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Iñaki Urdanibia Crítico literario

Divide y vencerás

El consejero de Educación, tras negarse tan siquiera a hablar con los sindicatos, pone en marcha una doble maniobra enviando cartas personales al profesorado y a los padres de alumnos

También podría haber titulado este artículo con «miente o intoxica, que algo queda», o...si se me apura «¡viva el cemento!» (y no lo digo por el material de la cara del personaje a quien me voy a referir, que bueno...).

Hace como media docena de meses se llevó a cabo una huelga en la enseñanza no universitaria para reivindicar no tanto mejoras salariales -que también-, sino para mejorar las condiciones de trabajo del profesorado, lo cual indudablemente revertiría en la mejora de la calidad de la enseñanza, y no esas zarandajas de cuadernitos, cuadrículas varias y bobas encuestitas... con las que, guardando las formas de quien ha patentado el invento, todo el mundo contento, sobre todo él, y al final una «Q» para adornar el centro de enseñanza al que se le otorgue... lugares en los que es claro que no se fabrican piezas, sino que, según se les llena la boca se ha de educar en la vida, en la convivencia, en el espíritu crítico... ¡y así! También es cierto que cada equis tiempo, al comienzo de curso sobre todo, se halaga al profesorado, por parte del responsable del ramo de turno, alabando la noble tarea que desempeña para que el funcionamiento de la sociedad sea como es debido, al formar a los futuros ciudadanos y profesionales (todo I+D)... y yo qué sé.

La cerrazón de la que hace gala el actual consejero de Educación del Gobierno Vasco, que es a quien me voy a referir, es de las de enciclopedia. Tras negarse por activa y por pasiva no ya a aceptar las condiciones que proponen los sindicatos, sino a sentarse tan siquiera a hablar con ellos... ahora, en un claro ejercicio de izquierdismo socialdemócrata -téngase en cuenta a qué partido pertenece-, pone en marcha una doble maniobra, muy maquiavélico él: por una parte, descalifica a los sindicatos enviando cartas personales al profesorado para hacer hincapié en lo bueno que es él y lo malos que son los sindicatos que no quieren ponerse de acuerdo con él, jolín; por otra, pretende -y en algunos casos lo logrará- hacer llegar a los padres del alumnado otra carta en la que se informa de lo bien que viven los profes y que, a pesar de ello, quieren más, es que son insaciables... Ya hace algún tiempo -inocentemente, no puede ser de otro modo- ETB anunciaba que en unas semanas los padres tendrían que buscarse abuelos o algún otro sistema, ya que los enseñantes amenazaban de nuevo con movilizaciones... Los del ente informativo público lo harían para para crear ambiente, ya se sabe.

Advierto que no he leído ninguna de las dos cartas que menciono, o sea que hablo de oído y no me corto ni un pelo en decirlo, ni en hacerlo, pero es que la maniobra es tan descarada que con un poquito de oreja es suficiente y hasta sobra. Por último, diré que el TAV no hace ruido apenas, osea que no hace falta ni oído para ver su paso; machacar la costa para hacer un puertazo exterior tampoco hace ruido más que para quienes allá puedan arrimarse, poner unas chimeneítas para poner grises colorines en los cielos tampoco hace ruido... sin embargo, para que todo ello sea sostenible hace falta mucho cemento, y el dinero no se puede gastar en mantener a unos caprichosos... que deberían seguir el ejemplo de los políticos que nunca se suben el sueldo, al igual que nunca hacen oposiciones (ni cuando están en la oposición...). ¡Y no sigo!

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