante con sus intérpretes. Nadie, por muy estrella que sea, se niega a aparecer en sus interminables repartos, sabedores de que bajo la dirección del maestro iban a salir potenciadas cada una de sus mejores cualidades. El dúo cómico que forman Woody Harrelson y John C. Reilly da la impresión de llevar juntos toda la vida, lo mismo que Meryl Streep y Lily Tomlin, como armonizada pareja de cantantes country.

Estreno

Dirección: Robert Altman.

Guión: Garrison Keillor y Ken LaZebnik.

Intérpretes: Meryl Streep, Lily

Tomlin, Kevin Kline, Woody Harrelson,

John C. Reilly, Lindsay Lohan,

Tommy Lee Jones, Garrison Keillor,

L.Q. Jones.

País: EE.UU., 2006.

Duración: 105 minutos.

Género: Comedia coral.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo